<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584</id><updated>2012-01-02T15:27:24.125-02:00</updated><category term='Cuentos policiales Rodrigo Mauregui'/><category term='Cuentos Policiales  Marcos Zocaro'/><category term='Cuentos Policiales Nicolás A. Fleming'/><category term='Por Luis Alberto Virgini'/><category term='Cuentos Policiales  Juan Sebastián Pino'/><category term='Cuentos Polciales Esteban León'/><category term='Cuentos Policiales Sutter Kaihn'/><category term='Cuentos Policiales Nicolás Iaconis IV'/><category term='Cuentos Policiales Darío César Dublanc'/><category term='Cuentos Policiales Daniel Almirón'/><category term='Cuentos Policiales Marcelo A. Argemí'/><category term='Cuentos Policiales Santiago Marelli'/><category term='Cuentos Policiales Oscar Ojea Chiappesoni'/><category term='Cuentos Policiales María de las Mercedes Abdelnur'/><category term='Cuentos policiales Denise A. Morzilli'/><category term='Cuentos Policiales Pablo Ontivero'/><category term='Cuentos Policiales  Juanchi Benavidez'/><category term='Cuentos Policiales  Esteban Ruquet'/><category term='Cuentos Policiales  Diego Eijo'/><category term='Cuentos Policiales  Sutter Kaihn'/><category term='cuentos policiales   Jerónimo Larsen'/><category term='Cuentos policiales Alejandra Castillo'/><category term='Cuentos Policiales Fabricio I. Risso'/><category term='Cuentos Policiales Matías Alfredo Verna'/><category term='María de los Milagros Ardanza'/><category term='Cuentos Policiales Pablo Gómez'/><category term='cuentos policiales   Matías Behetty'/><category term='Cuentos Policiales Manuel Parodi'/><category term='Cuentos policiales Alejandra Castillo.'/><category term='Cuentos Policiales Miguel Angel Di Benedetto'/><category term='Cuentos Policiales Marcos Zocaro'/><category term='Cuentos Policiales María Sol García Cejas'/><category term='Cuentos Policiales María Vidart'/><category term='Cuentos Policiales  Sergio Severoni'/><category term='Cuentos Policiales  My Lady'/><category term='Cuentos Policiales Joaquín Rodríguez'/><category term='Cuentos policiales  Flavio Mogetta'/><title type='text'>Cuentos Policiales</title><subtitle type='html'>Las mejores historias no mueren</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>55</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-3688782090128328591</id><published>2008-04-27T19:27:00.002-02:00</published><updated>2008-04-27T19:38:34.727-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales Alejandra Castillo.'/><title type='text'>Favores</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SBTyLTrMhaI/AAAAAAAAANo/W6rtYdumJWw/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194042546338956706" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SBTyLTrMhaI/AAAAAAAAANo/W6rtYdumJWw/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Alejandra Castillo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ami jefe lo pueden tres cosas: la guita, las cámaras y las minas. Sabe, como todo el mundo, que la primera atrae a las segundas y las terceras vienen solas. No es malo. Es mi jefe. Y hace una semana me convocó a su despacho pulcramente perfumado de la DDI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Moreno!!- gritó, sabedor de que preferiría que me llamara por mi nombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Felipe- rumié, cuidando que no me escuche- si no es tan difícil, no es Rigoberto, ni Octavio, ni Segismundo- y hubiera seguido toda la vida (o un rato más), pero los 20 metros que me Separaban de su oficina concluyeron demasiado pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, jefe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Moreno... ¿qué hacés?... ¿Vos estás más flaco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las minas, Moreno, te matan. ¿Vos te separaste, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, si, si, me contaron. Una loquita, olvidate&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me necesitaba para algo? -lo corté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quería que llegara a la parte de “cornudo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era ineludible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, si- dijo, como si acabara de arrancarlo del planeta “amigos” para arrastrarlo de los fundillos hasta éste, regido por el perfumado escalafón de la fuerza- andá a verlo a Chupete.&lt;br /&gt;Chupete. Ratero varias veces condenado por robos menores y estafas indefectiblemente&lt;br /&gt;desbaratadas. Un delincuente de poca monta y menos luces para el delito, pero dotado de un delicado equilibrio en el pantanoso fango de la delación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buchón, bah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hizo ahora? Me irritaba perder tiempo con ese matoncito, mientras causas que valían&lt;br /&gt;la pena se volvían amarillas sobre mi escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada. Me dijo que tiene algo para nosotros. Para en la esquina de siempre, pero anda vestido de payaso -Me está jodiendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, che. Qué cosa tenés con este pibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te hizo algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. Es un chorro, miente y vende falopa, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno- me devolvió el jefe en el tono conciliador que usa para las entrevistasparece que ahora se dedica a la globología. Dale el beneficio de la duda, capaz que cambió... la vida te da sorpresas&lt;br /&gt;empezó a cantar. Y me fui. Chupete estaba donde suele estar, enfundado en un traje que debía añorar la vividez de los colores casi tanto como al jabón en polvo. Detrás de la pintura, y&lt;br /&gt;bajo la peluca naranja, eran fácil de distinguir esos ojos inescrutables y oscuros, como el abismo de un aljibe. El disfraz amenazaba estallar a la altura del abdomen; lo único que no era de utilería.&lt;br /&gt;Fumaba, con el pie derecho apoyado contra la pared. A sus plantas rendidos los globos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Moreno!!!- me recibió; como si fuera yo un viejo amigo que asomaba sin previo aviso y después de un larguísimo tiempo. En lo del tiempo no exageraba. Había pasado mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chupete, qué sorpresa, ¿ahora traficás helio?&lt;br /&gt;Largó una carcajada con olor a tabaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me encanta el humor de los vigis... ¿cómo andás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dejá los sociales para otro día. El jefe me dijo que tenías algo para darme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu antiguo compañero era más simpático, ¿cómo se llamaba? ... Rodríguez...&lt;br /&gt;¿sigue con tu mujer? Apreté los puños por segunda vez en el día, para no estrangularlo con un perrito de látex colorado. Di media vuelta y empecé a alejarme. No me dejó...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pará, che - gritó - me hacés calentar... vení que esto te va a cambiar el humor.&lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo la agenda de Malena, con el nombre del último cliente. Malena. Hace un año y medio la encontramos en su departamento, derramada su hermosura sobre la cama. Desnuda.&lt;br /&gt;Frágil como el pañuelo de seda que ceñía su cuello. Muerta ella; sus ojos muertos. Malena. La puta más linda y más cara de la ciudad. Eso me lo contaron. A mí jamás me cobró. Dejé de darle la espalda y volví con Chupete. Me acerqué demasiado a su olor, a su mirada de aljibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Damela- le dije en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Recuperaste el humor? ¿ustedes eran amigos, no? Eso explica que le hayan dedicado&lt;br /&gt;más de una semana al caso de una prosti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hablaba sacudía la agendita de cuero azul al lado de mi oreja. Apreté los puños por tercera vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo la conseguiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mucha gente me debe favores. Tu viejo compañerito también. ¿El llegó al departamento&lt;br /&gt;antes que vos, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué querés?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada. No tenés que hacer nada. Eso es lo bueno... nada de nada. El jefe ya sabe.&lt;br /&gt;Lo que yo no sé es qué vas a hacer vos con el último nombre que escribió tu amiga- dijo, y me entregó la agenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contuve la respiración para soportar su vaho y acercarme a menos distancia de la que había estado de una mujer en los últimos dos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El jefe podrá mirar para otro lado y yo también, hasta que te vea dándole a un pibe algo más que un globo. Yo me voy a olvidar de este favor y vos no te vas a olvidar de mí. Me fui a tiempo. Algo dijo. No sé qué fue. Subí al auto y abrí la agenda. Chupete tenía razón. Cuando se la di al jefe, leyó el nombre, la cerró, y devolviéndomela, dijo: -quemala y olvidate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mi casa. Llamé a un periodista amigo, le conté la mala nueva y le pedí el teléfono del fulano. El lo tenía, claro. Y me lo pasó. Lo disqué esa misma noche. Era muy tarde. Del otro lado me atendió una mujer, que dejó de hablar después de que yo hablé. A los dos días abrí el diario&lt;br /&gt;y leyendo el titular de la tapa -“se suicida un juez en su casa”- levanté el mate como si fuera un Jhonny Walker y el aire la mujer más bella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos a mano, Malena- Y brindé con la nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-3688782090128328591?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/3688782090128328591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=3688782090128328591' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3688782090128328591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3688782090128328591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/04/favores.html' title='Favores'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SBTyLTrMhaI/AAAAAAAAANo/W6rtYdumJWw/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2067532115119036594</id><published>2008-04-20T22:17:00.002-02:00</published><updated>2008-04-20T22:27:12.477-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  My Lady'/><title type='text'>Treinta Mil</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SAvfNTX_EaI/AAAAAAAAANg/9Sz2WfDIL3g/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191488415106797986" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SAvfNTX_EaI/AAAAAAAAANg/9Sz2WfDIL3g/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por My Lady (*) &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cuidado! Que no entre en la casa, muchachos -Apuntó por séptima vez en la medianoche lluviosa; pero, nuevamente, había fallado. La bala impactó en una chapa recostada el portón de entrada, casi al mismo instante en que un joven moreno saltaba sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres hombres, todos corpulentos y vestidos de negro, perfilaron sus armas, calibre veintidós; y en el momento en que el muchacho trepaba por el muro del fondo, sintió una quemazón que le destrozaba las entrañas. Su delgado cuerpo se desplomó en el piso de cemento: sus ojos, duros, quedaron en parte tapados por su larga cabellera enrulada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A unos pasos, a la derecha, la puerta de una casa de material resquebrajada se abría lentamente. Por allí se asomaba una cabellera pelirroja, que el más joven de los hombres alcanzó a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miren, hay alguien adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El canoso le pegó una patada al cadáver:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí están tus treinta mil; para que sepas que conmigo nadie juega, pibe. Apenas podía abrir los párpados por causa de la lluvia -¡Sáquenla!, debe ser la hermanita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros dos hombres entraron a la casa; y, a los pocos segundos, la trajeron agarrada de los cabellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por favor, no me maten! ¿Yo no tengo nada que ver con ustedes! ¿Qué quieren de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el llanto suplicante de la muchacha, la tiraron al piso y le dispararon: los tres tiros le dieron en el brazo izquierdo. Mientras los hombres estaban ya en la calle frontal, la mujer se levantó y empezó a caminar tambaleándose, hasta llegar al portón. Lo abría cuando recibió una&lt;br /&gt;ráfaga de plomo que le hizo temblar todo su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la vivienda, un niño de tres años, y cabellos enrulados, dormía. Unos minutos después, se levantó de la cama y, sin abrir los ojos, salió a la calle y caminó hasta la esquina. Se sentó en la banquina. Su madre, la joven pelirroja, sabía que el niño padecía de sonambulismo pero ni los médicos habían podido determinar la causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una camioneta, de chapa azul reluciente, se paró frente al pequeño. En ella iba una pareja de ancianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Marta, ¿estás viendo lo mismo que yo? Se acomodó los anteojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo puedo creer... -Puso ambas manos sobre sus labios- Pero, ¿qué padres abandonan así a sus hijos?. Y a estas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué querés? Es Villa C..., un barrio como este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a llevarlo, viejo. Nuestra hija murió tan joven: necesitamos un nieto a quien criar, lejos, en el sur. Miralo, es tan chiquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días siguientes nadie supo de los dos jóvenes asesinados: no hubo preguntas ni respuestas. Los cuerpos habían desaparecido del patio, y la sangre borrada por la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol de febrero le dio de lleno en sus ojos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué hacés ma? No corras las cortinas que todavía tengo sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya son las ocho de la mañana. Acordate que hoy es tu primer día de clases en la facultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abultada figura se retiró de la ventana: agarró su bastón y caminó hasta un sillón, ubicado en un rincón de la amplia habitación. Se sentó allí - Lo que pasa es que, seguramente, tuviste otra recaída de sonambulismo ¿Tomaste anoche las gotitas del medicamento?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Ma. Se tapó la cara con la almohada-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que me voy a tener que levantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos vinimos a vivir a Buenos Aires para que pudieras estudiar, ser médico, como tu padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las 9.45. El joven caminaba rápidamente: llevaba una camisa blanca, que contrastaba con su piel, y un pantalón de jean. Justo en la esquina de calle Corrientes, al mil trescientos, chocó con un hombre moreno y de enrulados cabellos blancos; quizás cincuenta años mayor que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pequeño recipiente de plástico rodó en la vereda: “Disculpe, señor, no lo vi”, dijo el joven mientras levantaba el frasco: “Es mi medicamento. ¿Puede creer que sufro de sonambulismo? El anciano quedó rígido, con los ojos muy abiertos y, antes de que de que pudiera responder;&lt;br /&gt;el muchacho ya se había perdido entre los transeúntes de la cuadra siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó algunos segundos; amagó con sacar su revólver, pero se detuvo. Se colocó su sombrero, y prosiguió su camino, rengueando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Seudónimo&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2067532115119036594?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2067532115119036594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2067532115119036594' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2067532115119036594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2067532115119036594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/04/treinta-mil.html' title='Treinta Mil'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/SAvfNTX_EaI/AAAAAAAAANg/9Sz2WfDIL3g/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7496456514073207219</id><published>2008-04-06T12:53:00.003-02:00</published><updated>2008-04-06T13:06:51.000-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Esteban Ruquet'/><title type='text'>Rituales</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R_jm14LqZwI/AAAAAAAAALg/svnlYIr-ni0/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186148784205883138" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R_jm14LqZwI/AAAAAAAAALg/svnlYIr-ni0/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Esteban Ruquet &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El campo de batalla, por momentos, se ve límpido y espejado hacia el sol. Un camino, el camino entre los distintos pueblos cercanos, se había vuelto, más que nada por el Tedio Soberano de los reyes aqueos, un lugar sacralizado para el ritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, negras nubes cubrían el firmamento, producto de las barricadas de las fuerzas antagónicas, que, de salirse de control un engranaje gubernamental, saquearían y conquistarían las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un lado, el silencio más impresionante. Disciplina estricta, formación cerrada. Los cascos y los escudos relucían al sol, realzando más aún los oscuros uniformes de los hombretones inmensos y poderosos. Las armaduras negras brillaban de limpias, y tras las primeras líneas, los hombres más delgados portaban armas más largas. Ellos permanecían firmes, esperando una señal para atacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del otro lado, la exuberancia. Hombres indisciplinados, portando miles de banderas diferentes que representan sus cientos de miles de aldeas y facciones, unidas para resistir contra los inhumanos ejércitos de hombres autómatas, permanecen armados con simples garrotes y piedras, cubiertas sus cabezas con pañuelos o máscaras de tela, gritando enfebrecidos pullas a&lt;br /&gt;sus contrincantes, protegidos tras las barricadas de fuego y humo, entonando feroces canciones guerreras, de honor y virilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol quemaba en lo alto, calentando el suelo de piedra y brea. Todo estaba dispuesto. La batalla comenzaría. Los caballos del primer lado hacen el primer avance: cargan con toda su terrible majestuosidad, descargando sus armas humeantes, repartiendo golpes a diestra y siniestra, mientras se abate sobre ellos una granizada de piedras enormes y furiosas. Dos hombres&lt;br /&gt;con sus rostros cubiertos para protegerlos del humo, como una imagen de los antiguos guerreros sarracenos, avanzan, portando una bolsa enorme llena de pequeñas esferas que se desparraman a lo largo de toda la calzada, haciendo resbalar a los caballos y tirando a los eximios jinetes&lt;br /&gt;sobre las murallas de fuego sabiamente dispuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humo marea a los caballos, y a los disciplinados hombres que no llevaban protección. La Infantería procura avanzar, se alzan los escudos en formación cerrada, para resistir la lluvia&lt;br /&gt;de piedras que no deja de caer sobre ellos. La retaguardia no deja de descargar sus armas humeantes sobre su enemigo acérrimo. Sus líderes gritan órdenes con voz firme y autoritaria,&lt;br /&gt;órdenes que se cumplen con decisión y sin vacilación o dilación alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del otro lado, los tambores y la música de guerra resuenan, atronadoras. Algunos bailarines, espléndidos, vestidos coloridamente para la ocasión, se encargan de elevar los ánimos y la&lt;br /&gt;moral frente al ejército represor de individualidades, de libertad, de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bailarines revolean sus piernas rítmicamente, mientras los soldados enemigos avanzan, mientras las tropas de la libertad se pasan sus brebajes mágicos, místicos, que elevan su moral aunque entorpezcan un poco el movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La infantería de los Soldados del Orden al fin llega a las barricadas, y aunque los piedrazos y las descargas continúan, la lucha se vuelve mucho más violenta al desarrollarse la refriega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las armas se entrechocan, las muchedumbres apenas tienen la fuerza suficiente para resistir, merced a su coraje y su número, a los poderosos golpes de sus contrincantes, que derrumban&lt;br /&gt;barricadas y aplastan cualquier resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuerza desplegada, muy inferior a los desarrapados y sucios contrincantes en cuanto a número, es mucho más efectiva, sus armas mucho más útiles, sus escudos firmes&lt;br /&gt;en la defensa de sus ideales, sus yelmos protectores brillan al abrasador sol del mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre, magnífico, sublime, se eleva de entre las apaleadas y aplastadas Hordas de la Libertad. Su torso desnudo, casi desprovisto de vello y brillante como la piel de un gladiador,&lt;br /&gt;es poderoso y bello. El hombre grita, con toda la gran fuerza de su voz, y salta de su montículo de escombros hacia la refriega, aplastando soldados y escudos, rompiendo las formaciones al meterse entre medio de las tropas del Orden, atizando a cuanto sujeto se le cruce. Sus allegados más poderosos se introducen por los huecos de la formación, quebrándola. Algunos caballos&lt;br /&gt;aún quedan en pie, aplastando con sus cascos a sus enemigos, y el magnífico y salvaje guerrero se dirige hacia ellos, abriendo una brecha considerable en la Infantería, por donde&lt;br /&gt;se introducen sus compañeros de batallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su grito salvaje resuena. La liza está en su apogeo, pues nadie sabe quién ganará. El caos se alza a través de todo el campo de batalla, confundiendo todo. El salvaje guerrero avanza con su séquito, triunfante, inmenso, heroico, esquivando proyectiles y soportando golpes. Un neófito soldado del&lt;br /&gt;Orden se asusta, al ver a tan magnífico hombre avanzar directo hacia él, a tan temible contrincante, y saca un arma prohibida de su cinturón. Un temblor sacude el cielo, el estampido&lt;br /&gt;del arma descargada silencia el caos infernal de la batalla. El guerrero cae, sosteniendo su pecho con ambas manos, el pecho del cual mana borboteante la negra sangre, espesa y cálida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de alcanzar el suelo ya ha muerto, sin poder creerlo. El furor se hace presa de dos hombres que lo acompañaban, que sacan sus cuchillas y siegan la vida del soldado de un simple tajo, pero luego son detenidos por sus propios compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ritual se ha roto. La batalla se ha terminado, y las lamentaciones y los aullidos de horror no se hacen esperar. Los soldados del Orden también se detienen y retroceden, espantados. La situación se ha salido de control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, en los periódicos locales sale: “Trágico conflicto entre la policía y distintos grupos piqueteros, trae como consecuencia dos víctimas fatales y gran cantidad de heridos”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7496456514073207219?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7496456514073207219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7496456514073207219' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7496456514073207219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7496456514073207219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/04/rituales.html' title='Rituales'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R_jm14LqZwI/AAAAAAAAALg/svnlYIr-ni0/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-707203215868667227</id><published>2008-03-30T13:14:00.003-02:00</published><updated>2008-03-30T13:23:43.289-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Sutter Kaihn'/><title type='text'>El Hedor</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R--wIILqZvI/AAAAAAAAALY/h1V8bWDeod8/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183555349808572146" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R--wIILqZvI/AAAAAAAAALY/h1V8bWDeod8/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Sutter Kaihn (*) &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hola nena, ¿de dónde venís?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- preguntó la muchacha policía detrás del mostrador de la comisaría “La unión”. La niña se había perdido y eso se caía de maduro. Fue mucha suerte el haber encontrado aquel lugar, lo que no se sabía aún, era de dónde provenía. La pequeña llevaba consigo una muñeca sin un brazo y sin su pequeño vestido. Ella tenía la mirada triste y carente de brillo. -¿Dónde se encuentran tus papás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- volvió a cuestionar la muchacha, pero la niña seguía sin responder. Parecía haber salido de la&lt;br /&gt;nada. De un tiempo perdido y lejano, en el que uno podría perderse y vagar eternamente. La pequeña, simplemente, atinó a dar un par de pasos, y consiguió la ternura de la oficial dándole un abrazo terminando en un sollozo casi inaudible. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Ah, bueno, bueno... Pobrecita- se sorprendió la chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás perdida?- pero seguía sin contestar. Entonces Leonor la llevó a la oficina para darle atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jacinto, ¿no me cubrís que estoy ocupada?- le dijo a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y esa nena?- cuestionó él, sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, apareció acá dentro. Ni idea de cómo llegó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llevó hacia el escritorio y la dejó sentada frente a ella. La niña seguía con la mirada perdida. Le llamaba la atención el lugar donde se hallaba. Era nuevo, no era su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamás?- Volvió a interrogar, pero siguió siendo en vano. La niña levantó la vista... De pronto había captado su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuántos años tenés, mi vida?-. La pequeña levantó su manita y le mostró cuatro dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, muy bien!- se sorprendió Leonor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora vení que te limpio- sugirió, y sacó un pañuelo para limpiarle la carita. Había estado llorando, también tenía un poco de tierra. Su vestido estaba igual de sucio, el abandono era evidente. -Y decime...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿por qué te fuiste de tu casa?- volvió a cuestionar, pero la niña atinó a alcanzar los papeles del escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, querés dibujar. Bueno, un poco te dejo. Te voy a traer agua. ¿Querés agüita mi amor?- preguntó tiernamente y la pequeña movió la cabeza. Antes de ir por el agua, ella le acercó unos papeles y una lapicera, para que la perturbada niña pudiera distraerse un poco de la&lt;br /&gt;triste situación que la abrumaba. Caminó hacia la cocina, tomó un vaso y lo&lt;br /&gt;acercó a la canilla. Antes de volver, el teléfono interrumpió sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su compañero estaba allí. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Comisaría La Unión, buenas tardes... Sí, qué tal. Aja, sí. Pero... No, no.  Cla... No señora, lo que pasa que... No, no. Pero... -Leonor sospechó un momento  y fue hacia el aparato. -Dejame a mí- dijo decidida y atendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola. Sí señora, estamos en eso. Varias personas denunciaron lo mismo. Sí, claro. ¿Ah si? Ok. enseguida le mandamos un móvil, no se preocupe. Déjeme sus datos... Listo, muchas gracias- dijo la muchacha, y colgó el aparato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó?- preguntó su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta es la séptima persona que denuncia lo mismo. Hace como una semana que reciben llamados anónimos. Parece que alguien anda esperando que se ausenten para robar. Es la típica... Además, hay un olor fuerte por toda la cuadra, ya varios se quejaron también por eso- espondió Leonor, y recordando a la niña, se dirigió con el vaso hacia la oficina. La pequeña aún estaba dibujando sobre el escritorio y cuando ésta se acercó, sus ojos quedaron fijos en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su garganta parecía estar pasando clavos y el vaso se estrelló contra el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jacinto, vení conmigo ahora- balbuceó la oficial. Su compañero la miró con más atención. -¿Qué pasó?-. Ella se acercó hasta la puerta y dejó a otro policía a cargo de la niña. Su rostro se había&lt;br /&gt;colmado de tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya te digo, arrancá la patrulla-. En el transcurso del viaje él notó que Leonor no estaba bien, una pequeña lágrima rodó por su mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Leo, ¿te pasa algo?- preguntó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, seguí manejando. -Ordenó ella, y él manejó por largos minutos hasta que llegaron al lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es acá. La señora que llamó me dio la dirección de donde viene el olor...- musitó entre dientes y tragó saliva. Respiró profundamente y contuvo el llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Olor?- preguntó su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa se veía solemne. Un silencio sepulcral y terrorífico invadía la fachada con las luces apagadas... La puerta parecía entreabierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que de ahí... viene el olor Jacintoquebró Leonor y bajando la ventanilla del patrullero, una ráfaga de pestilencia los golpeó. Un espantoso hedor de muerte atormentó sus almas. Ella levantó el papel ante su rostro, mostrándole el dibujo de la pequeña. Una mujer yacía sobre una cama salvajemente mutilada, producto de incontables puñaladas propinadas por el marido, que también estaba muerto. Estaba colgando de una soga, bien sujeta al ventilador de techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De ahí viene el olor... de ahí venía la chiquita- sollozó la mujer con el corazón partido. Las llamadas anónimas habían sido realizadas por la pequeña. Fueron llamadas al azar, ya que con sus cuatro años... no sabía a quién recurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Seudónimo&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-707203215868667227?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/707203215868667227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=707203215868667227' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/707203215868667227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/707203215868667227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/03/el-hedor.html' title='El Hedor'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R--wIILqZvI/AAAAAAAAALY/h1V8bWDeod8/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7743516954494750890</id><published>2008-03-24T12:52:00.002-02:00</published><updated>2008-03-24T13:00:30.557-02:00</updated><title type='text'>Cobarde</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-fB8YLqZuI/AAAAAAAAALQ/XVGH22NIbvA/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181323139340723938" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-fB8YLqZuI/AAAAAAAAALQ/XVGH22NIbvA/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por Marcos Zocaro (*) &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El chalet de Ernesto Linares era, sencillamente, imponente. Hasta en el mínimo detalle se notaba la guita que facturaba aquel abogado de aspecto pulcro y fama de tránfuga. Yo estaba seguro, segurísimo, de que, además de tener sus abultadas cuentas desparramadas entre diferentes bancos, Linares guardaba bastante plata en la casa (sin contar las joyas que debía tener su mujer); así que, aunque yo ya no contaba con la compañía del ¿chango? Cordera (en la cárcel de por vida), me decidí a actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una lluviosa noche de fines de noviembre, justo al terminar de entrar su auto al garaje, Linares se cagó hasta las patas al verme a mí, de pie frente a él y apuntándole con una pistola. Su cara de&lt;br /&gt;pánico era para sacarle una foto. Amenazante, le dije que no hiciera nada estúpido y entrara a la casa. Yo ya sabía que adentro estaba la esposa, por lo que todo sería más fácil: la mujer entraría en pánico y Linares, temeroso de que ella sufriera algún daño, entregaría el dinero&lt;br /&gt;sin problemas. Pero lamentablemente me estaba equivocando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ingresamos por la puerta principal. La señora Linares (una rubia elegante de más de cincuenta años) se hallaba leyendo una revista en uno de los enormes sillones del living: apenas levantó la&lt;br /&gt;cabeza, saltó del sillón como si éste tuviera resortes, y acto seguido permaneció rígida en el lugar. Ni siquiera atinó a abrir la boca ni a pestañar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se mueva y todo saldrá bien- le advertí, por las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, en un intento por parecer más rudo, tomé al abogado por el cuello y lo tiré hacia adelante. El y la mujer quedaron hombro con hombro; parecían dos estúpidos muñequitos de torta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está la plata? Decime porque te quemo-. Apunté a Linares. Y de inmediato, el sujeto comenzó a llorar y a repetir una y otra vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, no nos haga daño. Por favor. Fue en ese momento, cuando el rostro de la mujer se transformó y sus ojos dejaron de mirar fijo la pistola y se posaron sobre su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Llorás?- le preguntó incrédula- Esto es el colmo. Sos un puto cobarde. Tenés agallas para golpear a una mujer, pero te asustás como una nena cuando debés comportarte como un hombre. Cobarde. Mientras tanto, Linares continuaba con su llanto, ahora un poco apagado, y&lt;br /&gt;con sus súplicas hacia mí. Y yo empezaba a divertirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabe una cosa?- De golpe la mujer me miró y avanzó unos pasos-. Este desgraciado me golpea, me mata a palos-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se arremangó el pulóver y me enseñó los moretones de sus brazos. Después hizo lo mismo con su torso. Aquel tipo sí que era una basura. -Hasta amenazó con matarme si lo denunciaba. Eso sí,&lt;br /&gt;nunca me pega en la cara: es hijo de puta pero no imbécil, no me va a dejar marcas visibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer estaba completamente sacada, se había olvidado del asalto y sólo se dedicaba a deschabar a su esposo golpeador, como si yo no fuera un ladrón sino un juez o un policía. Sin embargo, eso era sólo una cortina de humo: sin darme tiempo a reaccionar, y entre insulto&lt;br /&gt;e insulto al marica de su marido, se me acercó lo suficiente como para arrebatarme el arma de las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora usted no se mueva- me dijo, seria y poniéndome en su mira. Luego me tranquilizó-: No lo voy a matar... a usted.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Al terminar de decir eso, se dio vuelta y adornó el pecho de Linares con tres tiros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias- me dijo con una sonrisa en su rostro, como si yo la hubiera ayudado a liberarse de una carga muy pesada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué hace?- le pregunté, atónito, al verla dirigirse hacia la pared más lejana y tocar un botón en el tablero de la alarma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acabo de apretar el “botón de pánico”. La policía vendrá en menos de cinco minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creyendo que me alertaba para que escapase, giré hacia la puerta y comencé a huir. Pero, otra vez, me estaba equivocando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le dije que se mueva-. Nuevamente tuve la boca del arma dirigida hacia mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré desconcertado y ella me adivinó el pensamiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a esperar en silencio a que llegue la policía- dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso hicimos. Esperamos de pie en medio del living, con el fiambre de Linares sumergido en una laguna de líquido rojo a escasos metros. Hasta que se oyeron los ruidos de varios autos deteniéndose en la puerta. Y de repente, todavía aferrando la pistola, la mujer comenzó a&lt;br /&gt;gritar con fuerza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me mate, por favor, no me mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando varios uniformados ya habían saltado la reja de entrada, la asesina de Linares apoyó el arma contra su hombro izquierdo y se disparó. En ese momento no supe por qué la desquiciada mujer había hecho eso, y las armas reglamentarias que pronto me apuntaron tampoco me dieron tiempo de pensarlo; pero hoy, confinado entre estas cuatro paredes, y condenado por homicidio simple e intento de asesinato, entre otros cargos, lo entiendo muy bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7743516954494750890?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7743516954494750890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7743516954494750890' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7743516954494750890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7743516954494750890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/03/cobarde.html' title='Cobarde'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-fB8YLqZuI/AAAAAAAAALQ/XVGH22NIbvA/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4324112074594203612</id><published>2008-03-20T11:50:00.003-02:00</published><updated>2008-03-20T11:59:28.219-02:00</updated><title type='text'>Uno más... otro enfrentamiento</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-Jtg4LqZtI/AAAAAAAAALI/Kf-3pGm-YJk/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179822933034034898" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-Jtg4LqZtI/AAAAAAAAALI/Kf-3pGm-YJk/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Marcelo Gerez (*) &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Una luna blanca, pálida como la muerte, iluminaba esta fría y tranquila noche. Dos conversaciones paralelas pero en distinto ámbito desencadenarían un trágico fin. Un bombón de regalo sería la excusa perfecta para robarle un beso; Milsíade creía que sería así, y dio resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su primera cita y sus padres le dieron dinero para dicho propósito. El nombre de la afortunada era Eva, celeste los ojos; de nieve la piel. Un rubor granate invadió su rostro al rozar los labios de aquel chico atrevido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido un beso, su primer beso. Juntos de la mano y con los guardapolvos blancos recorrieron toda la tarde hasta llegar a la plaza. Eva estaba preocupada por explicarle a sus padres los motivos de la tardanza, pero valdría los regaños, su primer beso lo valdría. A&lt;br /&gt;pocas cuadras de aquella plaza, un automóvil de color gris transita la ciudad en busca de algo que ellos sólos sabían. Tenían una platica, algo muy común para ellos. El llevar contabilizados los enfrentamientos y cada uno de los abatidos eran una estadística ejemplar que los hacía sentir hombres valientes. En ese momento una llamada de radio interrumpe tan apacionante relato y los dos hombres de bien acuden al auxilio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mientras los dos tortolitos se despiden, una palabra se transforma en promesa... ¡Chau Eva, mañana te espero, no me falles! Milsíade camina de regreso a casa, mira el reloj, ve la hora y camina tranquilo. Encuentra locales y vidrieras que gustoso observa por la claridad que proporciona la luz de la luna. En ese momento se acomoda la mochila, la abre y saca una visera junto con el revólver que estaba en el fondo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El automóvil gris, en su marcha, emprende con todo, no errándole a bache ni lomas de burro. Era un enfrentamiento, uno más. Milsíade, ya dentro del local, emprende contra la cajera diciéndole&lt;br /&gt;que le de todo el dinero y que se quede quieta, que no le iba a pasar nada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pareciera que aquello era una rutina para Milsíade, por la tranquilidad con la que ejercía cada movimiento. Recaudó todo el dinero y una cadenita con un corazón que se lo iba a obsequiar a Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fugazmente se alejó del lugar perpetrado y en su espalda la luna como único testigo. Acá lo tenemos, lo tenemos; se escucha por radio. Necesitamos refuerzos, fue lo último que se escuchó aquella noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrincherado en un Corsa modelo 2001, los disparos rechinan en la chapa y ninguna voz da la orden de alto. Ningún instante sería tan eterno como ése, ni tan arrebatador. Dos plomos cobrizos silban sigilosos y una mano temblorosa repele el fuego. De pronto, el auto gris funde los frenos y descienden como rapaces buitres para tomar sus presas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos son? dice uno. Es un caco, contesta el otro. En ese instante Milsíade, estaba rogándole a Dios para que viniera su madre y no se enterara el padre. Recordaba el consejo de su padre: cuando lo detuviera la policía, tenía que decirles quién era su progenitor. Pero no le darían esa oportunidad. De repente, Milsíade se lamenta por ser el él quien rompa la promesa y no vaya a la cita con su doncella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprieta con fuerza la cadenita que le iba a regalar a Eva y cegado busca una salida... Había una, pero no sería triunfante. Un buitre que servía de señuelo lo distraería de un lado y el final se lo daría el otro hombre de bien. Un silencio gélido inunda el clima, los ruegos del niño están por llegar a destino... De repente se oyen tres disparos, uno del oficial, otro de Milsíade, y el último es el que abate al ladrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sangre que mancha la noche y que acompaña al frío, deja que corra por la vereda hasta apagar el último aliento. Un rostro pálido y familiar; aquel que le dio la vida, esa noche se la quitó...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen día... (Milsíade)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen día hijo... (el padre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen día amor... (la madre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pa, Ma, tengo novia, se llama Eva y hoy tengo una cita.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(*) Privado de la libertad, en la Unidad 36 de Magdalena Actualmente estudia Periodismo y&lt;br /&gt;Comunicación Social en ese penal &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4324112074594203612?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4324112074594203612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4324112074594203612' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4324112074594203612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4324112074594203612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/03/uno-ms-otro-enfrentamiento.html' title='Uno más... otro enfrentamiento'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R-Jtg4LqZtI/AAAAAAAAALI/Kf-3pGm-YJk/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-356728563338706521</id><published>2008-02-17T14:48:00.002-02:00</published><updated>2008-02-17T14:53:53.878-02:00</updated><title type='text'>Reventón marginal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hmk-6j0qI/AAAAAAAAAKo/nCgtvC_bdxE/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hmk-6j0qI/AAAAAAAAAKo/nCgtvC_bdxE/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167993357957583522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Pablo Bueno  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la tarima, el desaliñado animador hace rítmicos ademanes con ambas manos, proponiendo el agite a la muchedumbre. El redoblar de los parlantes provoca efervescencia en los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entusiasmo fluctúa entre el público, según cuál sea el artista a oír. El hombre en el escenario avisa sobre la llegada inminente de Yerba Brava. El grupo tal vez nunca arribe, el  negocio ya está hecho, con la plata en caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo pronto, las chicas de pollera corta desplazan sus caderas con gracia, recibiendo un alud de piropos masculinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente las aspiraciones de ellas pasaban más por estar sobre una pasarela que allí; nunca las contratarían por tener tanta turgencia en sus estrechos cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso debían conformarse con erotizar moviendo sus atributos, a cambio de un apreciable pago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gorra, pelo al ras, remera gastada y bermuda llamativa. Las llantas, bien humildes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El look que porta David es digerible en el ambiente en el que se mueve. Raro sería verlo en Recoleta, con el entorno en contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyado con espalda ancha sobre la pared, el chico vacía el vulgar cóctel alcohólico, comercializado a centímetros suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trago, mil veces más desorbitante que una botella de cerveza, está al alcance de su bolsillo, y además lo deja tambaleante, listo para sorber el suicida vestigio blanco, presente en su palma&lt;br /&gt;izquierda. No deja nada, lo consume todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Impulsivo, va a donde está su chica, furtiva, con otro chabón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces con este cabeza, nena?- increpa él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás dado vuelta otra vez, David- contesta, cubriéndose, ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué hablas, trolita? No me cambies el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Che, che, che. Baja los humos. Ni ella es trolita ni yo soy cabeza - se inmiscuye el tercero en discordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vos querés ser boleta, no?- ruge David.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué, a poco los violines tienen pelotas- provoca el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora mismo vas a tener que  bancar tu ida, puto- responde el defraudado novio.  Johana, poniéndose en arrepentida, ensaya pararlos. No la obedecen y exponen sus navajas, ante los demás, que, como espectadores, vitorean a favor de la riña. Nadie se mete; todos cuidan su pellejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos apañan la reyerta, rodeando a los partícipes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David va de frente; no se achica. Toma el arma, lanzando puntazos con siniestra naturalidad. Para él no hay prurito cuando hay que salvar el desguazado honor. Su contrincante, más prudente, como quien debe esquivar minas en un campo de guerra, sólo ataca cuando está seguro de la efectividad del intento. Los movimientos de muñeca se suceden, hasta que el agraviado, con la sagacidad de un chacal en ayuno, punza la empañada garra en el estómago&lt;br /&gt;del rival. La hoja se alimenta del  manjar orgánico, cayendo al suelo, parásita, con su víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creyéndose victorioso, el ofendido mira a quienes lo circundan, buscando el botín. Indaga a varias personas; se da cuenta de que Johana no está. Se fue con otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás suyo, encorvado, el enemigo contragolpea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La laceración lo derrumba; la sangre fluye, espontánea, en David.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca del fausto evento un joven le dice a su ocasional pareja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este boliche se pone lindo; hay que venir más seguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha ignora el desatinado comentario y lo invita a partir con rumbo desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ambulancia tardará más de la cuenta, siendo un barrio tan temible como El Refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué importa; llueva o truene, muera quien muera, todos los fines de semana, el reventón marginal sigue; le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-356728563338706521?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/356728563338706521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=356728563338706521' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/356728563338706521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/356728563338706521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/reventn-marginal.html' title='Reventón marginal'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hmk-6j0qI/AAAAAAAAAKo/nCgtvC_bdxE/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8865385989261317020</id><published>2008-02-17T14:40:00.003-02:00</published><updated>2008-02-17T14:48:44.251-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Juan Sebastián Pino'/><title type='text'>Destinos Cruzados</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hlIO6j0pI/AAAAAAAAAKg/BoxkUpYz4aM/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hlIO6j0pI/AAAAAAAAAKg/BoxkUpYz4aM/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167991764524716690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Juan Sebastián Pino (*) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sirenas de la policía comienzan a sonar y trata de huir aterrorizado, pero sudado por la adrenalina descubre que sólo es el despertador y entre dolores de cabeza y maledicencias decide lentamente dejar la pereza para otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detective Williams despertó de una larga y abrumadora pesadilla, en la cual arrollaba a un hombre y se daba a la fuga siendo un mercenario más de la injusticia.  Pero al levantarse, su cama sangraba y encontraba bajo las sábanas un aberrante imagen: el cadáver de aquella víctima de asesinato que atentaba contra su integridad mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de ese funesto episodio, comenzó a descubrir que aún quedaban resabios de fantasía y renunció a la posibilidad del “sueño dentro de un sueño”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó al fin e indagó en su libro de seudo-psicología qué podría significar aquella visión imperfecta de una realidad inconcebible, aunque aquel abad de papel no reveló nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino al trabajo, un hombre se cruzó en su camino, y el auto frenó estrepitosamente marcando en el pavimento dos líneas paralelas. Sólo un susto; un dejavú en el centro de la ciudad y a esa hora hubiera convertido esa calle en una necrópolis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceleró su auto y llegó rápidamente a la oficina, aunque el camino se plagó de escrupulosas sentencias. Confinado en el rincón de aquella gran sala ponía énfasis en expedientes pendientes cuando escuchó la voz impulsiva de Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en su voz lo impacientaba, al mismo tiempo que lo calmaba recordándole que ya estaba en tierra firme y la furia de su auto no podía descargarse en un peatón de dudosa prudencia.&lt;br /&gt;Allí, la memoria llamó a la cara de aquel sueño: era Marcos a quien atropellaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió intriga, y para cerciorarse de que nada ocurriese ese día le preguntó su hora de salida. Marcos saldría temprano. Todo estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de hacer unas compras, Marcos se iría a cuidar la casa de su madre, a pocas cuadras de la del detective Williams, ya que estaba deshabitada y temía que algún indigente la ocupara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de que lo imaginario pasara al plano real lo hacía inquietarse nuevamente y para distenderse de su trabajo por unos segundos, tomó un papel en blanco y quiso dejar que las palabras fluyeran; pero no pudo, pasó el tiempo observando, pero no pudo analizar el propio sentido de su mirada: calculadora, fría y obsoleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Basta ya de pensar, no quiero sentir los agravios de las palabras que no suenan en el interior de la imperfecta circunferencia”. Por último recapacitó en el papel imperceptiblemente escrito:  “El adorno de las expresiones sólo entorpece el significado de las mismas, siendo éstas modelos elaboradas hace siglos y las cuales el mundo se niega a dejar en el olvido pues alguna mente débil&lt;br /&gt;o protestante se vanagloria de escucharlas o expresarlas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sus informes no podían carecer de esos arreglos superfluos y las abominables contradicciones nuevamente abordaban su conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó sus escritos, pensando que solo lo ensoberbecían y desfiguraban aún  más la imagen que tenía de sí mismo a partir del comienzo de ese día. Tres horas más tarde que Marcos, el detective Williams salió de su agobiante trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Marcos terminaba de hacer las compras para la cena de esa noche y se dirigía al que sería su nuevo hogar por unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Williams, al percatarse de que el auto no encendía, llamó a una grúa; el operador le indicó sobre las importantes demoras y le advirtió que no podrán remolcar el auto a su casa sino hasta el día siguiente. Resignado, el detective comenzó a caminar. En la oscuridad de la noche vio un auto y cruzó rápidamente la avenida pensando en aquello que antes imaginó:  un “peatón de dudosa prudencia”, pero otro auto lo arrolló del lado contrario de la calle, dejándolo malherido en el empedrado azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó y siguió camino a su casa, pero antes de llegar a su destino observó una similar a la suya y entró creyendo que aquella vivienda era la correcta. Las luces estaban prendidas, y fue lo primero que lo hizo dudar. Para rematar la situación, la puerta estaba entornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando en la presencia de indigentes en la casa, desenfundó su arma y comenzó a investigar la zona. Había cosas que no reconocía, y pensó: “juraría que este mueble no estaba  aquí”. Siguió explorando por el pasillo y sin medir la gravedad del asunto entró en la habitación y cayó en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos revisó el auto para cerciorarse de que estuviera en condiciones de salir al día siguiente, pues de camino había arrollado algo. Le molestaba que un perro lo hubiese rayado. Salió de la cochera y entró las últimas bolsas que habían quedado en su auto de color rojo.&lt;br /&gt;Cansado, dejó la cena para otro día y se acostó a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir el sol el día siguiente, Marcos despertó de un sueño en el que atropellaba a una persona, escapaba al escuchar las sirenas de la policía, y al llegar a su casa y entrar en la habitación, encontraba un cadáver en su cama. Pero el muerto a su lado no era un sueño, era una realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había matado a su amigo, camino a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) El autor tiene 17 años&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8865385989261317020?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8865385989261317020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8865385989261317020' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8865385989261317020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8865385989261317020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/destinos-cruzados.html' title='Destinos Cruzados'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hlIO6j0pI/AAAAAAAAAKg/BoxkUpYz4aM/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-1392047598010407507</id><published>2008-02-17T14:35:00.002-02:00</published><updated>2008-02-17T14:40:42.361-02:00</updated><title type='text'>La séptima víctima</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hjgO6j0nI/AAAAAAAAAKQ/97UVGdWnYvI/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hjgO6j0nI/AAAAAAAAAKQ/97UVGdWnYvI/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167989977818321522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pie en medio de su oficina, Sabrina está shockeada, el pánico le impide moverse. La fotografía&lt;br /&gt;que sostiene le quema las manos. Se pregunta si sus amigos también han recibido una como esa antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen, inmortalizada en una paradisíaca playa de Brasil, pertenece a otra época, una época&lt;br /&gt;de felicidad, de sueños por cumplir, de pura amistad. Los protagonistas son ocho amigos, ocho jóvenes que posaron ante una cámara fotográfica sin saber que en ese mismísimo instante firmaban su sentencia de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabrina observa atónita el vacío donde deberían estar los rostros de sus amigos. El asesino los&lt;br /&gt;ha recortado prolijamente; salvo uno, justo en medio de la imagen: la sonrisa de Sabrina Silva,&lt;br /&gt;su mirada, su cabello, aún están unidos a su cuerpo. No obstante, eso no la tranquiliza. Es el&lt;br /&gt;peor de todos los presagios: ella será la octava víctima. Morirá al igual que sus amigos, y nada&lt;br /&gt;lo impedirá. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deja caer la fotografía y comienza a correr. Sale del edificio llevándose por delante a varias personas, entre ellos a su jefe. Sube al coche  estacionado en la puerta y se dirige a su casa a&lt;br /&gt;toda velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras adelanta a toda clase de vehículos y aprieta aún más el acelerador, piensa en aquella mañana en que la voz de Nadia la despertó, llorando. “Encontraron el cadáver de Alex en el río”,&lt;br /&gt;le dijo, y luego añadió: “Piden a alguien que lo reconozca”. Media hora después, ella y Nadia se encontraban en la morgue judicial, frente a la fría camilla metálica donde descansaban los restos&lt;br /&gt;de lo que había sido su amigo Alex. Estaba irreconocible, y no hubiesen podido reconocerlo si no fuese por su vestimenta y los documentos hallados en su pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella pareció ser una simple tragedia, pero con el correr de los días resultó ser algo mucho peor. Al cabo de una semana, la muerte llamó a la puerta de Nadia: su cuerpo, salvajemente golpeado, fue descubierto a un costado de la  ruta por un móvil policial. Sin embargo, Sabrina&lt;br /&gt;no relacionaría ambos crímenes hasta que no le llegó el turno a la tercera víctima: Pamela... Un bocinazo la devuelve a la realidad; pero en lugar de aminorar la marcha acelera más y continúa cruzando todos los semáforos en rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede perder ni un segundo. Está decidida a no ser la octava víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez minutos más tarde llega a su casa. Se baja velozmente del coche y corre hacia adentro. Al abrir la puerta, se detiene a causa de un fuerte dolor en el pecho. Quizás no es tan fuerte como aquel que sintió al encontrar a Pamela (con una sábana alrededor de su cuello y colgada&lt;br /&gt;del techo), pero es suficiente como para quitarle la respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanza un par de metros hacia el interior de la casa, y no tarda en advertir que está todo&lt;br /&gt;revuelto: infinidad de papeles tirados en el suelo, sillas caídas, los cajones de los muebles abiertos, porcelanas y macetas todas rotas... El asesino ya ha estado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin que ellas les de la orden, sus piernas comienzan  a huir. Corre hacia el coche, sube y acelera a&lt;br /&gt;fondo. Por un segundo, la imagen de Sebastián con un agujero en la cabeza cruza fugazmente por&lt;br /&gt;delante de sus ojos. Ella se siente responsable por su muerte: si sólo hubiera llegado a advertirle...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, las tres muertes restantes fueron demasiado rápidas como para reaccionar. Andrea, Fabián y Nicolás fallecieron en el acto al colisionar el auto contra una torre de iluminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabrina sigue escapando, pero sin rumbo definido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen de Alex en la morgue vuelve una y otra vez a su mente; y al recordarla no puede evitar estremecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente se le ocurre algo. Gira en el primer retorno y se dirige hacia el este, hacia el campo de&lt;br /&gt;sus padres. Aunque ellos ya no estén, allí Sabrina estará protegida, por lo menos por un tiempo.&lt;br /&gt;En ningún momento del trayecto piensa en recurrir a la policía. Sebastián ya lo pensó antes y&lt;br /&gt;acabó misteriosamente con una bala enterrada en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora más tarde, con la noche cayendo sobre la ciudad y una gran tormenta en el horizonte,&lt;br /&gt;llega al campo. El paisaje es extremadamente desolado; sólo una pequeña casa en medio del campo interrumpe la plantación de manzanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de apearse, mete la mano en la guantera pero no encuentra el arma, sino algo que provoca&lt;br /&gt;que un grito desesperado escape de su garganta . Se trata de una fotografía idéntica a la anterior, pero ahora su rostro también ha desaparecido. Presa del pánico, abandona el auto y camina a pasos acelerados hacia el interior de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay luces encendidas y la oscuridad la envuelve. Llega a la puerta, se agacha y toma la llave escondida debajo del felpudo. Entra. La oscuridad le impide ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantea en la pared hasta dar con el interruptor de la luz. Lo enciende y luego... El grito es desgarrador. Las paredes del living están empapeladas con cientos de réplicas de la escalofriante fotografía tomada en Brasil. Y los rostros, recortados, se hallan desparramados por el suelo, formando una alfombra que cubre cada rincón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, el miedo de Sabrina alcanza proporciones bíblicas. No hay remedio: se convertirá&lt;br /&gt;en la octava víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De golpe siente una mano que se apoya en su hombro, e instintivamente piensa en las muertes de sus amigos. Voltea y..., retrocede aterrorizada. No puede creer lo que sus ojos le muestran. Sus pensamientos la arrastran hasta aquella mañana  en la morgue: aquel cadáver que reconoció como Alex no era él realmente, de lo contrario no podría estar ahora frente a ella y apuntándole con un arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observando al hombre que irremediablemente acabará con su vida, Sabrina piensa que no será la octava víctima, sino la séptima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-1392047598010407507?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/1392047598010407507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=1392047598010407507' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1392047598010407507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1392047598010407507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/la-sptima-vctima.html' title='La séptima víctima'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hjgO6j0nI/AAAAAAAAAKQ/97UVGdWnYvI/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7774809656139203339</id><published>2008-02-17T14:29:00.004-02:00</published><updated>2008-02-17T14:35:33.058-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Marcos Zocaro'/><title type='text'>Final feliz</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hiQe6j0mI/AAAAAAAAAKI/WNvMYWHORwg/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hiQe6j0mI/AAAAAAAAAKI/WNvMYWHORwg/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167988607723754082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años y tres meses fue lo que me llevó terminar mi primera novela, mi pequeña gran obra de arte. Y a Garmendia sólo le bastó menos de un mes para robármela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Garmendia, Javier Garmendia, era uno de mis mejores amigos y, al igual que yo, amaba la literatura y soñaba con convertirse en un best seller. Pero lamentablemente, jamás se le caía una&lt;br /&gt;idea de la cabeza. Eso fue lo que yo debí haber tenido en cuenta antes de prestarle el borrador de mi relato: un mes después, en vez de recibir su opinión sobre el libro, recibí una prolija carta donde me invitaba a la presentación de su novela Vértigo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desgraciado ni siquiera se había molestado en cambiarle el título.  La presentación sería esa misma tarde, en el Pasaje Dardo Rocha. Y uno de los oradores que acompañaría a Garmendia sería, ni más ni menos, que Tomás M. Rocazo, el escritor que ambos tanto admirábamos. Mi indignación no podía ser mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechando una distracción de mi padre, pude quitarle del cajón de la mesa de luz su pistola reglamentaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escondí entre mi ropa y me dirigí hacia el Pasaje Dardo Rocha. En un principio, mi plan (descabellado, si se quiere) no era más que ocultarme entre la muchedumbre y, en medio de&lt;br /&gt;la presentación, ponerme de pie, apuntar con mi arma a quien alguna vez había sido mi amigo y obligarlo a confesar su plagio. Sin embargo, ya en el lugar, todo cambió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para calmar mis nervios, mientras esperaba que Garmendia apareciese,  decidí tomar uno de los ejemplares de Vértigo que descansaba sobre un estand. Al tenerlo en mis manos, mi furia creció más: la cubierta era tal como yo la había imaginado. En ese momento, más que nunca, pude sentir cómo me penetraba el frío de la Glock en la cintura. Luego, por curiosidad, comencé a ojear el libro hasta que llegué al final y descubrí algo que me terminó de descolocar, algo que hizo&lt;br /&gt;alterar drásticamente mi plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas Garmendia se presentó ante la multitud y se sentó detrás de un improvisado escritorio, saqué la pistola, le apunté y, después de contemplar por unos instantes su rostro lleno de terror,&lt;br /&gt;le vacié el cargador en medio del pecho... El afeminado de mierda le había cambiado el final a mi novela por uno “color de rosas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no lo podía creer. Lo que Garmendia había hecho, simplemente, no tenía perdón de Dios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7774809656139203339?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7774809656139203339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7774809656139203339' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7774809656139203339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7774809656139203339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/final-feliz.html' title='Final feliz'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7hiQe6j0mI/AAAAAAAAAKI/WNvMYWHORwg/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2609233583520552362</id><published>2008-02-14T10:42:00.003-02:00</published><updated>2008-02-14T10:51:09.092-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales Alejandra Castillo'/><title type='text'>Despedida de soltera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Q5Ee6j0lI/AAAAAAAAAKA/pWB5cjD6c-M/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Q5Ee6j0lI/AAAAAAAAAKA/pWB5cjD6c-M/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166817421681742418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Alejandra Castillo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería bueno que empezara a revisar mis principios; y no hablo de los universales, sino de los cotidianos, los que identifican y regulan los actos con la fuerza de las leyes de la genética. A saber: jamás le digo a una madre que su bebé califica para la próxima de Allien (no lo duden, ya va a llegar); no como pizza si no es con cerveza; ajusto el paso si alguien me “apura”; no rechazo el convite a una fiesta, ni a un hombre que me haga reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si enumero apenas estos cinco, es porque el 60% de ellos me metieron en este rollo y vale su mención para introducirlos, a ustedes, en el relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era lunes al mediodía cuando Marcela se acercó al escritorio en el que yo transcribía a una planilla los números de trámites psiquiátricos de la obra social para la que trabajábamos desde hace varios años. Su antigüedad era menor a la mía, aunque nuestros sueldos y categorías corrían a la inversa. No era por eso que ella me irritaba. Era más bien su exceso de femineidad, corrección y simpatía. No soy tan necia como para no reconocer la virtud en cada uno de esos enunciados, pero combinados pueden resultar tan nauseabundos como una lluvia de Anais&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Anais en un ascensor atiborrado y lento. Por cierto, ése era su perfume, cuyo vaho me anunció su presencia antes de que se plantara a mi lado. Eso, y su andar sobre tacos de 3 centímetros, sin tapitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lucía... ¿cómo estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luchando con esta pila. ¿Vos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien. ¿Sabías que me caso, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, creo que ya te felicité, y puse para tu regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, tonta, no es por eso. Mis amigas me están organizando una despedida de soltera para este viernes. Les pasé tu número, pero no pudieron ubicarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me desapareció el celular- dije. Y era verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué pena... bueno, no importa. Estás avisada, es el viernes, desde las 10, en una casa quinta que me alquilaron para la ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras me extendía el papelito con la dirección, no pude evitar la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero vos no te casás por civil el jueves?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero la iglesia es el sábado y antes nadie podía. Además, me mudo a lo de Darío cuando volvamos de las Canarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te conté que ahí vamos de luna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo no saberlo. Antes de irse, Marcela me advirtió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, por favor, no le cuentes de esto a nadie. Sabés que no me llevo bien con las mujeres de la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eramos cinco y como me suponía en aquel grupo, me sorprendió ser la “elegida”.&lt;br /&gt;Pero no puedo concentrarme en nada que no me importe más que un par de minutos, de modo que guardé el papelito en el bolso y volví al tedioso listado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 9.00 PM del viernes estaba terminando de arreglarme cuando sonó el timbre de mi casa. Miré por la mirilla sabiendo de antemano lo que iba a ver (el cedro de la puerta no era a prueba de Anais- Anais): la cara fresca, prolija y sonriente de Marcela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabés lo que me pasó- lanzó a modo de saludo-; andaba cerca de acá y se  me rompió el auto. La grúa va a demorar por lo menos dos horas y no quiero hacer esperar a nadie. ¿Podés llevarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, si no te importa esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. ¿Puedo pasar al baño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco más de una hora después estábamos en la casa-quinta, demasiado amplia para las seis invitadas, incluyéndome. Volvió entonces esa sensación de estar fuera de lugar, ahogada rápidamente en la sucesión ininterrumpida de daikiris que me ayudaron a soportar la rutina de esta clase de eventos. Por ejemplo, la exhibición de juguetes sexuales que la vida del 90% de las casadas excluye y la referencia a “alocadas” experiencias de la soltería, que, de ser veraces, jamás hubieran colocado a una dama en aquel brete de usar un disfraz de conejita entre mujeres&lt;br /&gt;ebrias. Porque así estábamos hacia las cuatro de la mañana, hora en la que a Marcela se le ocurrió trasladar al parque a su media docena de invitadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Juguemos al tiro al blanco- gritó, y a nadie más que a mí se le ocurrió interrogarla ¿te volviste loca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay, Lucía, ¿dónde está ese espíritu aventurero?, justamente vos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo qué? Trabajo en una oficina, voy a la ginecóloga una vez al año, nunca me tiré de un paracaídas- y hubiera seguido toda la noche, si Marcela no me hubiese interrumpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dale, tiremos. Ahí puse unas botellas y tengo dos armas. Vos y yo. A ver esa puntería- dijo, y me ofreció una pistola negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a esas otras cinco desconocidas en busca de una aliada que no encontré. Y acepté el convite. No sé cuántas veces disparamos,  diez, o doce. Me sorprendió que Marcela recargara las armas con destreza y que la suya no sonara como la mía, pero había tomado mucho, demasiado.&lt;br /&gt;Creo que a las 6 de la mañana la novia me acompañó hasta el auto y estirándose desde la puerta del acompañante me dio un beso, agradeció mi presencia y me deseó buen viaje. No había dormido ni cuatro horas cuando me despertó el timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la Policía. Me mostraron una orden de allanamiento, me informaron que estaban investigando el crimen de Darío Cáneva y que debía acompañarlos hasta la DDI. No entendía nada. El día anterior había estado en el departamento de Darío, como todos los viernes, de 6 a 8 de la noche. Su casamiento con Marcela no había alterado esa semana la rutina, ni lo iba a hacer&lt;br /&gt;cuando volviera de Canarias. El me hacía reír; amaba el galope de su corazón en mi espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontraron mi celular en su casa y mis rastros en su cama. Su sangre, en una remera escondida en mi baño. El arma que lo mató, debajo del asiento del acompañante de mi coche. Mis huellas en la empuñadura. Y restos de pólvora en mis manos. No hubo un solo testigo que respaldara&lt;br /&gt;mi historia de aquella noche. Marcela pasó la prueba del dermotest y ahora disfruta de su herencia. Y yo aquí estoy, revisando los estúpidos principios que me trajeron a esta celda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2609233583520552362?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2609233583520552362/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2609233583520552362' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2609233583520552362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2609233583520552362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/despedida-de-soltera.html' title='Despedida de soltera'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Q5Ee6j0lI/AAAAAAAAAKA/pWB5cjD6c-M/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4292404732978781833</id><published>2008-02-13T17:25:00.003-02:00</published><updated>2008-02-13T17:35:05.644-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Juanchi Benavidez'/><title type='text'>Asfixia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7NGUO6j0kI/AAAAAAAAAJ4/_9bwEO0tBzE/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7NGUO6j0kI/AAAAAAAAAJ4/_9bwEO0tBzE/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166550510939132482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Juanchi Benavidez &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martín moriría hoy, lo había leído el día anterior en los avisos fúnebres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabía cuestionamiento alguno, las noticias reflejaban la realidad y Martín así lo entendía. Esa tarde no fue a trabajar (no le encontraba sentido ya) y dedicó las sucesivas horas a recorrer los canales de noticias en busca de futuros accidentes, ya sea de tránsito o inequívocos que pudieran afectar a un alma tan imprudente al caminar por una acera. En repetidas ocasiones se planteó la duda de romper con lo establecido en su infancia. Aquel dogma de que las noticias siempre se anticipan a los hechos, por lo cual era improbable que se pudieran cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era demasiado joven y eso le preocupaba, quería cuando menos despedirse de su madre y su hermana, nadie más lo esperaba o lo lloraría aquí. Pero no podía negar su naturaleza humana y mediática que apuntaba en su constitución, que un individuo nunca podría cambiar su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche, mientras se afeitaba, pensaba en sus remotos antepasados (esos que se enteraban de las cosas mientras los hechos sucedían o quizás, no recordaba bien, pero tal vez hasta un día después.) ¿Qué clase de noticias serían esas? Qué absurdos, con qué sentido iría uno a un estadio de fútbol sin saber si su equipo favorito ganaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lograba comprender aquella realidad, para Martín era casi natural leer el periódico por las mañanas para evitar un posible embotellamiento en la autopista o en las principales avenidas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sería lo mas cuantible sentarse a esperar el infortunio pues lo único perfecto es lo que va a suceder, ya que de una manera u otra es inmodificable. La vigilia le creó un rencor insostenible&lt;br /&gt;a la vida. No logró conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertas imágenes le surcaban el cielo y amorataban sus conceptos raramente claros sobre el ir y venir en sus latidos. Pronto su luna amanecería y sería indefectiblemente su última alba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ansiaba regresar en el tiempo y creer que los medios de comunicación eran sólo un arma de poder y no el poder propiamente dicho. A esta altura qué sentido encontraba en la vida, sólo espantar la azada al menos unas horas,  para romper con el raciocinio del imaginario intelectual y creer, como los viejos libros de historia, que todo tiempo pasado fue mejor. En sus fugaces sueños se encontraba una y otra vez cayendo reiteradamente, pero lamentablemente....&lt;br /&gt;Sí, lamentablemente, yaque inconscientemente sólo anhelaba el ineludible final. Sabiéndose aún dormido rogaba no despertar jamás, para destruir esa sucia agonía, que amenazaba con no dejarlo en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El transcurso del día fue de una anormalidad absoluta, en el bagaje de su tiempo no hubo lugar para los nervios, pero sí para el envejecimiento prematuro con cada aguja del reloj. Literalmente&lt;br /&gt;moría con el vacilar del segundero, intentaba reconocer su suerte, al sentirse ausente en este mundo. El café no ayudaba, pero insistía en crear falsas expectativas, mientras las horas&lt;br /&gt;se sucedían y la tarde caía ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noticias son el corriente de la vida y generan una tendencia en sus súbditos, siendo esto así  ¿Qué sentido se encuentra en agonizar o sangrar minutos más paralizando los hechos? La empuñadura era más frágil con ciertas miradas y el índice reposando en el insufrible gatillo se hacía deseable a su hora. La pesada penumbra llegaba con la noche y agitaba sus derechos&lt;br /&gt;que se decidían, mientras su boca se colmaba de metal frío acariciando susegunpaladar.&lt;br /&gt;Giraba por el cuestionamiento que se representaba con la sola aflicción de sus penas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj que pendía sobre la pared deentrada gimoteó su campanada lúgubre, y el sueño repentino se hizo dueño de la vida de Martín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enterada, su madre corrió al hogar de su primogénito calles arriba, ingresando en su domicilio y hallándolo tumbado y sin vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4292404732978781833?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4292404732978781833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4292404732978781833' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4292404732978781833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4292404732978781833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/asfixia.html' title='Asfixia'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7NGUO6j0kI/AAAAAAAAAJ4/_9bwEO0tBzE/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7852163119415476547</id><published>2008-02-12T17:26:00.000-02:00</published><updated>2008-02-12T17:37:54.738-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Manuel Parodi'/><title type='text'>La imagen</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7H1f-6j0jI/AAAAAAAAAJw/1eGJg6uAqIA/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7H1f-6j0jI/AAAAAAAAAJw/1eGJg6uAqIA/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166180177384034866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Manuel Parodi &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo acomodó sus dolorosos huesos en el sillón de mimbre. El calor era insoportable a esa hora de la siesta. Entrecerró los ojos y los recuerdos llegaron en tropel a su memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto hacía que estaba allí en la isla? ¿Cincuenta, sesenta años o más? Ya no recordaba, hacía tanto tiempo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue desde que ocurrió “aquello”. Con un suspiro recordó aquel día. El se encontraba en el patio de su casa armando una pequeña jaula que había ideado para cazar un petirrojo. Sus padres discutían acaloradamente. Siempre lo hacían, pero esta vez la discusión parecía haber alcanzado tonos de violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto los gritos de su madre lo sobresaltaron. Se precipitó hacia la vivienda y se paró en la puerta del dormitorio. La escena lo paralizó. Su padre intentaba ahorcar a su madre mientras la golpeaba con un cinturón. A partir de allí los recuerdos son confusos. De pronto tenía en sus manos la escopeta que su padre solía utilizar cuando salía a cazar. Escuchó como entresueños que él le gritaba “¡maldito  bastardo, sal inmediatamente de aquí si no quieres que te zurre a ti también!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El disparo lo desconcertó. El arma escapó de sus manos y con ojos horrorizados vio una gran  mancha roja formarse en el pecho de su padre. También vio la incredulidad en sus ojos mientras se desplomaba. Su madre se levantó y corrió hacia él abrazándolo entre sollozos. El sintió que lágrimas calientes resbalaban por su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acordaron que debería irse del lugar antes de que las autoridades tomaran conocimiento del hecho. Rápidamente preparó un bolso con ropa y con comida yfundiéndose en un largo abrazo con su madre, se despidió de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Roque, o “el viejo”, como le decían en el lugar, suspiró nuevamente y con un pañuelo secó el sudor de su frente. El calor en la isla era insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó de su bolsillo una pequeña bolsa de tabaco y con sus dedos temblorosos se puso a liar un cigarro. Después de la primera pitada Don Roque reanudó sus pensamientos. Había caminado toda la tarde y el anochecer lo sorprendió monte adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó sin rumbo fijo gran parte de la noche hasta caer exhausto en la orilla del río. Don Roque aspiró con placer el humo del cigarro y entrecerró los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recuerdos le dolían aún...El relincho nervioso de su caballo devolvió a la realidad al viejo, que prestó atención. No era un relincho normal, conocía bien a su caballo, algo le pasaba. Se enderezó en la silla y con pasos ágiles, no propios de su edad, se dirigió presuroso a los fondos de la vivienda donde pastaba el animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Roque se acercó y su mano se deslizó suavemente por el pescuezo del caballo. Con palabras cariñosas, el viejo trató de tranquilizarlo. “Algo lo inquieta, él no es así”, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio que el lazo que lo sujetaba al palenque  estaba enredado en la pata derecha del animal. Se agachó suavemente y levantándosela, lo liberó. Fue entonces cuando sintió el leve siseo que lo paralizó en seco. Casi sin verlo, supo lo que era. Lentamente y con mucho cuidado se dio vuelta y frente a él, a pocos centímetros,  la enorme Yarará-Cuzú lo observaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las más peligrosas especies que habitaban la isla. El viejo maldijo entre dientes su error, ¡cómo se había descuidado!  Con mucha cautela y movimientos lentos, su mano se dirigió a la&lt;br /&gt;cintura y rozó el mango de su cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataría de sacarlo con mucho cuidado. Su mano se cerró sobre la empuñadura, y en ese momento sintió el latigazo y un fuerte ardor en su pierna. Rápidamente se dejó caer al suelo y sacando su cuchillo rasgó la parte inferior de su pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su pierna le ardía atrozmente y comenzaba a entumecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Roque desató su pañuelo del cuello e inició un torniquete por debajo de su rodilla. Sabía que era inútil, no tenía antídoto y la picadura era mortal. Se arrastró dificultosamente y apoyando su espalda en el palenque revisó la herida. Los dos orificios comenzaron a hincharse velozmente y&lt;br /&gt;un color violáceo teñía su pierna. Pensó en cortar la herida para drenar parte del veneno pero sabía que ni esto evitaría su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto tiempo le quedaría? ¿Una hora, dos? Sentía la boca reseca, pero a pesar del fuerte calor, tenía frío. Quería preparar un cigarro, pero no pudo. Su vista comenzaba a nublarse. Cerró los&lt;br /&gt;ojos y se vio jugando en el patio de su casa. Oía claramente los gritos de su madre llamándolo: “¡Roque, a comer!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá, su padre trajinaba con el hacha  sobre un montón de leña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo sintió que la sed lo devoraba por dentro. Ahí estaba su madre sacando del pozo un balde de agua fresca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabe cuánto tiempo deliró, o si se quedó dormido. De pronto abrió los ojos y una fuerte luz de color celeste invadió el lugar. Como entresueños vio a una persona arrodillada con la mano&lt;br /&gt;extendida hacia su herida. Intentó hablarle, pero las palabras se negaban a salir de su boca. Quiso levantar una mano, pero ésta no le respondió. Entonces por primera vez vio con nitidez&lt;br /&gt;el rostro de aquella persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su padre, que con una sonrisa en los labios se desvanecía lentamente, y la inconsciencia lo  invadió de nuevo. Con movimientos suaves, algo empujaba su cuerpo. El viejo despertó sobresaltado y vio a su caballo que con el hocico tocaba su hombro. Se enderezó y al instante recordó todo. “Estoy vivo”, pensó, “no puede ser”. Rápidamente miró la herida, pero de ella sólo quedaban dos pequeños orificios. La hinchazón había desaparecido y él se encontraba mucho mejor. No podía creerlo, sabía que sobrevivir a la mordedura de una Yarará en aquellos parajes era imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda su padre, a pesar de lo sucedido, había acudido en su ayuda. Una enorme paz lo invadió y gruesas lágrimas rodaron por su rostro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7852163119415476547?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7852163119415476547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7852163119415476547' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7852163119415476547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7852163119415476547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/la-imagen.html' title='La imagen'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7H1f-6j0jI/AAAAAAAAAJw/1eGJg6uAqIA/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-340306386035852740</id><published>2008-02-12T17:19:00.000-02:00</published><updated>2008-02-12T17:26:11.397-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Oscar Ojea Chiappesoni'/><title type='text'>El enjuto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Hyuu6j0iI/AAAAAAAAAJo/wsdeToT9v1Y/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Hyuu6j0iI/AAAAAAAAAJo/wsdeToT9v1Y/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166177132252221986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Oscar Ojea Chiappesoni  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“Mañana no es el otro nombre de hoy”&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Eduardo Galeano&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Su pecho palpitaba a mil. Había tomado una decisión. Necesitaba guita y era ahora o nunca. La desvencijada moto rompía con su ruido la calma del barrio. Eran casi las tres de la tarde. Ni un alma bajo el sol de enero. A lo lejos, el rumor de los autos traía la presencia de la avenida 72.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ajusta la gorra hasta las orejas. Trata de acordarse desde cuándo usa esa gorrita. Sólo sabe que se la dio su prima Gladis.  La había encontrado en la playa de San Clemente, hace como dos años. Le gustaba y hasta dormía con ella, con la gorra, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La moto se quejaba sobre la polvorienta calle. Dobló hacia el almacén de Coca. Tanteó en su bolsillo izquierdo el bulto que le daba fuerzas. Si don José, el dueño del corralón, se enteraba de que le afanaba el fierro seguro lo cagaba a patadas y era capaz de denunciarlo a la policía. Pero el&lt;br /&gt;patrón era un viejo distraído y nunca se acordaba donde había guardado el arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos divisa una señora, de edad, sentada en la vereda. Juega con un borreguito. Tal vez su nieto. Tal vez no quiere dormir la siesta. A él tampoco le gustaba dormir la siesta. Cuando su madre lo obligaba, saltaba por la ventana y se las tomaba para la cava con los pibes amigos. Ya no&lt;br /&gt;piensa en el almacén. Su mirada se clava en la mujer y en el chico. A los alrededores no hay nadie. Sólo perros atorrantes que desparraman basura. La tarde quema como nunca. Detiene el motor y la moto sigue silenciosa y lenta. Se detiene junto a la mujer que ha tomado de la mano al chico&lt;br /&gt;y mira con asombro y desconcierto al recién llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resoplando coraje de no sé donde, salta de la moto y con fiereza la empuja hacia lacasa. Con voz ronca y apagada le pide plata, plata y plata. Su mano derecha crispa la pistola plateada que parece una antorcha bajo el sol. Tiene el cuerpo bañado en sudor, la remera pegada al cuerpo. Cuerpo enjuto, como le decía siempre el doctor de la salita. La mujer ahoga un grito y el pendejo&lt;br /&gt;llora asustado. Se juramenta no aflojar ahora. Unos pesos y algún electrodoméstico le vendrán bien para organizarse.  De pronto un estruendo. Un golpe seco en la panza seguido de un dolor de mierda lo tira contra el cerco de cañas. Siente frío, ganas de vomitar, su vista se nubla. Levanta&lt;br /&gt;la cabeza y alcanza a ver a un tipo grandote, de rulos y barba, con los ojos agrandados por la bronca y el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grandote sostiene una escopeta. Suena otra explosión. Su pierna da un latigazo en el patio de ladrillos y le hace estremecer el cuerpo. Más dolor. Una sueñera pegajosa lo invade. Parece que flota. Ahora sí no escucha nada. Mueve su mano y allí está el fierro de José. Ojalá que no se&lt;br /&gt;entere de que lo agarró por un ratito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-340306386035852740?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/340306386035852740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=340306386035852740' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/340306386035852740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/340306386035852740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/el-enjuto.html' title='El enjuto'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R7Hyuu6j0iI/AAAAAAAAAJo/wsdeToT9v1Y/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-1999885471359654095</id><published>2008-02-10T21:07:00.000-02:00</published><updated>2008-02-10T21:18:46.176-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Fabricio I. Risso'/><title type='text'>Coloquio con la muerte</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6-GB-6j0hI/AAAAAAAAAJg/qjcQOnQPpiU/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6-GB-6j0hI/AAAAAAAAAJg/qjcQOnQPpiU/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5165494666243854866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Fabricio I. Risso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Desde chico siempre me hice la misma pregunta: ¿qué le preguntaría a la muerte si la tuviera frente mío?, ¿sacaría mis dudas completamente?, ¿me contestaría? Pero siempre vuelvo a la misma interrogación lógica y que cierra todas mis preguntas, pero no las respuestas ¿me encontraré alguna vez con la muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los científicos, podríamos afirmar que todo ser viviente, tarde o temprano, muere por causas naturales, porque la vida esta compuesta de nacimiento y de muerte del ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie me explica qué o quién es verdaderamente la muerte. Dicen que es un ser oscuro, con un gran manto negro, vestida de huesos y con una guadaña en su mano. La muerte ¿es aquel ser oscuro y tenebroso que camina por nosotros con su guadaña y una lista con nombres en la otra? ¿La muerte es muerte o es vida? ¿La muerte camina o vuela? ¿La muerte  busca muerte o busca vida? ¿Lleva o trae? Tantas, tantas cosas, tantos interrogantes que podría pasarme la vida preguntándome si la muerte es lo que ellos afirman o creen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acosté tarde, como de costumbre, eran las dos de la mañana. Acababa de terminar la redacción para presentar a la mañana siguiente en el diario informativo de la ciudad. La nota apuntaba a un hecho poco informativo y de interés general, que me dejó pensando mucho tiempo hasta poder dormirme. Trataba de un abogado llamado Rafael Gonzáles Blend, que se había ahorcado por, de acuerdo a las investigaciones, problemas laborales y amorosos. Lo único que yo sabía era que un hombre se mató, se ahorcó del parante de su comedor. Dejó su vida en manos de un ser inexplicable llamado “la muerte”, por el sólo hecho de no poder lidiar con sus problemas cotidianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de dejar de pensar en mis tonterías absurdas y me di vuelta para dormir de costado, mirando la pared azul que sólo iluminaba el rayo de luz que entraba por una hendija de la persiana blanco crema. Me pregunté en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué un  hombre llegaría a quitarse la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque no, yo no creo que un hombre haya hecho eso por el sólo hecho de que tenía problemas, pienso que algo pasaba y que sólo él sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero qué es lo que no sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que no sé?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Averigualo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es tan fácil, me gustaría. Me gustaría saber que es lo que le pasa a la gente cuando se pone el gatillo en su boca o en la sien y simplemente lo jalan... Sólo quiero saber qué es lo que pasa por sus mentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú no lo intentaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que no me animaría, no lo sé, no creo que tenga las agallas para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero alguna vez lo has pensado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo una, pero inmediatamente cambié de parecer. No es fácil lidiar con los problemas, hay muchas alternativas antes de pegarse un tiro. Creo yo que hay que enfrentar los problemas cara a cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es fácil decirlo, ¿tú nunca has tenido un problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miles y miles, a diario, semanales, mensuales y anuales. Pero no llego al punto de querer sacarme la vida. Yo creo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué crees?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que con los problemas que tengo daría la solución de sacarme la vida, pero aún así no creo que sea lo correcto... estoy seguro de eso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Piénsalo nuevamente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo pensé, pero no es lo que haría. Si yo fuese el señor que estuve investigando para el diario, creo que hubiese afrontado los problemas de frente, sin llegar a tomar la iniciativa de sacarme la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú no estas en su lugar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi tampoco podría estarlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta de que seguía viendo la pared azulada, pero ya no estaba hablando solo. Era la primera vez que me pasaba y sabía bien que no era yo quien respondía las preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di vuelta lentamente y sin mirar pregunte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién anda ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Date vuelta y contesta tu pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me hagas nada. Llévate todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando me veas no pensarás lo mismo. Al voltear mi cuello mis ojos se paralizaron al ver lo que estaba viendo. Una mujer totalmente hermosa, cabellos rubios y largos hasta la cintura, ojos celestes resplandecientes, cuerpo figurado y un contorno luminoso, blanco, con un manto de cristal a sus espaldas iluminando la habitación. Me di vuelta completamente y le pregunté quién era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu estudio- respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mi estudio?, no le entiendo... ¿Qué hace en mi casa? ¿Qué viene a buscar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Respuestas, sólo respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Usted quiere respuestas y está en mi habitación!,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entonces yo qué tendría que decir? Una desconocida se posa en mi cama sin saber de donde apareció, de dónde es y quién es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se altere, sólo vengo a hablar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mi estudio?, yo dejé de estudiar hace rato...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca es tarde para volver a repasar el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No entiendo qué es lo que me quiere decir señorita...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy su estudio, su pregunta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora resulta que no sólo es mi estudio, sino que también es mi pregunta. ¿Qué pregunta? Es tarde y una desconocida está posada frente a mí en plena madrugada. ¿Quién es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo muchos nombres, dijo con voz calma y a media sonrisa mientras se levantó del pie de la cama y empezó a caminar por la habitación. Algunos me dicen “desdicha”, otros, “manto negro”, algunos afirman que mi verdadero nombre es Parca, pero los demás me llaman vulgarmente “la muerte”... Empecé a reírme sin poder parar y mirándola  fijamente empecé a opacar mi risa rápidamente, pidiéndole disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, no me ofende, no pretendía que me creyera desde un principio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe señorita, es que su confesión no es para nada normal. ¿Intentó alguna vez hablar con un psicólogo? Yo le podría recomendar uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo hice, señor Roberto, un día tuve la posibilidad de hablar con uno personalmente. Era un psicólogo muy interesante y por lo que noté, inteligente. Me aclaró bastante sobre su mundo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hagamos de cuenta que le creo, que yo creo que usted es la mismísima muerte y&lt;br /&gt;que está justo parada frente a mi... ¿Cómo podría demostrarme lo que dice?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De la forma que usted quiera, Don Roberto, a mí no me costaría nada. Pero fíjese y&lt;br /&gt;piénselo, tal vez le cueste a usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Jovencita, me está amenazando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jamás, don Roberto, jamás. Sólo le advertiría sin que se ofendiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que quiere señorita muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-dije irónicamente-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué se siente ser humano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se siente bien. Por el sólo hecho de que uno puede respirar. Siente la dulzura de&lt;br /&gt;una manzana. ¿Usted nunca fue humana?, ¿siempre fue “la muerte”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre fui lo que soy y lo seguiré siendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe que me vuelva a reír señorita, pero no puedo creerle que el demonio la haya contratado para ser “la muerte”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca dije que fuera el demonio... A veces pensamos que las cosas las hacen  quienes más culpamos. Pero ¿usted se puso a pensar a dónde va a ir el día que yo lo venga a buscar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que al cielo... ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted va a ir adonde se merezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Intentó alguna vez ir al psiquiatra? señorita, váyase de mi casa. Veo que es sólo una joven que lo único que quiere es sacarme dinero.  Quiero dormir, mañana tengo que trabajar y usted está impidiendo mi sueño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué se siente sentir el viento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Libertad, libertad y más libertad. ¿Quién es usted señorita y que quiere de mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué se siente tener amigos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé, alegría supongo. Se siente bien, no lo sé. Y dígame ¿qué es el infierno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El infierno es el lugar en donde se encuentran las almas que tienen que pagar la condena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué condena?, ¿específicamente, a qué condena se refiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La condena de vivir con sufrimiento, de vivir en agonía continua. ¿Usted qué paraíso se merece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Queda mi alma a disposición del juez de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es igual de terco que su padre... recuerdo que él mismo me dijo al verme que no me tenía miedo. Y aclaremos que sólo vio mi sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No voy a permitirle que hable sobre mi padre señorita. El tenía muchos problemas, es por eso que tomó la decisión de sacarse la vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted sabe bien, pero yo mejor. Su padre murió de cáncer hace mucho tiempo, usted era apenas un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabe que mi padre murió de cáncer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo pudo saber eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo una última cosa... ¿qué se siente estar cerca de mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se siente entender que la vida no es más que una metáfora... vivo por consecuencia de mis causas. Vivo a causa de la decisión de alguien. Y usted no es más que una fiel servidora de ese alguien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se me hace tarde Don, fue un placer charlar con usted ¿sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hasta siempre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer abrió la puerta de mi habitación y se fue como una persona común y silvestre. Me senté en la cama y traté de ponerme a pensar en todo lo que había hablado con esta señorita que se hacía llamar “la muerte”.  Me recosté y prendí un cigarrillo, miré las fotos de mis padres y me levanté a contestar la puerta que alguien acababa de tocar. Fui lentamente hasta ella y la abrí, un hombre poco más bajo que yo, con un sombrero marrón y lentes gruesos me dijo mirándome sorpresivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas noches, disculpe la hora, pero una señorita me mandó, en la puerta, para que hablemos, ¿necesita algo? ¿Se encuentra bien?....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es muy tarde señor, no es hora de que usted y yo charlemos... ni siquiera sé quién es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sé, perdone mi interrupción, lo que ocurre es que una señorita me dijo que le preguntara si se encontraba bien, justo pasaba por aquí, la noté preocupada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo es su nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi nombre es Rafael Gonzáles Blend, soy abogado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿puedo pasar?...&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-1999885471359654095?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/1999885471359654095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=1999885471359654095' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1999885471359654095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1999885471359654095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/coloquio-con-la-muerte.html' title='Coloquio con la muerte'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6-GB-6j0hI/AAAAAAAAAJg/qjcQOnQPpiU/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6228828169607706432</id><published>2008-02-09T11:40:00.000-02:00</published><updated>2008-02-09T11:48:12.607-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Polciales Esteban León'/><title type='text'>El secuestro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R62u6u6j0gI/AAAAAAAAAJY/eACXKOmoe5A/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R62u6u6j0gI/AAAAAAAAAJY/eACXKOmoe5A/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164976671713120770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Esteban León (*) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiche era un tipo alegre, casi feliz, con una sonrisa siempre dibujada en su boca, con un chiste frecuentemente listo a flor de lengua, con alguna salida picante en cada fiesta. No tenía problemas mayores y había hecho una pequeña fortuna como producto de sus exitosas actuaciones  televisivas, teatrales e inclusocinematográficas, en calidad de actor cómico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las tres de la tarde y Chiche estaba recostado leyendo “Crimen y castigo” en su sillón preferido. De pronto, tres sombras se proyectaron a su frente y de un solo golpe se sintió inmovilizado, amordazado y despojado del libro, justo cuando Raskolnikov estaba por matar a la  vieja. En su casa no había nadie más que él y los dueños de las sombras. Retenido por los cuatro costados y arrastrado como una babosa, veía sólo el techo con la monotonía de la impecable e inmaculada blancura de un yeso recientemente retocado. Lo tenían del cuello. Ahora lo sentía por su asfixia incipiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sacaron de su casa por la puerta delantera como si la hubieran abierto sin forzarla al entrar. De un sacudón le hicieron recorrer el pasillo hasta la calle y una vez allí comenzó a ver remolinos  de ramas en un fondo celeste subido que eran  producto de un movimiento en tirabuzón de todo su cuerpo, siempre con la cabeza para arriba y semiasfixiado por biceps añejados en gimnasios. Un vuelo como de planeador lo estrelló en el asiento trasero de un Falcon. Allí comenzó a respirar con más libertad, aunque en una posición poco ortodoxa, como de prostituta esperando la  sodomización. Así lo mantuvieron durante media hora, hasta que llegaron a un tugurio de chapas al que Chiche pudo mirar de reojo. A los empujones recorrieron un camino fangoso que los llevó hasta una habitación desordenada pero limpia, con una mesa que parecía brillar por lo pulcra y una lámpara potentísima que la iluminaba en su centro. Le clavaron una aguja en el pliegue del codo y a partir de allí ya no recordaba nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despertó en el mismo sillón de su casa en el que estaba leyendo, con el libro en la mano, pensando que todo esto había sido un sueño, una pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las seis de la tarde, según le indicaba su reloj de pared. Sintió de pronto un tremendo dolor en las mejillas que lo hizo incorporar. “Todavía no debe haber llegado Marta” se dijo, verificando que todo estaba igual que tres  horas atrás. En eso sonó el teléfono.  Pero no era la voz de Marta,  sino una voz masculina que le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Viejo, no hagas nada, no llames a la cana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ¿quiénes son ustedes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No preguntes más nada. Somos los  que te secuestramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómo que me secuestraron, si yo estoy aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te secuestramos la risa. Fijate en el espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ¿para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya te vas a enterar cuando nos pongamos de nuevo en contacto para darte las instrucciones de cómo pagar el rescate. Y le colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se arrimó al espejo para ver qué pasaba en su cara y aguzando un poco la vista pudo divisar dos cicatrices muy delicadas: una en cada mejilla. En realidad, no podía sentirse desfigurado, aunque la cara estaba más chupada. Sin embargo sentía un dolor que era como un tirón que le impedía la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había escuchado del tráfico de órganos para transplante, pero ¿qué podían hacer con sus mejillas? se preguntaba. No quiso hacer la denuncia porque no sabía cómo podría contar lo sucedido. Cuando llegó su esposa, le relató los hechos. Ella se mostraba un poco incrédula, pero las cosas se sucedieron con calma hasta que Chiche decidió dar un paseo para despejarse y aclarar su pensamiento. Cuando volvió a su casa, después de una hora, encontró a su mujer  desorbitada, insultándolo, basureándolo a los gritos. El pobre no entendía nada, hasta que entre todos los improperios pudo darse cuenta de que una tal Tamara había llamado para pedirle disculpas por los arañazos en las mejillas, que no se iba a repetir, que lo seguía queriendo como&lt;br /&gt;siempre y que no la dejara, aunque más no fuera por un supuesto hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él trató de explicarle que era un error, que no había ninguna Tamara, ni ningún nene, que los tajos se los hicieron los tipos que lo sacaron de su casa, pero su mujer no le creyó la historia y se fue con una maleta cargada de ropa que ya había preparado mientras el cómico se encontraba afuera.  Al rato, mientras trataba de reponerse de todo esto, sonó el teléfono. Eran ellos que le pedían trescientos mil pesos. Chiche les quiso mentir diciendo que no disponía de esa suma, pero se veía que tenían todo estudiado porque le respondieron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te hagas el gil. Sabemos que los tenés a plazo fijo y que vence mañana. Pensá que vas a recuperar tu risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? - les preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy sencillo: te vamos a reimplantar el risorio de Santorini que te extirpamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero yo cómo voy a saber si ustedes realmente lo van a poder hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy simple: vas a tener que correr e riesgo y creer en nuestra palabra. De lo contrario, no vas poder reírte más en tu vida - y colgaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente fue al banco y como los convenció de que se trataba de una emergencia, en dos horas pudo conseguir el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había salido todavía del banco cuando tuvo a uno de ellos palmeándolo y abrazándolo para atravesar la puerta de entrada y hacerlo entrar a un auto en marcha que los esperaba. Fue todo muy rápido y tan bien hecho que el cana que estaba en la puerta ni se avivó de que era un secuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando habían hecho una cuadra lo empujaron al suelo del auto y no lo sacaron de ahí hasta no llegar al mismo tugurio en el que lo habrían operado antes. Ni bien pusieron los pies en el rancho  le enchufaron un jeringazo y al poco rato se quedó completamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se sabe cuánto tiempo pudo haber pasado hasta que se despertó nuevamente sentado en el viejo sillón. Se levantó como un resorte y salió corriendo hacia el baño. Se miró al espejo y vio sus mejillas normalmente formadas, como antes de toda esa pesadilla. Sin embargo, recordó&lt;br /&gt;que su esposa se había ido, que la quería y que probablemente no la volvería a ver. Intentó sonreír, pero aunque los músculos ahora le respondían, comprendió que ya no tenía motivo para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Seudónimo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6228828169607706432?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6228828169607706432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6228828169607706432' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6228828169607706432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6228828169607706432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/el-secuestro.html' title='El secuestro'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R62u6u6j0gI/AAAAAAAAAJY/eACXKOmoe5A/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-226825761792663747</id><published>2008-02-08T11:02:00.000-02:00</published><updated>2008-02-08T11:10:45.769-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Nicolás Iaconis IV'/><title type='text'>Pizarro y el Círculo Legítimo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xUw0-S31I/AAAAAAAAAJQ/E5Hjf6BN1yE/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xUw0-S31I/AAAAAAAAAJQ/E5Hjf6BN1yE/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164596070517497682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Nicolás Iaconis IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No mostró preocupación. Era un claro inconveniente, un escollo para la malograda tranquilidad de la sociedad. El Comisario Saarbrücken, hombre de mediana edad, patillas boscosas y enrevesados bigotes oscuros, recibía quejas a cada instante por la penosa situación de la ciudad. Quizás no era nada nuevo en la historia del país, ni siquiera en la historia universal, no obstante, lo cierto es que era mejor promulgar la anarquía que la estabilidad y la paz. A tal punto llegaban  las recriminaciones por vía de medios televisivos, radiales y periódicos en relación a las numerosas manos que manejaban los asuntos citadinos con fines lucrativos personales, vale decir la legendaria mafia, que todos los dedos inocentes, y otros no tanto, marcaban como principal marioneta de la organización criminal a Saarbrücken. Aunque no estaba preocupado por las acusaciones, porque ninguna había calado profundo en la curiosidad de las autoridades, ni se formularon en explícitas demandas para brindar explicaciones ante las inculpaciones y ante la inacción morbosa de las fuerzas policiales, aún así,  por interés de su esposa que abogaba por salir  al shopping sin acoger improperios y  recomendaciones de a dónde ir con su marido, decidió  el comisario nombrar una  comisión especial para tratar el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detective Angel Pizarro fue elegido como Jefe de la Comisión Especial para Asuntos Mafiosos. En realidad, todos sabían el carácter irónico de tal nombramiento, pues Pizarro se contentaba apenas con un trabajo mediocre, con el mínimo exigible de los procedimientos policiales. Su rostro cansado o, tal vez, estirado visiblemente por el aburrimiento y la ociosidad atestiguaban la falta de seriedad que tendría la labor de la Comisión. Pero lo cierto es que la creación de la Comisión y el desconocimiento puertas para afuera del detective Pizarro y sus ímpetus laborales, permitieron la relajación de tensiones en las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie supuso en la comisaría, ni tampoco quienes eran allegados a Pizarro, cómo aconteció que el detective se motivó. Nadie sabe si recibió amenazas o si el mero nombramiento de tan importante misión lo impulsó decididamente a saborear el fruto del arduo compromiso, la limpieza definitiva de la ciudad. La cadena casi infinita de los acontecimientos posteriores, de la victoria gloriosa y en adelante recordada por las generaciones de ciudadanos, comenzó con un simple interrogatorio, en el cual un pobre diablo queriendo guapear con su posición en la jerarquía de una pandilla terminó cantando a los cuatro vientos tres nombres clave. Joaquín Gálvez, Roque Acevedo y Lucio Alcorta: tres importantes proveedores de droga. Fueron arrestados, pese a los pedidos exagerados por un abogado. Pizarro se comportó como un caballero: los hizo encerrar en tres habitaciones para interrogaciones separadas y los prisioneros pasaron veinte horas sentados en el suelo, sin luz, sin agua, sin calefacción -la crudeza del  invierno se vive mejor desde el suelo- y sin otro movimiento humano que el del propio cuerpo. En las primeras tres horas gritaron desaforadamente, sermoneando brutalidad policial. Reclamaban, también, sus derechos constitucionales. Pasadas las veinte horas de cautiverio, Pizarro entró en cada una de las habitaciones, haciendo encender las  potentes luces blancas que había hecho instalar previo a la llegada de los reos. Y en todas acaparó la misma actitud: abogados, derechos, brutalidad, venganza y millonaria denuncia. Y a todas ellas respondió con lo mismo: “Usted ha perdido sus derechos por ser una basura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así que con claros métodos de extorsión, consiguió de cada uno tres nombres más, por lo que en total sumaban nueve sujetos clave (sucedió que Gálvez creyó que Acevedo y Alcorta  delatarían a los mismos, que Acevedo creyó lo mismo de Gálvez y Alcorta, y que Alcorta creyó  lo mismo que Gálvez y Acevedo, de manera de no dar indicios mayores de la organización, pero no fue así debido a que el cuerpo y la mente responden distintamente ante estímulos exteriores en las personas, por más que sean los mismos). Rápidamente, el CEAM arrestó a los nueve hombres y procedió con iguales métodos: encierro y extorsión. Poco a poco, los grandes e importantes sujetos de la organización criminal iban cayendo. Ya casi no había lugar para realizar los interrogatorios con el susodicho método. La situación empezaba a calmarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, los criminales de distinta estirpe decidieron acabar con la Comisión y, especialmente, con su impulsor Pizarro. Las pandillas, los vendedores de mercadería, los “representantes” de prostitutas, los capos de las apuestas y del juego, en fin, toda esa pestilente putrefacción de la sociedad se unieron bajo un mismo anillo sagrado: acabar con Pizarro y la condenada Comisión, para luego racionar los bienes  y proseguir con las actividades delictuosas.  Sin embargo, en esa  misma reunión surgieron algunas dudas. No todos los miembros presentes estaban seguros de cómo se haría la repartición luego de acabada la Comisión. Un tal Gareliano, en su macabra lucidez de marihuana, preguntó por quién haría la partición. Un tal Zelaya propuso como juez de  partición  al magnate München, extranjero nacionalizado que embaucaba con sus inmobiliarias&lt;br /&gt;fantasmas y sus casas de electrodomésticos. A esto respondieron con evidente enojo los representantes del movimiento de prostitutas y mujeres fáciles de la zona, en voz de Fernández, por ser el magnate un desentendido de los problemas patrios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo mejor para repartir los bienes es que sea por medio de un argentino, que entiende lo que pasa y que sabe lo que es más beneficioso para todos”. Pero era también evidente que, por más que München aceptara la propuesta de un argentino a cargo de la partición, el resto de los oriundos del país no confiaban en otro argentino, por razones ya sabidas y harto fundamentadas. Además, todos provenían de lugares poco confiables, lo cual hacía mirar al vecino con recelo y suspicacia. Y entre tanta discusión acalorada, de palabras fuertes para oídos castos, se llegó a la conclusión de que el único que podría ser un buen juez era Angel Pizarro. Decidieron sobornarlo para que aceptara el puesto, y luego tributarle mercadería, mujeres y dinero para que se mantenga en tal puesto. Era un plan perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento de hacer la propuesta al detective, en su propia casa, éste no desdeñó el ofrecimiento y allí, sin más, se lo nombró Juez de Repartición de Bienes Sociales. Tendría, como obligación, detener el accionar del CEAM o hacer la gran vista gorda, para que las cabezas de ganado se subieran a los camiones equivocados. Además, y por cierto, debía promover la desaparición del Comisario Saarbrücken. El detective Pizarro dispuso todo para tal fin y el Comisario un buen día no fue a trabajar. El Intendente nombró a Pizarro como Comisario y allí se dio la victoria definitiva contra la organización criminal. Como Juez de Repartición de Bienes Sociales, invistió de legalidad medicinal a la droga, recordando la maravillosa sensación de bienestar que el estupefaciente logra en el consumidor; organizó el servicio de atención para  disminuir el estrés y el colesterol, por medio de la actividad dinámica de las prostitutas; organizó las apuestas y el juego para lograr una paridad justa y un tributo a los organizadores (el que pagaba más en la apuesta ganaba más y pagaba más de tributo), etcétera. Los medios informativos proclamaron la victoria gloriosa, la limpieza definitiva de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No mostró preocupación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-226825761792663747?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/226825761792663747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=226825761792663747' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/226825761792663747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/226825761792663747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/pizarro-y-el-crculo-legtimo.html' title='Pizarro y el Círculo Legítimo'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xUw0-S31I/AAAAAAAAAJQ/E5Hjf6BN1yE/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-711199471642027913</id><published>2008-02-08T10:54:00.000-02:00</published><updated>2008-02-08T11:02:09.303-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Matías Alfredo Verna'/><title type='text'>El gángster</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xSwk-S30I/AAAAAAAAAJI/sx7sdJWNv9w/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xSwk-S30I/AAAAAAAAAJI/sx7sdJWNv9w/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164593867199274818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Matías Alfredo Verna &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió el frío de la Browning 9 milímetros  en la palma de su mano y colocó el cargador con 10 balas, dejando una en la recámara. Se llevó la pistola a la cintura, se aflojó un pasador del cinto y cubrió el arma con su remera blanca estirada que llevaba fuera del vaquero gastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió su casa con la mirada y salió a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las luces quedaron encendidas por si llegaba tarde y dejó las cortinas tapando las ventanas, para que nadie mirara hacia el interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba unos zapatos marrones lustrados, con suela de goma para no hacer ruido. Su paso era seguro, aún en las veredas más desastrosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba hacia delante con los ojos clavados más allá y fuera de si. Su mano derecha estaba  apoyada sobre la remera blanca que acariciaba la pistola y con la otra mano contaba de uno a cinco sin parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía el nombre de la víctima ni los motivos de su asesinato; conocía el lugar de residencia y su rostro. No era necesario saber más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguía caminando y al acercarse al lugar comenzó a sudar un frío más cortante que el de la Browning 9 mm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simulaba muy bien su miedo y su necesidad de matar. Nada lo detenía, su mente estaba tatuada con la cara del futuro cadáver, la tapa de los diarios de mañana, el desafortunado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pareció llegar al lugar y sacó de su bolsillo izquierdo (sin sacar la mano derecha de la pistola) un papel con la dirección correcta: Islas Malvinas 4822 piso 5 departamento B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró el reloj y no miró la hora. Esperó a que alguien bajara para poder entrar; salir no era ningún inconveniente porque la puerta podía abrirse desde adentro. Pasaron cinco minutos y una mujer con su bebé salieron del edificio.”¿La ayudo señora?”; - sí por favor -, clavó los ojos en la criatura que dormía en su cochecito, miró a su madre que agradecía con una sonrisa y entró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó el ascensor que estaba en la planta baja y que seguramente había dejado la mujer. Con el dedo índice temblando oprimió el botón Nº 5; el sacudón del ascensor le ofreció unas ganas de vomitar que no quiso aceptar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sudaba mucho, se secó la transpiración con la remera blanca estirada y al levantarla vio en el espejo la pistola que ocultaba en su cintura; la tomó con su mano derecha y la apoyó sobre su pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo en el piso indicado. Abrió la puerta con cuidado, la dejó así para que nadie usara el ascensor y buscó la letra B. Los mosaicos del pasillo estaban encerrados y las suelas de goma de sus zapatos marrones se adherían al piso. Caminó lentamente y con los nudillos de su mano izquierda golpeó dos veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió, las bisagras chillaron un poco y el tatuaje que llevaba ensu mente con la cara de la víctima se hizo realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocó el caño helado de la 9 mm en la frente de la víctima, inspeccionó los rasgos de su cara y se detuvo en los ojos aterrados. Quiso escucharle la voz, pero no dijo una palabra, cerró los ojos y disparó cuatro veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie escuchó los disparos y muchos no quisieron escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió la pistola a su cintura y se sacó la remera blanca manchada de sangre que luego guardó en una bolsa de supermercado. supermercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontró una camisa de la víctima que le quedaba ajustada, le costó un poco prender los botones porque eran pequeños y porque seguía temblando; recorrió el departamento con la mirada, cerró la puerta con el pie y se fue hacia el ascensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a la planta baja y se llevó a la axila la bolsa de supermercado del muerto con la remera blanca estirada manchada de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del edificio estaba abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El portero baldeaba la vereda concentrado en la escoba y el secador.  Los zapatos de goma siguieron en silencio y mientras caía la tarde caminó hacia su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino se cruzó con la mujer y su bebé, la saludó con la cabeza y ella se detuvo un instante en la camisa ¿sería de su marido?... Quién sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió con la mirada hacia delante y se metió en su casa. Las luces estaban encendidas, las cortinas seguían corridas y la noche cubría al asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagó las luces, cerró las ventanas, se duchó por más de media hora y se acostó con la Browning 9 mm cargada con las 6 balas restantes debajo de su almohada. No soñó ni se interrumpió su descanso.  Cuando la radiodespertador anunció las 7 a.m. saltó de su cama. Corrió hasta su puerta donde lo esperaba un sobre cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó la luz de los primeros rayos del sol para no dañar la correspondencia y la abrió con un cortaplumas que tenía en el cajón de su escritorio sin papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó un cheque de $ 5000 y el diario del  día con su víctima en la tapa; buscó en la anteúltima página del matutino la información necrológica y conoció el nombre del desafortunado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró el diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió la Browning debajo de su almohada y siguió durmiendo, hasta el próximo encargue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-711199471642027913?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/711199471642027913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=711199471642027913' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/711199471642027913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/711199471642027913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/el-gngster.html' title='El gángster'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6xSwk-S30I/AAAAAAAAAJI/sx7sdJWNv9w/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2057227623604775275</id><published>2008-02-06T10:28:00.000-02:00</published><updated>2008-02-06T10:38:30.143-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Miguel Angel Di Benedetto'/><title type='text'>Proteger y servir</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6mp_U-S3yI/AAAAAAAAAI4/aK_PY7yXx6g/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6mp_U-S3yI/AAAAAAAAAI4/aK_PY7yXx6g/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163845353183829794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Miguel Angel Di Benedetto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Siete treinta a móvil! ¡Siete treinta a móvil! ¡Conteste móvil! Cambio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquí móvil! Cambio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tenemos un sesenta en zona cuatro! ¡Coordenadas: Este nueve; Oeste noventa&lt;br /&gt;y dos! Cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Comprendido siete treinta! ¡Cambio y fuera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salen arando. La sirena parte la madrugada en dos. Al volante, el sargento Medina; lo acompaña Tonelli, el “gordo” para los amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medina hace rebajas como loco en cada curva. Tonelli chequea las armas. Un hombre en ojotas señala una casa. Son tres ladrones. Dan la voz: ¡Policías! Desde adentro les contesta un fuego cruzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ahí en el techo, gordo! Dale de acá, voy por atrás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa el alambrado y se acerca reptando por el barro. Cuando está por llegar a la pared trasera, siente un fogonazo. Alcanza a gatillar cayendo junto al ladrón. Tonelli se coloca en posición de tiro. Desde la verja, el segundo tipo arroja el arma rindiéndose. Sube, esposa una mano y otra en la verja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falta uno. Rodea la casa. Encuentra el cuerpo de Medina casi encima del otro. Busca el pulso. Nada. Algo le explota, enardecido trepa por el tanque de agua. Truenos cruzan la oscuridad, la muerte viste de plomo el segundo. Agazapado, cuenta: 5, 6, 7... ¡Perdiste! ¡Hijo de puta! No tenés más balas. ¡¿Se te acabó el coraje?! ¡Esperá; esperá que voy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale de atrás del tanque acercándose lentamente. Ya lo tiene. Puede ver los ojos de rata asustada, oler el miedo... Una chapa cede y el vacío devora.  El cuerpo es un desconcierto de huesos, la escopeta lo mira a pocos centímetros de lo que fue una mano. Con la otra se palpa, al llegar a la ingle siente una humedad pegajosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma que sintió cuando formó con el veintiuno destinado a la cancha de San Telmo. Un sol criminal horadaba los cascos, los chalecos eran de hierro, las balleneras bajo las camisas, rémoras de sal. Y él ahí. Duro. Inmutable, entre los gargajos de los hinchas y las puteadas. Suben las tribunas haciendo un cordón que separa a los locales. Segundo tiempo. Penal en contra. La  cancha, muda. El pedazo de cuero no termina de entrar cuando el caos se desata. Piedras. Botellas. Pedazos de chapa. Cuchillos encendiendo el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Esto es un desastre señores, el público  se desbanda y la policía retrocede sin reaccionar! ¡Una vergüenza!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mario, aquí en la cabecera norte un hincha me dice que esto empezó cuando los efectivos del escuadrón retiraron al “Gato”, jefe de la hinchada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las voces comentan sin saber. Si hacen: reprimen; si no hacen: redimen. Siempre en el medio, responsables de todo, menos de su propia vida. El hielo crece desde los  borceguíes a las rodillas. Bajar frente a la plaza enfrentando el monstruo de seis mil cabezas que  brama enloquecido al compás de los bombos. Acá es otra historia. Bien juntos, escudo contra escudo, un ojo al frente, otro al compañero de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano explora hasta chocar con un ierro del ocho. Emerge de la ingle. Uno  de los tantos hierros que forman las celdas,  uniendo y separando presos de carceleros. Los primeros, contra su voluntad tras las rejas, los segundos, tras las rejas de la voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El transmisor carraspea: órdenes, retazos enganchados en las cabriadas del techo. Desde su cabeza contempla la cruz del sur, tan distante como él cuando se graduó. ¡Hermosa, la patrona!  Martita agitando una bandera argentina y el nene serio, mirando a papi, orgulloso del uniforme azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despide la noche, los perros quiebran un silencio de muerte. Sobre la aurora que nace, canta un gallo. Tal vez el mismo que acompaña su corazón; desde el lema que fue su vida: “Proteger y Servir”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2057227623604775275?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2057227623604775275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2057227623604775275' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2057227623604775275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2057227623604775275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/proteger-y-servir.html' title='Proteger y servir'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6mp_U-S3yI/AAAAAAAAAI4/aK_PY7yXx6g/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-733513434915518801</id><published>2008-02-05T11:02:00.000-02:00</published><updated>2008-02-05T11:12:58.766-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales María de las Mercedes Abdelnur'/><title type='text'>Cosa Juzgada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6hgtk-S3xI/AAAAAAAAAIw/6715BIvualA/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6hgtk-S3xI/AAAAAAAAAIw/6715BIvualA/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163483308915613458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María de las Mercedes Abdelnur&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó el auto en el estacionamiento. Estaba satisifecho y feliz. Caminaba hacia su hogar donde lo estaban esperando su esposa y su hijo recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sonrisa en su rostro distendido marcha pensando: ...”-qué sorpresa se va a llevar Emma cuando le muestre el cheque que guardo en el bolsillo izquierdo del chaleco!”... No va a poder creerlo... ¡Cómo para no!...-Semejante suma de dinero! Quizá programe un viaje para festejarlo y relajarme... O tal vez más conveniente sería que lo cobre, lo cambie en dólares y lo guarde en una caja fuerte del mismo banco... ¡Sí!... No conviene correr ningún riesgo; el dinero estará seguro&lt;br /&gt;y yo me sentiré más tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente -sigue reflexionando- como abogado, soy un genio, evidentemente todo salió a la perfección. Mi idea de alterar la declaración del cretino ese y ordenarle que mandara a hacer desaparecer sea como fuere alguna de las pruebas, fue lo que determinó, sin duda, la sentencia&lt;br /&gt;absolutoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pensándolo lo bien, mi defensa tampoco estuvo mal... En realidad no se hallaba muy fundamentada, pero la falta de pruebas fue decisiva para el fallo del Tribunal. -Qué animal despiadado es el tipo ese!... Matar a la mujer y al chico de ocho años... -Y de qué manera!&lt;br /&gt;Las fotografías exhibidas durante el juicio mostraban sangre por toda la casa... Nunca hubiera pensado que existieran individuos que pudieran quitarle la vida a alguien con tanta saña y sadismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hasta la declaración del mismo forense fue espeluznante. Parecía, por la descripción que hizo, que fuera la primera autopsia que había realizado, pues su mirada mostraba la repulsión que estaba sintiendo. Bueno, eso me pareció. -El fiscal que desesperaba por mostrar que el&lt;br /&gt;sanguinario ése era el autor de los crímenes!... - Y el padre del chico con su rostro inexpresivo! Cómo si todo lo que se oía en el juicio le fuera indiferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin... Lo único importante es que yo era el abogado defensor... -Me imagino cómo estará el fiscal ahora que ese degenerado salió libre! -Ni en broma quisiera estar en su lugar!...&lt;br /&gt;Ya está acercándose a la puerta de su casa. Tan distraído iba en sus pensamientos que no advirtió una sombra detrás del gran árbol que se encuentra a pocos metros de la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sintió nada... Sólo cayó pesadamente al suelo, quedando desparramados en la vereda los escritos que llevaba en su portafolio, los cuales poco a poco se fueron embebiendo con su sangre, mientras su mirada parecía transformarse en hielo cristalizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parado a su lado, todavía con el arma humeante en su mano derecha, el padre del niño muerto esbozaba una sonrisa satisfecha... Como la justicia no pudo hacer nada... El lo había hecho por ella... Quizás porque ya nada le quedaba en su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin mirar atrás se retira del lugar lentamente con paso cansino perdiéndose en la oscuridad, quedando sobre el cadáver el brillo de la luna con una palidez amortajada...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-733513434915518801?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/733513434915518801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=733513434915518801' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/733513434915518801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/733513434915518801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/cosa-juzgada.html' title='Cosa Juzgada'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6hgtk-S3xI/AAAAAAAAAIw/6715BIvualA/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-5249603156156935780</id><published>2008-02-04T12:18:00.000-02:00</published><updated>2008-02-04T12:27:35.060-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Por Luis Alberto Virgini'/><title type='text'>El diálogo era real</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6cgmU-S3wI/AAAAAAAAAIo/xj5QWN9qIwU/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6cgmU-S3wI/AAAAAAAAAIo/xj5QWN9qIwU/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163131340640673538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Luis Alberto Virgini &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor en su hombro izquierdo lo atormentaba como si hubiera sido atravesado por una espada de lado a lado; la sangre brotaba de su nariz como el goteo continuo de una canilla mal cerrada, su rostro deformado por la inflamación y el tabique nasal fracturado completaban su patética situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quemazón se apoderaba de su abdomen y una profusa sudoración fría ahora se añadían a ese inicial dolor en el pecho y el brazo izquierdo que lo terminaron conduciendo a ese oscuro lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no le creyó el guardia cuando suplicando le dijo que lo condujera a la enfermería de la unidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le contestó “a ustedes los conozco cuando buscan pasarla mejor”, y sin medir las consecuencias se abalanzó sobre el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estaba allí, hundido en el más profundo de los sufrimientos, castigado y con el dolor en el pecho que a esta altura se hacía insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba, ¿qué lo llevó a tener que pasar por esto?. El era un hombre honrado, trabajador, con el empuje y las ganas de progresar que le daban sus treinta y cinco años recién cumplidos y un matrimonio de seis años a pesar de no haber podido tener hijos debido a una enfermedad sufrida en la infancia, paperas,  había diagnosticado su médico después de varias consultas impulsadas por su deseo de paternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los últimos dos años no habían sido los mejores en su relación matrimonial, una sospecha de infidelidad de su esposa lo corroía por dentro ante el cambio de actitudes de ésta, sospecha  que la misma le confirmó hace casi dos meses pidiéndole el divorcio al mismo tiempo, lo que destruyó sus ilusiones y proyectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él jamás habría matado a nadie, y mucho menos a Carlos, de cuyo asesinato se lo acusaba. Nunca habría sospechado tal cosa de su mejor amigo a pesar que el propio abogado le comentó&lt;br /&gt;que había indicios en su contra y un claro móvil pasional en el crimen. ¿El asesino de Carlos? No podía entender la acusación, si era más que un amigo, casi mi hermano, nadie más que él sufrió al enterarse la noticia, encargándose personalmente por pedido familiar de los trámites funerarios y&lt;br /&gt;legales que las características particulares del caso exigían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El asesino de Carlos? Si todo lo vivieron juntos, infancia, adolescencia, juventud...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las “hazañas del colegio secundario” que posteriormente recordarían entre carcajadas y cervezas. El apoyo mutuo en distintas etapas de la vida ante “amores no correspondidos” o materias “injustamente desaprobadas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El asesino de Carlos? Que justamente ocupaba el lugar de privilegio entre sus más queridos amigos y mucho más entre otros afectos que rodeaban su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se preguntaba que le diría Carlos ante la vivencia que atravesaba, tal vez: “Pedrito, estuvimos en otros difíciles momentos juntos y saldremos de esta, tené paciencia”; extrañamente el pensar en su amigo hizo que una sensación de libertad invadiera su corazón, extrañamente ya no sentía dolor y lo imaginó sentado a la mesa en aquel bar que frecuentaban diciéndole: Pedro todo el mundo conoce la fuerza de nuestra amistad, forjada durante  años, en las buenas y en las malas,&lt;br /&gt;fundamentada en códigos varoniles y mutua fidelidad”. “Por supuesto le respondía-, cuando a uno le gustaba una piba, el otro se borraba y eso que los dos éramos ganadores” “Por supuesto -dijo Carlos-, no había espacio para la discusión por trabajo, estudio y mucho menos por mujeres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Solamente en fútbol, para colmo vos eras de River y yo soy de Boca... “Seguramente en el juicio todos los que nos conocían estarán de mi partedando su testimonio” y agregó “es una lástima que este diálogo no sea real, vos estas muerto y yo preso, sin embargo olvidé los dolores y el sufrimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estas equivocado -dijo Carlos-, este diálogo es real”. Un sonido sordo y metálico indicaba que el guardia había cerrado la puerta de la celda. Cuatro enfermeros habían trasladado hacía media hora el cuerpo de Pedro a la morgue&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-5249603156156935780?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/5249603156156935780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=5249603156156935780' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5249603156156935780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5249603156156935780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/el-dilogo-era-real.html' title='El diálogo era real'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6cgmU-S3wI/AAAAAAAAAIo/xj5QWN9qIwU/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7286503758144037669</id><published>2008-02-03T15:11:00.000-02:00</published><updated>2008-02-03T15:19:08.819-02:00</updated><title type='text'>Sin evidencias</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6X3OE-S3vI/AAAAAAAAAIg/bRr_S-ZvqS8/s1600-h/TRA.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6X3OE-S3vI/AAAAAAAAAIg/bRr_S-ZvqS8/s320/TRA.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162804369075396338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María Laura Parodi y Karen Jacqueline Luquez (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El médico dijo que estaba bien. Lo sacaron de terapia hace un par de horas. Dice que en dos días le dan el alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy contenta; pensé que no sobreviviría. El es muy débil, lo conozco bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó un sábado lúgubre y frío, yo salía del trabajo media hora tarde porque al jefe se le zafó un tornillo y nos hizo quedar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier me había invitado a cenar y yo no quería llegar tarde. Después de todo, venía planeando la cena hace semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré a casa, recogí las boletas de luz y gas que habían dejado bajo la puerta, y como siempre, lo primero que hice fue fijarme si tenía mensaje s en el contestador. Tres mensajes. El primero, Paola que quería saber cómo estaba y que vendría el lunes a visitarme. El  segundo, de esos que te dicen que te ganaste un auto, pero resulta que lo terminás pagando vos y te cagan. El tercer mensaje me llamó mucho la atención: era una voz ronca y extrañamente familiar, que con un susurro aterrador decía: ...lo logré...finalmente lo hice... jaja...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedé un poco preocupada. Casi nunca recibía mensajes equivocados, pero viendo que se me hacía tarde para la cita fui a ducharme y partí. La casa de él quedaba a unas veinte cuadras de la mía, pero como era una noche espléndida decidí ir caminando. Toqué timbre pero algo me inquietaba. No entendía tanto silencio, su casa siempre estaba invadida de música clásica, que le apasionaba tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tres timbres, me di cuenta que algo raro pasaba y empecé a llamarlo a los gritos desde la ventana. Nada, sólo el más absoluto silencio. Entré en estado de desesperación, no podía pensar, estaba paralizada, quería correr pero las piernas no me respondían. Me senté en el cordón de la vereda, hasta que mi mente se aclaró y pude reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui hacia el patio trasero y probé la puerta fiambrera que daba a la cocina. Para mi alivio estaba abierta. Me precipité hacia el interior de la casa y lo busqué desesperadamente. Lo encontré en el baño, moribundo y con la mirada perdida. Me arrodillé a su lado y vi con horror la gran herida que abrazaba su pecho. Traté de que me diga algo pero había perdido el habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, un trabajo excelente, sin dejar evidencia. Todo salió como lo había planeado, salí temprano del trabajo sabiendo que demoraría poco más de media hora en lograr mi objetivo.  Me dirigí a su casa con el cuchillo  en la cartera. No me reconoció: me había cubierto el rostro. Trastabillando hacia el teléfono, con una mano haciendo presión sobre la reciente herida, el muy inútil marcó el número de mi casa. Le asesté un certero golpe en la cabeza y lo llevé con dificultad al baño. El tubo quedó descolgado y en un susurro exclamé ...lo logré...finalmente lo hice... jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrevivió claro, yo no lo quería ver muerto pero le es imposible recordar nada del hecho. A los canas los volví locos, investigaron el caso, y hasta ahora no levantaron la más mínima sospecha sobre mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años habían pasado y Cristina tenía brotes sicóticos mas frecuentes. Cuatro intentos de suicidio. La internaron en una clínica mental, donde finalmente consiguió quitarse la vida, no sin antes dejar una carta que la imputaba del crimen de Javier, su ex marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;(*) Tienen 14 años.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7286503758144037669?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7286503758144037669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7286503758144037669' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7286503758144037669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7286503758144037669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/sin-evidencias.html' title='Sin evidencias'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6X3OE-S3vI/AAAAAAAAAIg/bRr_S-ZvqS8/s72-c/TRA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8242975998003541755</id><published>2008-02-02T15:45:00.000-02:00</published><updated>2008-02-02T15:52:00.264-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales Denise A. Morzilli'/><title type='text'>Dulces sueños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6StrU-S3uI/AAAAAAAAAIA/x_48V4rrSd4/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6StrU-S3uI/AAAAAAAAAIA/x_48V4rrSd4/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162442032749403874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Denise A. Morzilli &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperanzada, postrera, decadente, prófuga, desolada, abatida, caída, ilógica, demente, perdida... Así se sentía. Como si un rayo hubiera impactado sobre su corazón robándole un pedazo de alma, de su esencia (como ella lo llamaba).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ponía muy nerviosa cuando hablaba con él y hacía gestos raros, por lo general hablando muy rápido. A él parecía causarle gracia porque sólo asentía con la cabeza y sonreía. Pero eso era cuando aún se veían, ahora hacía mucho que no sabía nada de él. ¿Se había casado? ¿Tenía una hija? Su hermano le había comentado algo sobre ese asunto, ahora vivía solo, era lo único que sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarisa subió al viejo y elegante vehículo. Como todos los días, su chofer Antonio la saludó amablemente e hizo un comentario sobre el clima que Clarisa no escuchó. La tarde caía serena, el calor del mediodía aún calentaba el asfalto, el aire era denso y pegajoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Está segura de que quiere ir a ese barrio, señorita Clarisa? Sabe que a esta hora es muy peligroso y desolado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si. Quiero. No hay problema- proclamó ella como si firmara su propia sentencia de muerte. Lo iba a visitar a él, a Jonás, lo demás no le importaba. El automóvil se detuvo en una zona oscura y tenebrosa, Clarisa observó las casas con un dejo de tristeza. “Segundo piso, departamento C”, eso dijo Jonás, tocó timbre, su corazón latía muy fuerte. Su departamento era modesto pero bonito. “Como él” pensó Clarisa. No hablaron mucho, ella ya no era una niña que se ponía nerviosa y él ya era un hombre lo suficientemente mayor como para haber olvidado cómo sonreír. Ella lo besó sin preguntar nada y se sentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi hija me odia, Clarisa. Tú también me odiarás algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no podría odiarte. Créeme, lo intente.  No pude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué querías odiarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque te amaba y te echaba en falta. Luego de que te fuiste nada fue igual, no para mí. Dejé todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero nunca me lo dijiste, Clarisa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si ya te habías dado cuenta de que te amaba locamente- Suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que no me parecía lo apropiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Matar es lo suficiente apropiado para ti? Eres tan correcto, amable y gentil que de seguro le pediste disculpas cuando la envenenaste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él la miro azorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres muy cruel. Silencio. Otra vez silencio. La vida de Clarisa era muy silenciosa, nunca acontecía nada nuevo, ella simplemente pasaba las tardes sentada en su hermosa y gigantesca casa, esperando a que alguien llegara a su puerta, pero nunca venía nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes qué es lo que más me molesta? No es que te hayas casado, es que la hayas matado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hubieras preferido que te mate a ti?- Sonrió él con tristeza, su broma no tenía nada de gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, la verdad que si. Daría mi vida por compartir diez años junto a ti, Jonás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debes marcharte. Ella se puso de pie, Jonás tomó su mano, como solía hacer hace tantos años&lt;br /&gt;atrás, luego la besó con brusquedad y abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes por qué la maté? ¿Sabes por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porque ella no era yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque no eras tú, Clarisa. Antonio estaba asustado, suspiró cuando salieron de ese horrible barrio, contento de llevar nuevamente a su ama a su esplendorosa mansión. La despertó el sonido de una respiración, una respiración que conocía muy bien... Tomo conciencia de que todo había sido un sueño. Sintió algo frío en el cuello, el filo de un arma. Rendida y con un hilo de voz lo llamó. “Jonás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te amo, a ella nunca la amé. Debes saberlo. Unas manos suaves y delicadas acariciaron su cuello.  Las sábanas blancas se tiñeron de un rojo pardo, Clarisa moría feliz a manos de su siempre cortés y querido amado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8242975998003541755?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8242975998003541755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8242975998003541755' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8242975998003541755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8242975998003541755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/dulces-sueos.html' title='Dulces sueños'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6StrU-S3uI/AAAAAAAAAIA/x_48V4rrSd4/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7288190280693859408</id><published>2008-02-02T15:36:00.000-02:00</published><updated>2008-02-02T15:44:56.647-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Darío César Dublanc'/><title type='text'>Retrato criminal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SqkE-S3tI/AAAAAAAAAH4/iOUWNUdiAYA/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SqkE-S3tI/AAAAAAAAAH4/iOUWNUdiAYA/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162438609660468946" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Darío César Dublanc&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Desdichado del hombre que no ve más que la máscara. Desdichado del hombre que no ve más que lo que ella oculta. El único hombre dotado de visión verdadera ve en el mismo momento, y en un solo relámpago de luz, la hermosa máscara y el rostro terrible que detrás de ella se oculta. Feliz el hombre&lt;br /&gt;que detrás de su frente crea la máscara y el rostro en una síntesis que la naturaleza aún desconoce. Sólo él puede tocar con dignidad y gracia la doble flauta de la vida y de la muerte”.&lt;br /&gt;Nikos Kazantzakis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un alga marina rosada, mi mano derecha en gestación, en el vientre de mi madre.  He matado. He sido prolijamente condenado, mi mano derecha fue cortada y destruida.&lt;br /&gt;Aprendí a encender mis cigarrillos con la mano izquierda, no es tan malo, me quedan unos mil, pequeño tesoro, recuerdo del siglo XXI; lo lamentable es que el sistema de oxigenación de la celda extrae automáticamente el humo, casi no puedo disfrutarlo. También aprendí a escribir&lt;br /&gt;con mi única mano, aunque no es necesario en el siglo XXII. La Tierra está razonablemente limpia y controlada. No hay sobresaltos, éstos se encierran y se inutilizan pulcramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Director de la cárcel hoy ha venido a verme. Se limitó a dejarme un sobre cerrado y se fue. Debe ser realmente importante: su presencia y dejar algo por escrito no son las formas usuales. Observo todo a través de mi breve nube de humo que se diluye en el agujero negro de la ventilación. Lo abriré después de cenar. El silencio de la noche me pertenece, lo&lt;br /&gt;siento inviolable y me sirve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pastillas sintéticas de la cena aún reptan por mi esófago cuando con ayuda de mi muñón abro el sobre. Tres hojas pulcras y dobladas, breves. Leo todo cuidadosamente, con lentitud, en la cárcel se aprende esto, cada acto es moroso, se estira tal vez para seducir al tiempo, quizás&lt;br /&gt;este sea más benévolo con uno. Luego aparto las hojas y enciendo un nuevo cigarrillo, trato de alejarme lo más posible del agujero negro de la ventana, quiero disfrutar del humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Director me ofrece un trato. En la Galaxia X-13, las autoridades tienen curiosidad por el siglo  XXI Terráqueo. Se les hará un envío especial para estudio como cortesía intergaláctica. Sonrío. Si&lt;br /&gt;acepto el trato, a la vuelta podré ir a una celda normal, con compañeros y patio de recreo virtuales. El humo de mi cigarrillo prosigue escapándose por el agujero negro de la ventiventilación y demora mi pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iría en una nave automática, caminaría a mi antojo, vería el Universo por un visor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré hondo y de pronto miré mi muñón; la cortesía para la Galaxia X-13 será una mano derecha. Para que llegue fresca, debe viajar injertada. No se me han dado más detalles, casi&lt;br /&gt;con indiferencia se espera mi decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico me dijo que la anestesia será total, no quiere contratiempos. Todo fue muy rápido, o al menos me pareció. Permanecí una semana en la enfermería del laboratorio, mientras la mano se&lt;br /&gt;nutría de mi sangre, se adaptaba a mis tendones adormilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente en la celda, seguí fumando con mi mano izquierda, recelaba de mi nuevo huésped. Parecía rehuir al ser tocada, de noche dormía bajo la almohada. Mis nervios aumentaron haciendo peligrar mi reserva de cigarrillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, recién levantado, en ese lapso en que todo aún es expectativa, frente al espejo virtual, ya que está prohibido a los reclusos contemplar su propia imagen, la mano tocó mi rostro.&lt;br /&gt;-Recuerda que soy un asesino- le dije para establecer una distancia, un reparo. rostro que yo no podía ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana partimos, no se me permitió llevar mis cigarrillos, se me reintegrarían a la vuelta, me dijeron. Me controlaron y me prepararon mediante visores y robots eficaces e indiferentes.&lt;br /&gt;La base despidió a la nave como un insecto molesto e inevitable. Respiré hondo, me imaginé un cigarrillo en los labios, y analicé la situación en la pantalla de la computadora: nave automática,&lt;br /&gt;velocidad de la luz, rumbo Galaxia X-13, con mano injertada, tiempo de viaje: un año terráqueo.&lt;br /&gt;Mi celda volante era eficaz y gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el espacio abierto, miré por el visor, los planetas giraban mirándonos pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a dormir mucho, en las cárceles uno hace esas cosas. Extrañaba mis cigarrillos, hubieran sido una compañía. La mano derecha parecía un animalito reconociendo su nuevo hábitat. Sentí que nada había cambiado, irónicamente en el medio del espacio, en una&lt;br /&gt;celda, mis sombras seguían intactas, desde la Tierra, mi nave ni siquiera despertaba la expectativa de un control, alguna forma de nexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, ya no sé qué día, -ya no miro controles ni computadoras-, comencé a observar un planeta. Se me impuso con sus tonos rojos, azules violentos, comencé a sentir sensaciones no esperadas. De pronto me encontré con una hoja de papel y un lápiz en mi mano derecha,  dibujando frenéticamente ese planeta, reproduciéndolo en sus contornos, tratando de captar sus giros, sus irregularidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía cómo el corazón bombeaba  sangre a cada una de mis extremidades, redimiéndolas.&lt;br /&gt;Luego dejé todo y aturdido traté de comprender. Mi mano derecha ya no me pareció inocente, semejaba a un animal agazapado. Cuando el misterio es demasiado grande, uno se entrega, no puede pedir concesiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busqué lápices de colores de hacer gráficas interplanetarias, tomé papel y me dejé llevar por mi mano derecha. Dibujé planetas, nebulosas, asteroides de imagen breve. Sensaciones vitales&lt;br /&gt;me desbordaban y no había soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dibujos por todos lados tapaban las pantallas de los monitores, de las computadoras, fragmentos del universo palpitaban dentro de mi celda. Poco a poco, una convicción, una sensación de intranquilidad, me fue ganando. Busqué el informe secreto que debía ser entregado al llegar a la Galaxia X-13. La computadora fue reticente, pero al final logré arrancarle el secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El informe era frío, exacto y eficaz: mano derecha perteneciente a un artista plástico del Siglo XXI; conservada como curiosidad de actividades superfluas, se solicita destrucción posterior al estudio. Creo que ella se dio cuenta. Mientras pintábamos un planeta de rojo intenso que parecía querer hablar, lo decidimos. Logré desconectar el automático de la nave, luego destruí el sistema de comunicación y rastreo, y puse rumbo al infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé sonriendo que extrañaría mis cigarrillos, al menos el humo ya no se iría por el agujero negro del extractor de aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papel en blanco me miró como un espejo. Los lápices de colores giraron en la ingravidez del espacio como pequeños cometas expectantes. Mi mano derecha recorrió lentamente mi rostro, luego se dirigió hacia ellos como un animal decidido.  Respiré profundamente y miré por el visor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un alga marina rosada, mi mano derecha en gestación, en el vientre del Universo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7288190280693859408?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7288190280693859408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7288190280693859408' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7288190280693859408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7288190280693859408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/retrato-criminal.html' title='Retrato criminal'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SqkE-S3tI/AAAAAAAAAH4/iOUWNUdiAYA/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-3211978513043926915</id><published>2008-02-02T15:31:00.000-02:00</published><updated>2008-02-02T15:36:00.030-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Sutter Kaihn'/><title type='text'>Querido amor no correspondido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SpjU-S3sI/AAAAAAAAAHw/U88EeKI3LTw/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SpjU-S3sI/AAAAAAAAAHw/U88EeKI3LTw/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162437497263939266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Sutter Kaihn (*)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al queridísimo Padre Fernando: ¿Me recuerdas? Soy yo, Eliana... aquella muchachita con la que has sufrido, por aquel amor prohibido del que  tanto te hostigaba. Esta sería la segunda vez que te escribo, ya que nunca has contestado mi primera carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasa, es que aún te extraño y ese amor que siento hacia ti, se está desvaneciendo de a poco. Cuesta mucho, pero es así. Sólo necesito más tiempo... eso es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo estuvo el regalo que te envié? Supuse que te gustaría muchísimo, un pastel horneado de carne, acompañado por un vino de marca refinada. Qué extraño; pensar que antes no tenía acceso a ese tipo de cosas y ahora que he progresado gracias a tu ayuda, tengo un auto y una casa digna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema fue que... Bueno; tú sabes. Después de tanto tiempo, tendrías que enterarte de toda la verdad. Querido Fernando, eres padre de un hermoso hijo varón y se llama Miguel. Mi pequeño Miguel... Tantas cosas pasé por él y a pesar de que nunca ibas a reconocerlo, hice todo lo posible por superarme y poder criarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la diócesis de Capital Federal jamás hubiesen permitido que un cura se hiciera cargo de un hijo nacido por medio de es la tentación del demonio. Como siempre me decías: “Esa semilla del mal, el fruto del pecado”. Pero jamás se te ocurrió nombrarlo Hijo. Muchas pisadas tuve que soportar por parte de la iglesia. Aguanté el embarazo y trabajar en aquel lugar, donde me habías abandonado para no darte vergüenza. Sin embargo, en aquella quinta de rehabilitación, pude aprender un oficio y progresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso no te lo voy a discutir... todo lo  contrario. Te estoy muy agradecida y como prueba de eso, el misterioso paquete que hace una semana te llegó a la capilla, fue un presente mío. Imagino&lt;br /&gt;que esa carne tan deliciosa, fue degustada con aquel vino tan refinado y dulce. Sólo que hay un pequeño detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel, el niño del cual jamás quisiste hacerte cargo y por culpa de la iglesia que no permitió que tuviéramos una feliz vida de pareja normal, deberá ser aceptado por ti. Tendrás que reveerlo&lt;br /&gt;aunque no lo quieras, porque así como tú me lo has dado, YO TE LO HE DEVUELTO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que lo hayas degustado con aquel vino refinado de misa, querido amor no correspondido. Espero que lo hayas recibido, con la misma devoción que pones en cada misa que realizas. Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Seudónimo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-3211978513043926915?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/3211978513043926915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=3211978513043926915' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3211978513043926915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3211978513043926915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/querido-amor-no-correspondido.html' title='Querido amor no correspondido'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6SpjU-S3sI/AAAAAAAAAHw/U88EeKI3LTw/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-5143481744200936308</id><published>2008-02-02T15:24:00.000-02:00</published><updated>2008-02-02T15:52:39.690-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Sutter Kaihn'/><title type='text'>La última bolsa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6So2E-S3rI/AAAAAAAAAHo/xt8nC3VBH9A/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6So2E-S3rI/AAAAAAAAAHo/xt8nC3VBH9A/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162436719874858674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Sutter Kaihn (*) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel siguió corriendo detrás del camión, mientras que con movimientos apresurados arrojaba las bolsas de basura dentro de la prensa. -¡Dale!- gritó al conductor. Su compañero también estaba&lt;br /&gt;tratando de subir, -¡pará un toque che!- advirtió y arrojó otra bolsa más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camión siguió con su marcha entrecortada en cada esquina oscura, penetrando por la fatídica noche tormentosa. Ariel, el muchachito de unos veintidós años, trataba de trabajar lo mejor posible, ya que al parecer su jefe le había planteado la posibilidad de ponerlo en un cargo más alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo así como ser encargado. Felizmente, pudo terminar sus estudios secundarios y eso podría introducirlo a un trabajo con mejor paga. -¿Cuánto falta?- preguntó su compañero Ernesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía pocos días que él estaba trabajando allí, y no conocía muy bien el circuito que debían realizar. Faltan unas... diez cuadras. Contestó Ariel con seguridad y se aferró al camión.&lt;br /&gt;- Dale!-. Siguieron la marcha entrecortada, mientras  que el agua empañaba su visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vivía por la zona de los bajos, allí donde casi nadie se atrevía a cruzar. Hasta la misma policía, muchas veces no procedía cuando les mencionaban esas calles de la muerte. Eran sinónimo de todo tipo de desgracias y demás perversiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera el mismo Ariel estaba tranquilo; es más, pensaba mudarse lo antes posible. Ya estaba harto de vivir en un lugar donde las desgracias de todo tipo eran frecuentes... y más en altas horas de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que pasar unas cuadras más- dijo él con los dientes apretados; sentía que los nervios se le ponían de punta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba muy cerca de su barrio y eso ya no le gustaba para nada. La lluvia seguía golpeando su rostro moreno. Sus ojos resaltaban en la nocturna ciudad, empapada de un agonizante silencio.&lt;br /&gt;Esa escena, le carcomía las expectativas de tener una noche de trabajo normal. “¡Ya me quiero ir de acá!”, pensaba mirando a su alrededor. Los truenos y la luz de los rayos daban una imagen es la peluznante a las esquinas y las veredas rotas de la cuadra. Los carteles viejos flameaban con movimientos convulsionados. Los árboles parecían espectros sacudidos por los vendavales de la&lt;br /&gt;locura y la desesperación. Las luces de mercurio parpadeaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Allá están las últimas bolsas!- dijo su compañero. Si, son unas cuantas. Dejá que las junto yo- contestó Ariel y corrió hacia ellas. El camión se acercó y las lanzó dentro. Después de unos segundos,  mientras la máquina prensaba los desperdicios, salieron de allí sin ningún problema.&lt;br /&gt;El muchachito quedó colgando en la parte trasera del vehículo y suspiró de alivio. -No pasó nada... - murmuró. Secó su rostro y se aferró mejor al camión. - ¡Che! Me parece que se te pasó una bolsa más!- dijo Ernesto y Ariel lo miró desentendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde?- preguntó. Ernesto levantó su brazo izquierdo y su índice indicó el lúgubre lugar. -Esa casa- culminó. -Bueno, pará que le hago señas al camión  para que retroceda... - No le gustaba&lt;br /&gt;la idea; si él hubiera visto aquella bolsa, de seguro no habría dicho absolutamente nada. Todo fuera para no volver. El conductor hizo caso al chico, y volvieron a esa casa. Lo extraño era que aquel lugar estaba abandonado y él  lo sabía perfectamente; pero nunca falta algún roñoso que inescrupulosamente  arroja basura en lugares abandonados o baldíos. Bajó y trotó hacia el objeto negro, que brillaba con el agua y  las luces de mercurio que seguían parpadeando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiró el brazo y aferro su mano al plástico. Estaba un poco pesado, no tenían ganas de levantarlo. Es más, si ellos notan que la bolsa de basura pesa más de la cuenta, las dejan donde las encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ma si! La levanto así nos vamos de una vez...- gruñó, pero cuando intentó arrojar la bolsa, ésta se desgarró dejando caer aquellos restos humanos que se estaba  pudriendo con el calor de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Seudónimo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-5143481744200936308?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/5143481744200936308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=5143481744200936308' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5143481744200936308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5143481744200936308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/02/la-ultima-bolsa.html' title='La última bolsa'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6So2E-S3rI/AAAAAAAAAHo/xt8nC3VBH9A/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-5182304002013334730</id><published>2008-01-30T13:21:00.000-02:00</published><updated>2008-01-30T13:28:58.570-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Marcos Zocaro'/><title type='text'>La Lista</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CXaU-S3qI/AAAAAAAAAHg/tNEEMX6FSbU/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CXaU-S3qI/AAAAAAAAAHg/tNEEMX6FSbU/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161291651528973986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana, Constanza Levy se despertó a la misma hora que lo hacía habitualmente para ir al colegio; pero ese día no tenía clases. Estaba decidida a concretar el plan que había elaborado durante semanas en la soledad y el encierro de su cuarto. Era lo único que podía hacer para curar sus males, sus desgracias, sus traumas... Los consejos de sus padres, de su hermano mayor y de su psicóloga, eran puras banalidades, inservibles a la hora de lidiar con su pasado, y con su presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidida, se levantó de la cama y fue hacia el escritorio junto al armario. En su diario íntimo relató lo que iba a hacer; como un escalofriante prólogo de la tragedia, explicó con lujo de detalles sus motivos, sus causas. Ya no había vuelta atrás; sería implacable. Acto seguido, tomó una lapicera, una hoja en blanco y, como parte del ritual, escribió cinco nombres, uno debajo del otro. Lo hizo mecánicamente, no lo pensó demasiado: los cinco nombres vivían día y noche en su cabeza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, con la lista en la mano, se puso de pie y se dirigió al living. Sus padres dormían. Agarró una silla de madera y la colocó junto al mueble; se subió y tomó la pistola calibre 22 que descansaba en la parte superior.  Con la lista en la mano izquierda y el arma en la pequeña cartera negra colgada al hombro, salió a la calle. Miró el primer nombre: Walter Montego, su tío. Vivía a escasas cuadras de su casa, por lo que tardó sólo segundos en llegar. El hombre aparentemente estaba solo; al oír el timbre se levantó de la cama y, con la poca ropa que llevaba puesta y sin preguntar quién era, abrió la puerta y se encontró frente a frente con una pistola. Eso fue lo último que vieron sus ojos. Una bala acabó con su vida, de la misma forma que años atrás él había terminado con la inocencia de su sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rasgos de la frágil Constanza, de apenas 17 años, se mantuvieron imperturbables; en el fondo mismo de su ser sentía como una parte de su mal desaparecía. Observó la lista y la leyó en voz baja, esta vez no era sólo un nombre, sino dos: las hermanas Pérez Díaz: Micaela y Julia, aquellas que se habían encargado de recordarle día tras día el ultraje recibido por parte de su tío.&lt;br /&gt;Esta vez tardó más en llegar. La madre de las hermanas la recibió en el porche. Con la misma cara inmutable con la que había matado a su tío, le preguntó a la señora por sus hijas. La mujer ya conocía a Constanza, tanto como a sus problemas psicológicos. La hizo pasar y la acompañó&lt;br /&gt;hasta la habitación. Las dos hermanas estaban acostadas en sus respectivas camas.&lt;br /&gt;Constanza esperó a que se retirara la señora, sacó el arma y, sin mediar palabra alguna, curó otra parte de su trauma. Ya sólo restaban dos nombres. Mientras abandonaba el cuarto, vio acercarse corriendo desesperadamente a la madre de las chicas. De inmediato oyó un ruido seco, similar al de una persona que cae al suelo sin atenuantes. Miró por tercera vez la lista; era el turno de Franco Alvear, su profesor de Historia, aquel racista que inexorablemente debíamorir. Caminó durante casi veinte minutos. Al llegar al lugar, vio al hombre parado junto a la puerta de su casa, muy posiblemente esperando a alguien. El profesor la vio venir, pero, antes de llegar a saludarla,&lt;br /&gt;se percató de cómo su alumna llevaba la mano derecha al interior de su cartera y extraía lo que acabaría con su vida.&lt;br /&gt;La chica lo vio caer con ambas manos  sobre el estómago, cubriendo el orificio ocasionado por la bala, el mismo orificio por donde se le escurría la vida. Constanza Levy sintió cómo su mal&lt;br /&gt;mermaba, cómo poco a poco se desvanecía.&lt;br /&gt;Sólo faltaba una persona para acabar definitivamente con su padecimiento. Sólouna. Aún aferrando el arma con la mano derecha, y una última bala esperando a ser usada, leyó en voz baja el último nombre:... Constanza Levy.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-5182304002013334730?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/5182304002013334730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=5182304002013334730' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5182304002013334730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5182304002013334730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/la-lista.html' title='La Lista'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CXaU-S3qI/AAAAAAAAAHg/tNEEMX6FSbU/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-1661661619346499249</id><published>2008-01-30T13:16:00.000-02:00</published><updated>2008-01-30T13:21:09.581-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Marcos Zocaro'/><title type='text'>El rostro de la traición</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CVrE-S3pI/AAAAAAAAAHY/-igOXBmnkmM/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CVrE-S3pI/AAAAAAAAAHY/-igOXBmnkmM/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161289740268527250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer está desquiciada y su andar es vertiginoso. No le interesa que las calles estén repletas y atropella todo a su paso. Ya nada ni nadie le  importan. Sus ojos cubiertos de lágrimas parecen lanzar fuego. Su novio y su mejor  amiga; su mejor amiga y su novio. Ambos son culpables. No soporta la traición. Le resulta imposible quitar de su mente el rostro del hombre que juraba&lt;br /&gt;amarla. Detesta ese rostro, pero pronto lo verá por última vez... Con el frasco entre las manos, sigue avanzando hacia la casa. El líquido en el recipiente se agita cada vez más. Recién quince minutos después de comenzada su frenética carrera, la mujer alcanza su objetivo: se detiene frente a la puerta, toca el timbre y, cuando la placa de madera se abre, levanta el frasco y el ácido comienza su&lt;br /&gt;viaje...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-1661661619346499249?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/1661661619346499249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=1661661619346499249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1661661619346499249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1661661619346499249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-rostro-de-la-traicin.html' title='El rostro de la traición'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CVrE-S3pI/AAAAAAAAAHY/-igOXBmnkmM/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6718561962217885864</id><published>2008-01-30T13:12:00.000-02:00</published><updated>2008-01-30T13:16:52.493-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Marcos Zocaro'/><title type='text'>El Pasillo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CUrE-S3oI/AAAAAAAAAHQ/fZz6H90XtHQ/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CUrE-S3oI/AAAAAAAAAHQ/fZz6H90XtHQ/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161288640756899458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre camina a paso firme hacia el final del interminable pasillo. Sus pasos y su semblante son los de alguien que sabe perfectamente lo que hace. Ni la oscuridad ni el silencio que se van&lt;br /&gt;apoderando del lugar a medida que avanza lo perturban. Ni siquiera lo logra el frío que le recorre todo el cuerpo y que nace de  la pistola en su mano derecha. No conoce los escrúpulos, ni mucho menos la piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue avanzando y a medida que el pasillo se hace más estrecho, la puerta blanca se agranda. A sólo unos pasos de su objetivo, recuerda la fotografía que le fue enviada por correo y la contrapone mentalmente con el rostro de la mujer que vio entrar hace minutos, asegurándose así de que efectivamente ella sea el blanco. No debe cometer errores: es un profesional y no le pagan por fallar. Finalmente, el timbre rompe el frágil silencio reinante, y su eco estremecedor recorre todo el pasillo. La mujer detrás de la puerta (bellísima y de unos cuarenta años) ni se imagina que al abrirla lo único que hallará será su propia muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6718561962217885864?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6718561962217885864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6718561962217885864' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6718561962217885864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6718561962217885864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-pasillo.html' title='El Pasillo'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R6CUrE-S3oI/AAAAAAAAAHQ/fZz6H90XtHQ/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-668500155024480526</id><published>2008-01-29T13:52:00.000-02:00</published><updated>2008-01-29T17:24:29.912-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='María de los Milagros Ardanza'/><title type='text'>Por amor a su gente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R599M0-S3nI/AAAAAAAAAHI/Ug2Mf7UzAuw/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R599M0-S3nI/AAAAAAAAAHI/Ug2Mf7UzAuw/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160981357321707122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María de los Milagros Ardanza*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Esta historia se ha contado de generación en generación, de boca en boca, de abuelo a padre y de padre a hijo. Esta es la historia de Don Hilario, el comisario de un remoto pueblo, llamado por sus habitantes “La tierra de nadie”. Este pueblo era pequeño, tan pequeño, que casi no figuraba en los mapas, sólo en los de la región...  La figura de esta historia, más allá de los hechos, merece un premio a la honradez,  la valentía, la humildad y el respeto por el otro. Don Hilario Sánchez era un tipo común, como se lo llamaría hoy en día, trabajaba en su pequeña oficina día y noche resolviendo todos los crímenes del lugar, ya que en este pueblo malhechores no faltaban. Los crímenes por resolver eran tantos que abarrotaban los despachos de los altos jefes de la policía. “Un ciudadano es encontrado muerto en el arroyo más cercano a la ciudad”, “Encañonan a una anciana para robarle su dinero”, “Asesinan al ex-comisario del pueblo...” y así continuaban los titulares de los diarios que se encontraban sobre el escritorio de Don Hilario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué voy a hacer con este pueblo Martínez?, ya no se puede ni vivir acácomentó Don Hilario a su secretario una mañana en su despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las autoridades ya no saben qué hacer con tanto malhechor- respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Encarcelarlos no es la solución, hay que darles un castigo más justo, si se los mete en la cárcel, al poco tiempo están en libertad, y así nuestras cárceles están como están, abarrotadas de gente, no se da abasto con la comida, los internos se pelean. ¡Esto es un caos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y a usted se le ocurre alguna idea para mejorar esta situación señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya verás Martínez, ya verás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que las palabras de Don Hilario pueden sonar algo raras, pero créanme que él sabía lo que decía. Durante los últimos meses Hilario no había hablado prácticamente de otra cosa que no fuera su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era lo único que le preocupaba, cómo sería su fin, el fin del gran Hilario Sánchez, el mejor comisario en la historia de este pueblo. Así era como lo llamaba yo: “El mejor comisario en la historia de este pueblo”. El decía que yo exageraba; era muy modesto en ese sentido. Don Hilario siempre insistió en que “en la vida no hay buenos ni malos, sólo hay malos buenos y buenos malos”. Siempre me costó entender ese razonamiento. Aunque ahora, a mis 70 años de edad, creo que la vida misma me hizo entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pero no demos más rodeos, comenzaré con la trama de la historia de los años finales de Don Hilario Sánchez: Don Hilario estaba, como siempre, clavado en la puerta de entrada de su oficina a las 7.00, y eso que el horario de entrada para los oficiales era a las 7.30... Pero ¡no!, a Don Hilario siempre le había gustado llegar antes, se quedaba organizando los papeles, hasta que yo llegaba y poníamos manos a la obra. A primera hora llegaron a la oficina los primeros reportes&lt;br /&gt;de robos en toda el área. El primer caso era el aparente suicidio de un guardaparques del pueblo, conocido por su fama de gran apostador. era de esperarse, las hipótesis de todos los oficiales chocaban contra las de Don Hilario. En primer lugar, todos consideraban que el caso debía&lt;br /&gt;cerrarse y caratularse como suicidio. Don Hilario, en cambio, opinaba que el sujeto había sido obligado por su asesino a redactar la nota suicida que fue hallada en la escena del crimen. De repente dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Manden a analizar la nota. Necesitamos saber urgentemente a qué hora exacta fue escrita. Y necesitamos saber la hora del deceso de la víctima. ¿Podría encargarse de eso Martínez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, señor. Así, cada caso pasaba, se daba por sentado algo, pero como siempre, la conclusión&lt;br /&gt;era errada y Don Hilario debía intervenir para atrapar al verdadero culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así llegó un día, era mediodía y casi todos los hombres del departamento de policía se encontraban rodeando una casa en la que un individuo se había atrincherado con dos personas como rehenes. Digo casi todos, porque por primera vez desde que trabajaba en la policía, Don&lt;br /&gt;Hilario no se había presentado a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto era muy extraño; intentaban comunicarse con él pero en su casa no contestaba nadie. Dos o tres días pasaron antes de que la situación se tornara alarmante y los vecinos se organizaran en enormes pelotones para ir en busca de su amado comisario. Unos por un lado, otros por el otro,&lt;br /&gt;buscaban sin obtener resultados positivos.  Un día y sin previo aviso, Don Hilario reapareció. Se presentó a trabajar normalmente, como lo había hecho hasta antes de su desaparición. Por supuesto, las preguntas de sus colegas no se hicieron esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh, Hilario, ¿Qué te pasó? Nos tenías a todos preocupados. El pueblo organizó una patrulla para buscarte y hasta se llegó a creer que habías muerto. Menos mal que estás acá, porque desde que te fuiste esto es un descontrol, pero ahora vas a poner todo en orden ¿verdad?, porque el&lt;br /&gt;orden es muy importante en una sociedad como esta... Lo interrumpió su otro colega:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh, Pérez, callate un poquito que lo vas a matar, pobre tipo, dejalo que nos cuente qué le pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me pasó nada, muchachos- contestó Hilario, -Me tomé unas vacaciones porque no daba más. No le avisé a nadie porque necesitaba paz, así que me fui a un campo a 12 kilómetros de aquí, cerca de las montañas. Ahí sí que se respira aire puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, ahora dejo de contarles la historia de mi vida porque hay mucho trabajo pendiente.&lt;br /&gt;Así, Don Hilario siguió durante medio año, más o menos, resolviendo los casos más complicados. Hablaba con los habitantes, es más, hasta parecía más relajado después del viaje. Hasta que un día ocurrió algo que nadie esperaba. En todos los canales de noticias apareció el siguiente titular:&lt;br /&gt;“Fue encontrado en el arroyo del pueblo el cadáver de Don Hilario Sánchez” Todo el pueblo estaba conmocionado, era totalmente imposible, todo el mundo llamaba a los canales para comunicarles que había un error, pero éstos afirmaban que era cierto, que el cadáver encontrado&lt;br /&gt;pertenecía al comisario Don Hilario Sánchez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El revuelo era tal, que decidieron ir a verificar si el cadáver definitivamente era el indicado. Cuando por fin todos estuvieron alrededor del cuerpo, inclusive el Hilario Sánchez que había&lt;br /&gt;vuelto de sus vacaciones, en ese momento, reinó la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es él! Afirmaban todos, es Don Hilario, el mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De golpe se hizo silencio, y todos voltearon sus caras para ver la reacción de Hilario. Fue entonces cuando, después de un largo e incómodo silencio, lentamente, Hilario se esfumó. Simplemente desapareció...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día, reina en la tierra de nadie la leyenda de cómo, durante más de medio año, todo el pueblo se estuvo relacionando con nada menos que... el fantasma de Hilario Sánchez, con su espíritu, con su alma, y por fin todos entendieron lo que significaba. El amor de Hilario por la gente que lo rodeaba era tal, que lo mantenía pegado a ella más allá de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) La autora tiene 14 años y es alumna del Colegio Inmaculada de La Plata&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-668500155024480526?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/668500155024480526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=668500155024480526' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/668500155024480526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/668500155024480526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/por-amor-su-gente.html' title='Por amor a su gente'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R599M0-S3nI/AAAAAAAAAHI/Ug2Mf7UzAuw/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4578169160823660034</id><published>2008-01-28T20:48:00.000-02:00</published><updated>2008-01-28T20:56:45.391-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Pablo Ontivero'/><title type='text'>Los claveles rojos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R55dcU-S3mI/AAAAAAAAAHA/TCd_XA4nVtI/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R55dcU-S3mI/AAAAAAAAAHA/TCd_XA4nVtI/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160664964260879970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Pablo Ontivero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;No fue un año del cual podamos armar un álbum de recuerdos en la mente de Julia, con imágenes y diálogos recónditos en algún lugar de la misma. Teniendo en cuenta muchos parámetros, su año fue devastador para ella y su entorno: precario de risas y alegrías, plagado de salinidad ocular y trizas de sueños en el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos verdes miraban un horizonte tan infinito como el vacío de su alma; lo miraban borroso y aturdido, pero lo miraban, y quedaban fijos buscando el alba de un nuevo día, de una nueva vida. Julia era una imagen bíblica viviente. Sus caricias (tan suaves y profundas) sanaban cualquier herida a cielo abierto, las nutría con la fuerza incondicional de mil dioses y las cerraba para toda la vida. Julia sonreía con cada gota de lluvia que regaba el amplio parque de su casa mientras se invitaba a jugar con su hijo Dante, bajo los  intensos chaparrones. También sonrió alguna vez cuando su marido dormía a Dante cantándole  bellas canciones que él improvisaba con una suave y dulce tonada. Dueña de un amor puro y sincero, Julia se arrimaba a la perfección, pero no así su fragilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noches de Julia eran su karma en vida, la cruz que injustamente le tocó llevar. Su marido arribaba al hogar junto con una madrugada ya comenzada hace rato y un fuerte aroma a licor barato que su boca emanaba sin recelo. Llegar a su morada y encontrar a su esposa desvelada y plagada de justos reproches (que según él no lo eran) lo ponía de muy mal humor: lo irritaba al&lt;br /&gt;punto de golpes de puño inminentes sobre el rostro de su amada, y seguido reiteradas veces de un humillante acoso que terminaba en el llanto de Julia y en el de su pequeño de 10 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un miedo invadía al esposo de Julia luego de culminar la tortura, y huía lo más rápidamente posible a buscar un refugio donde pasar la noche. Siempre terminaba en lo de José, un amigo de la infancia que desconocía la situación y era fácilmente engañado con falsos testimonios que este truhán le proporcionaba. Al otro día, arrepentido por la situación y con una culpa incrustada en el pecho, volvía a su casa con un hermoso y costoso ramo de claveles rojos, seguido de una tarjeta que imploraba el perdón de Julia, y que terminaba siendo concedido.  Se fueron reiterando durante casi una década. El atardecer causaba en Julia un profundo temor y la preparaba para lo&lt;br /&gt;peor: La noche y sus estrellas vivas, el paso constante de los segundos en el reloj de pared, el ruido de las llaves, las lágrimas que comienzan a rodar por su mejilla, un silencio que ensordece, los gritos que lo quiebran, el maltrato, la humillación, la huida, los claveles rojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las torturas se reiteraban, pero esta vez, no tuvieron el mismo final. La huida dejó un cuerpo sin vida recostado sobre un parqué adornado con una abundante cantidad de sangre que fluía sin prisa por el cráneo de Julia. Si siempre su cobardía lo hizo escapar de la perversa situación que generaba, ¿Por qué precisamente ésta iba a ser la excepción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez su refugio no fue la casa de su amigo, sino una estancia alejada que su padre poseía y que hacía varios años estaba deshabitada. Tomó su coche y luego de varias vueltas accedió a la entrada de la ruta. El sol comenzaba a dar sus primeros destellos en el firmamento e iluminar el rostro de todos los que admiraban el alba, inclusive el suyo. El tránsito estaba congestionado; los bocinazos y los nervios de los conductores lo hacían poner aún más tenso. Tomó un viejo camino alternativo (aunque más largo) que alguna vez su padre aprovechó para eludir algún control policial, que lo dirigió hacia su destino llegando sin mayores sobresaltos. Dejó su coche en la parte trasera de la estancia y entró en ella por la puerta de atrás que daba a una cocina tenebrosa por la falta de luz. Sacó del bolsillo de la camisa un encendedor de bencina e iluminó como pudo la habitación. De reojo divisó un gran bulto que yacía sobre la mesada; avanzó hacia él con curiosidad e intriga; un gran ramo de claveles rojos se reflejó en sus gigantes pupilas plagadas de&lt;br /&gt;miedo y nervios, en el mismo momento que una suficiente cantidad de plomo besaba su espalda y apagaba su vida. Un segundo antes de caer, su asesino rompió el silencio de ese caótico amanecer&lt;br /&gt;con una voz familiar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te recordaré siempre por tus canciones, pero no por tus tratos a mamá”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4578169160823660034?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4578169160823660034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4578169160823660034' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4578169160823660034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4578169160823660034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/los-claveles-rojos.html' title='Los claveles rojos'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R55dcU-S3mI/AAAAAAAAAHA/TCd_XA4nVtI/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2547072707021613531</id><published>2008-01-27T13:54:00.000-02:00</published><updated>2008-01-27T14:03:07.403-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Diego Eijo'/><title type='text'>Yo el peor de todos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5yq8U-S3lI/AAAAAAAAAG4/E2z02-GyjMg/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5yq8U-S3lI/AAAAAAAAAG4/E2z02-GyjMg/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160187226458611282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Diego Eijo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trampa estaba preparada, sólo había que esperar. Los datos del colorado habían sido muy precisos. La casa amarilla, la de la esquina, enfrente de la Estación de Servicio. El negro se había ubicado al lado de uno de los surtidores y con su pechera de YPF, atendía a los clientes como si esa hubiera sido la tarea de su vida. Yo apostado en el kiosco de revistas tenía un panorama claro de quien podía entrar o salir por el portón del costado. Cuando yo encendiera el cigarrillo, el turco arrancaría el Falcon, Cevallos y los otros dos que estaban en el auto se encargarían de todo. Repetirían su tarea con la precisión y las torpezas de siempre. Si algo fallaba, estaba el negro y en el último de los casos yo, que era el más bravo de todos. Sólo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo estaban ocupados en sus distintas tareas. Sergio revolvía una olla humeante, a la vez que pelaba unas papas y las iba agregando pausadamente en eso que intentaba ser un guiso. Elisa leía la editorial de “El combatiente” en voz alta para que la escucharan los otros dos. Leopoldo planchaba las camisas y los pantalones que usarían al otro día al amanecer. Cada tanto miraban el reloj, la hora no pasaba nunca. Eduardo ya tendría que haber llegado. La campanilla del teléfono sonó tres veces y luego se cortó. Respiraron aliviados. Eduardo estaba al llegar. Sólo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle estaba oscura, la temperatura había descendido demasiado. El dueño del kiosco ya se estaba fastidiando, le mostré la pistola que estaba en mi cintura, a la vez que con mi bota lo apreté más contra el piso. ¿Qué pensaba, que nuestra tarea era joda? pendejo de mierda. Por el fondo de la calle se divisaron las luces de un auto que avanzaba, al acercarse y pasar al lado&lt;br /&gt;del Falcon, lo divisé claramente. Podía ser el fitito que estábamos esperando. Pasó lentamente, pero no se detuvo frente a la casa. Además era un “4L”. Yo que ya tenía el cigarrillo en la boca tuve que desistir de encenderlo y guardé los fósforos en el bolsillo. A lo mejor estaba recorriendo&lt;br /&gt;la zona para asegurarse de que no los estuvieran siguiendo. Pasó el tiempo y el auto no volvió. Mis ganas de fumar eran cada vez mas urgentes. Quería prender el maldito cigarrillo, cumplir con mi tarea y volver rápido para encontrarme con la Carmen. Pero lo único que podía hacer era&lt;br /&gt;tener paciencia. Solo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo al manejo del “4L” avanzaba a una velocidad considerable, las calles de ese barrio eran oscuras, pero él ya las conocía lo suficiente, hacía más de un mes que vivía en esa nueva casa operativa y estaba acostumbrado a hacer este viaje. Hoy era un día muy especial; volvía de la Capital con el auto lleno de juguetes. Iba repasando su coartada por si lo paraban: diría que era el dueño de un kiosco, además tenía todas las boletas de compra, no tenía por qué preocuparse, pero uno nunca sabe...  Se acercaba a la esquina de la YPF. Le  extrañó el Falcon parado con tres hombres adentro, era algo común para la época, pero tenía que tener cuidado. Para colmo, el que atendía la estación de servicio no le era conocido y tenía puestas unas botas de cana. Siguió avanzando sin detenerse, algo raro pasaba, pero igual, como estaba a unas cuadras de su destino continuó su marcha. Pensó en el pobre tipo al que estarían esperando, posiblemente un compañero, pero él no podía hacer nada. Divisó a lo lejos el portón. Se acercó lentamente esperando que le abrieran. Detuvo la marcha. Sólo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo, que estaba atento, cuando sintió el ruido del motor del “4L” corrió abrir el portón. El auto de Eduardo entró inmediatamente. Los dos jóvenes se abrazaron y pasaron al interior de la casa, donde ya Elisa y Sergio habían preparado la mesa para cenar. Después de la comida se&lt;br /&gt;reunieron para terminar de ajustar los  detalles del día siguiente, todo estaba en orden, lo único fuera de lugar era que Raúl que no había ido a la última cita, ya habían pasado 48 horas, no tuvieron ninguna manifestación de peligro y ningún otro compañero había dado el alerta. En la segunda cita seguramente se aclararía todo. Sólo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba amaneciendo y no había pasado nada. El fitito no había llegado, los del Falcon  estaban durmiendo. El negro había dejado de atender en la YPF y estaba en la oficina de adentro. Yo había llamado y no tenía confirmación de nada, en una hora me avisarían para levantar o no la operación. Sería posible que el hijo de puta nos hubiera macaneado. Sólo había que esperar. ensangrentada, estaba apoyada contra el frío del piso. Se incorporó un poco, llevó las manos&lt;br /&gt;hacia su pelo colorado y lo encontró totalmente  pastoso, trató de acomodarlo. Le dolía todo el cuerpo y no podía parar de temblar, el frío era muy intenso y la tortura había sido tremenda, abrió los ojos y vio la luz del día que se asomaba por el ventanuco, esbozó una sonrisa de triunfo, a esa hora los compañeros ya estarían camino a su tarea. El, a pesar de estar todo maltrecho,&lt;br /&gt;había podido engañar una vez más a esos hijos de mil putas. Sólo había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “4L” hacía un rato que había dejado atrás la estación de servicio. Eduardo no había visto nada extraño. El Falcon no estaba y el que atendía era el de siempre. Avanzaron rápidamente por las callejuelas hasta llegar a la entrada de la villa, el camión con los alimentos ya había llegado y los repartía ordenadamente entre la gente. Se colocaron las boinas con la estrella, los pantalones y las camisas ya las tenían puestas. Abrieron la puerta trasera y comenzaron a repartir los juguetes. Era hermoso ver las caras alegres de los chicos que posiblemente recibían por primera&lt;br /&gt;vez un regalo en el día del niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avancé casi corriendo por el estrecho y oscuro pasillo, me acompañaba el negro con su tremenda cara de furia, llegamos a la puerta que buscábamos y ahí estaba el colorado hijo de puta. Nos recibió con una carcajada a pesar de estar totalmente destrozado. Nos había engañado y tendido&lt;br /&gt;una trampa, pero él todavía no sabía que yo era el peor de todos. Sólo tenía que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl intentó levantarse, pero ya tenía la pistola sobre la cabeza. Sólo alcanzó a gritar: “A morir o vencer por la Argentina”. Un ruido ensordecedor fue lo último que alcanzó a vivir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2547072707021613531?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2547072707021613531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2547072707021613531' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2547072707021613531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2547072707021613531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/yo-el-peor-de-todos.html' title='Yo el peor de todos'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5yq8U-S3lI/AAAAAAAAAG4/E2z02-GyjMg/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4354589832256064069</id><published>2008-01-26T12:37:00.000-02:00</published><updated>2008-01-26T12:46:58.115-02:00</updated><title type='text'>Gerardo Ochoa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5tHiU-S3kI/AAAAAAAAAGw/8OCpbDriwf8/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5tHiU-S3kI/AAAAAAAAAGw/8OCpbDriwf8/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159796453154152002" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María Florencia Rodríguez (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Gerardo Ochoa no había superado aún la muerte de su amada esposa. Luz había significado todo&lt;br /&gt;para él, era casi como el aire que respiraba. Es más, los diez años que habían pasado desde ese trágico suceso no habían aplacado en él el amor y la desdicha que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso había dedicado esos eternos diez años en encontrar a los asesinos de su mujer. Aprovechó cada segundo de su carrera de detective para llegar a ese fin, ya que el móvil lo conocía; Gerardo siempre le había advertido a Luz que esas cosas en las que andaba no eran para nada confiables, la mafia no la iba a llevar a nada bueno. Pero ella insistía, sólo así podría ayudar económicamente a sus padres. Gerardo la dejaba, no podía negarse a nada que le pidieran esos ojos pequeños y negros como la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fue la razón de la perdición de su querida esposa. También fue la razón a la que le había dedicado los últimos diez años. Esos mafiosos eran tan difíciles de ubicar... Por eso se sorprendió cuando, una mañana, fue llamado para investigar el crimen de tres hombres que habían&lt;br /&gt;sido encontrados muertos en un prostíbulo de los suburbios de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo que más impactó a los investigadores fue ver que los cadáveres pertenecían a los hombres a los que el gran Gerardo Ochoa había dedicado diez años para  seguirles el rastro. Al parecer, ya no tendría de qué preocuparse, pensaban sus colegas. Ni él, ni nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los hombres muertos, el más gordo y alto, de cara amarillenta y repleta de cicatrices causadas por cuchillos, era el jefe de la mafia más peligrosa del país, mafia para la cual había trabajado Luz Santos de Ochoa. Su aspecto era intimidante, y vestía un traje negro con rayas verticales y blancas. El hombre que se encontraba muerto a su izquierda, irónicamente, era la mano derecha del jefe. Era mucho más flaco que el anterior, pero casi igual de alto, pelirrojo y con algunas cicatrices parecidas a las de su jefe, pero en menor cantidad. Ambos habían muerto a causa  de un certero disparo en la frente. En cuanto al tercero, era un hombre rubio, pero de piel más bien morena, con un aro en la ceja izquierda y otro en la esquina derecha del labio inferior. Este presentaba cruentos signos de violencia extrema, había sido golpeado horriblemente antes de morir de cuatro tiros en el pecho. Los policías no sabían por qué se habían ensañado tanto con este hombre, ya que ni siquiera tenían noticias de que fuera de algún círculo cercano al jefe, y hasta sospechaban que ni siquiera pertenecía a la mafia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La investigación quedó a manos de Gerardo Ochoa. No tuvo que investigar mucho, las cosas eran muy evidentes, por lo que concluyó que era un crimen por encargo, como el de su esposa, pero provocado por algún rival del “negocio”. Se sabía públicamente que esa mafia contaba con pocas personas a su disposición, las cuales eran especializadas en lo que hacían, pero que en cuanto el&lt;br /&gt;jefe y su mano derecha fueran sacados del camino, todos los demás huirían, la telaraña se desarmaría, y entonces la policía se habría liberado de una organización  mafiosa. Entonces, muertas las cabezas  de esta última, no habría nada más que temer. Sólo una cuestión quedaba inconclusa: ¿Quién era el hombre rubio y moreno con los aros en la cara? ¿Por qué había sufrido el mismo destino que los otros dos? ¿Y por qué parecía que se habían desquitado más que nada con él? Además, faltaba todo el dinero que el jefe había recaudado en su “negocio”. Absolutamente todo, no quedaba rastro siquiera de una moneda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para todas estas preguntas el detective Ochoa también tenía respuestas. Si bien no sabía cuál era la identidad del sujeto de los aros, había concluido que el hombre se encontraba en el prostíbulo cuando el sonido de dos disparos llamó su atención. De este modo, entró a la habitación de donde habían llegado las detonaciones, y al ver a un hombre con un arma en la mano, se tiró encima de él con la intención de quitársela, probablemente pensando que los dos hombres en el piso estaban vivos aún y que podría salvarlos. Allí fue donde comenzó la lucha, en la que el hombre de los aros&lt;br /&gt;recibió esos horribles golpes y en la que terminó muerto de cuatro disparos por la cólera del asesino, quien se deshizo del que se había interpuesto entre él y su huida. En cuanto al dinero, era más que obvio que el asesino se había apoderado de él. Eso fue todo; fue esa la explicación que durante una semana Gerardo Ochoa sostuvo ante sus superiores, los medios, y toda la gente que quisiera oírlo. Después de todo, era el mejor detective de todos. Incluso pudo organizar a la gente de barrio para cazar al asesino de los mafiosos, quien seguramente era peor que los hombres a los que había matado. Toda la gente se puso en campaña a favor de las teorías de Ochoa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un arduo día de trabajo, Gerardo volvió a su casa, otra vez pensando en Luz. Mientras se sacaba la corbata,  pensaba que quizá no la había querido tanto... pero no, eso no podía ser.  Seguramente el tiempo había calmado lo que sentía en su pecho por ella. Pero si la amara aún, Ochoa no habría hecho lo que hizo. Quizá sólo quería venganza, ver bien parado su nombre ante su propia  conciencia. Mientras pensaba estas  cosas, sacaba su bolso de viaje, lleno de  ropa desde hacía dos días. Recordó cómo se había escabullido por la ventana del prostíbulo, cómo se había deshecho de los dos cabecillas de la mafia, sorprendiéndose de que no se encontrara en la habitación su objetivo principal. El jefe y su mano derecha eran una excusa,&lt;br /&gt;y de paso, también estaría haciendo un bien a la sociedad. Allí había sido cuando su objetivo salió del baño interior del cuarto. Gerardo lo golpeó, descargó toda su ira, dejó en el cuerpo del asesino&lt;br /&gt;de su esposa, el hombre de los aros, marcados los diez años de agonía psicológica que había sufrido por su culpa. Gatilló cuatro veces en el pecho del hombre, con placer. Observó unos segundos su trabajo, con orgullo, y robó el dinero del jefe mafioso. Ese dinero aún estaba en el mismo maletín de doble fondo, trampa para que otros no se dieran cuenta de lo que llevaba realmente allí. Con todas las cosas preparadas, Gerardo Ochoa se dirigió al aeropuerto; sus&lt;br /&gt;destinos eran Asia y otra identidad, donde ningún discípulo del jefe pudiera encontrarlo.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;(*) La autora tiene 17 años.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4354589832256064069?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4354589832256064069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4354589832256064069' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4354589832256064069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4354589832256064069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/gerardo-ochoa.html' title='Gerardo Ochoa'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5tHiU-S3kI/AAAAAAAAAGw/8OCpbDriwf8/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6047254628791014976</id><published>2008-01-25T10:37:00.000-02:00</published><updated>2008-01-25T10:47:58.209-02:00</updated><title type='text'>Feliz año</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nZ90-S3jI/AAAAAAAAAGo/24kkw2wu1Wg/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159394504344788530" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nZ90-S3jI/AAAAAAAAAGo/24kkw2wu1Wg/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Silvina Sartelli &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El trabajo de Shara nunca ha sido fácil, aunque siempre bien remunerado. El último cometido que se le asignó revistió todos los caracteres de los anteriores: complejo, arriesgado, intrigante.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo único que difería de los otros era el ámbito donde habría de desempeñarse. Nunca había estado en ese punto de Oriente. A pesar de estar acostumbrada a viajar casi a diario quedó impactada al arribar a Shangai. Su gente, el ruido, las luces, los múltiples rascacielos que parecían&lt;br /&gt;perderse en el infinito. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Era un día fresco y nublado, típico del lugar, según le habían comentado. Prontamente tomó un taxi indicándole al chofer, en un perfecto chino que le llevó años de estudio, la dirección hacia la&lt;br /&gt;cual se dirigía. Arribó al hotel 15 minutos más tarde y al entrar en la habitación halló sobre la cómoda un sobre rojo que, de acuerdo al Hóng baoi, sería muy utilizado en los festejos venideros. “Las instrucciones”, pensó. Sin equivocarse, leyó cuidadosamente cada una de las líneas que habrían de indicarle los próximos pasos a seguir durante su estadía en aquel lejano país.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lee, el jefe de la banda dedicada al tráfico ilegal de piedras preciosas, con gran ramificación en el resto del continente asiático, era un hombre de aproximadamente 48 años, alto, robusto, y un tanto atractivo. En el transcurso del prolongado período que trabajó con el grupo, Shara tuvo asiduo contacto con él. Sus encuentros se concretaron siempre fuera de oriente, y lograron engendrar en ella la amarga sensación de que era una persona de temer. Y algo de razón tenía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El día clave coincidía con la celebración propia del Año Nuevo Chino. La ciudad se vestiría de fiesta, y los cientos de miles de residentes del lugar se aprontarían a cumplir con cada uno de&lt;br /&gt;los típicos rituales para dar la bienvenida al nuevo ciclo. Regido por el calendario lunar, el evento acontecería el 7 de febrero. Cita obligada en esta fecha tan esperada, la danza del dragón o wu&lt;br /&gt;lóng, comúnmente utilizado por los chinos en toda ocasión en la que sea importante ahuyentar los malos espíritus, habría de adueñarse de las transitadas calles de Shangai.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Shara debía estar a las 13:00 horas en el centro de la ciudad, justo donde tendrían lugar los festejos primordiales. Una multitud se congregó para formar parte de la celebración, lo que dificultaba precisar con exactitud la ubicación de cada uno de los integrantes del resto de la banda, que, de acuerdo a lo pactado, se situarían a su alrededor. Ella, por su parte, atenta a todos los movimientos de quienes la rodeaban, rápidamente divisó entre la muchedumbre a Ji, el asiático con quien debía estar en permanente contacto durante la operación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Según se le había indicado, los diamantes le serían entregados en una diminuta bolsa de terciopelo negro, exactamente en el mismo instante en que el gran dragón, principal atracción del día, transitaría la avenida principal. Se preveía éste como el momento de mayor entusiasmo&lt;br /&gt;entre los presentes, y por ende, el más propicio para cumplir con la parte del plan que tenían trazado. Anunciando la llegada triunfal del animal, símbolo de la cultura oriental. Alrededor&lt;br /&gt;de quince porteadores llevaban en alza al dragón, ocultando sus rostros bajo el cuerpo de la mitológica criatura. Corrían y movían sus cuerpos en forma serpenteante al ritmo de la música, invocando los movimientos de la bestia, mientras la muchedumbre agitaba alegremente los&lt;br /&gt;brazos, en signo de contento generalizado. Shara, en cierto modo, y por primera vez en su vida, temía por el éxito de la causa. Sabía que en gran parte, aquello que se estuvo pergeñando por largo tiempo y en sus más mínimos pormenores, dependía de ella. Nadie dudaba de su capacidad, de hecho había resultado elegida para tan arriesgada operación por sus innatas y probadas habilidades.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El crucial momento se acercaba, la adrenalina crecía. Lo que aún desconocía Shara era de qué forma se llevaría a cabo le entrega. Era frecuente que la información entre los mismos miembros&lt;br /&gt;de la banda resultara escasa. Siempre funcionaba así en las mafias. Y ella estaba acostumbrada a eso. “Códigos”, se dijo en voz baja, como si eso la tranquilizara un poco. El dragón estaba a pocos&lt;br /&gt;metros, algo inminente debía suceder. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;De pronto Ji hizo un moderado gesto con su mano derecho. Shara, de acuerdo a lo planeado, se abrió paso entre la gente que la rodeaba, hasta que finalmente, no sin esfuerzo, se detuvo sobre el cordón de la vereda. La cabeza del dragón brillaba por doquier, se movía de un lado a otro&lt;br /&gt;grotescamente, sin intermisión. La música, de a ratos, resultaba ensordecedora. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sus años de experiencia le advertían que algo extraño sucedía. Nadie se le acercaba. La espera se tornaba angustiante, la tan ansiada bolsa no aparecía. Dudó entre abortar el plan o esperar&lt;br /&gt;unos segundos más. Los fuegos artificiales teñían el cielo de innumerables colores, al tiempo que un espeso humo se apoderó del ambiente, agitado aún por las risas de los que disfrutaban de la celebración. La cabeza del dragón se dirigía sinuosamente hacia Shara. Algo aturdida,&lt;br /&gt;no reparó en el estrepitoso movimiento que, esta vez, la malvada criatura dibujó sobre el asfalto caliente, situándose frente a ella. Tenía la mirada clavada en el gentío, en un vano intento&lt;br /&gt;por distinguir, entre las miles de caras con ojos rasgados, a alguien que le resultara familiar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En cuestión de segundos, el danzante que conducía la cabeza de ese temible monstruo, se quitó su fantasmal máscara, dejando al descubierto su siniestra mirada. Haciendo uso de una indiscutida destreza, se lanzó sobre Shara, hundiendo en su delgado y blanco cuerpo una filosa navaja, al tiempo que exclamaba, con voz irónica y por demás enfurecida: Xinnián&lt;br /&gt;ku…ilŠ (Feliz año nuevo). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tras un agónico grito, y el inevitable estupor que se acaparó de los allí presentes, decenas de occidentales surgieron desde distintos rincones, con el único propósito de socorrer a quien más tarde se conociera como una de las destacadas espías de la policía británica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El sonido del gong, incesante, marcaba los últimos minutos de Shara en Shangai. Su infructuosa misión había terminado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6047254628791014976?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6047254628791014976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6047254628791014976' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6047254628791014976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6047254628791014976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/feliz-ao.html' title='Feliz año'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nZ90-S3jI/AAAAAAAAAGo/24kkw2wu1Wg/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6276006553118497563</id><published>2008-01-25T10:15:00.000-02:00</published><updated>2008-01-25T10:36:56.982-02:00</updated><title type='text'>20 segundos</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nXo0-S3iI/AAAAAAAAAGg/aHPgrWkr3Do/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159391944544280098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nXo0-S3iI/AAAAAAAAAGg/aHPgrWkr3Do/s320/tra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Alejo Santander &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La ventanilla se cerró frente a mis narices, y apenas terminó de hacerlo, sonaron los seguros en las cuatro puertas. Quedé mirando mi reflejo, tenía la cara sucia y el pelo revuelto; la imagen&lt;br /&gt;desapareció cuando el semáforo dio verde y sólo la vi pasar. Volví al cordón y el Tano estaba ahí. Ahora que lo veo todo más claro fue ese mediodía, sentados en el cordón, donde empezó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tano tenía 15 años, era del barrio y paraba en el semáforo desde antes que yo. La mayor parte de su vida la había pasado en la calle, era por eso que conocía a todos y que todos lo conocían. Yo era dos años más chico y me gustaba andar con él, de más pibe mi vieja no me dejaba salir mucho, así que prácticamente no había tenido relaciones, y el Tano fue como un nexo, una forma de recuperar el tiempo perdido. Lo había conocido de casualidad, una tarde en la puerta de casa, él pasó y se me quedó hablando, tenía la costumbre de pararse charlar con todo el mundo. El me llevó al semáforo, y ahí conocí a Mario y Andrés.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ese mediodía en el cordón, el Tano nos juntó a los tres y nos contó el plan. Era en un almacén no muy lejos del barrio, yo había pasado por ahí un par de veces y lo ubicaba. Los tres le dijimos que sí enseguida, nadie quiso ser menos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tarde del afano nos juntamos en la esquina y fue el Tano el que dividió los roles: Mario y Andrés de campanas, uno en la esquina y el otro en la puerta del almacén, y yo con él, adentro. Me gustó que el Tano me eligiese a mí para acompañarlo, eso me decía que le inspiraba cierta onfianza. Entramos y el tipo del almacén ordenaba unos cajones, cuando levantó la vista y nos vio, me di cuenta, por la cara que puso, que algo sospechó. Pero antes de que pudiera hacer nada, el Tano sacó de entre las ropas el “caño” y lo apuntó a la cabeza, -¡dame todo gordo!- le gritó y el tipo tiró 500 pesos sobre el mostrador; yo los junté rápido y salimos corriendo. Los 4 nos perdimos en el barrio, ya estaba planeado, nos veríamos recién al otro día en el semáforo para repartir la guita. De los 500 de ese primer robo fueron 100 por el arma y 100 para cada uno de nosotros. Ahí me di cuenta de que en 10 minutos podía hacer más que en varias semanas de semáforo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hicimos un par de kioscos, verdulerías y algún locutorio. Una vuelta en uno de los kioscos un tipo me manoteó de la remera cuando íbamos saliendo, creí que me agarraban, pero el Tano se dio vuelta y le dio un culatazo en el medio de la cara. La nariz le explotó en sangre al tipo, se cayó&lt;br /&gt;sobre el mostrador y rompió todo. Al rato nos estábamos cagando de la risa de él y de que al quiosquero encima le iba a salir más caro, porque además de que le habíamos robado, tenía que comprarse un mostrador nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El Tano me confesó que quería vivir así para siempre, que lo había pensado y prefería morirse en 20 segundos de un balazo, que de hambre, lento, y viendo a la familia morirse igual. Quería sacar a la vieja de toda esa basura en la que estaba; que no tuviera que salir más a laburar de noche,&lt;br /&gt;para que al otro día nunca alcanzara la comida. El Tano tenía 4 hermanos mas chicos&lt;br /&gt;y con los afanos por lo menos había podido hacer que comieran todos los días. La vieja sabía que él andaba en algo raro, no le gustaba, pero comían todos y por eso no preguntaba; ella sabía, pero prefería no enterarse.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde nos juntamos en la plaza, ya no íbamos al semáforo porque estábamos muy expuestos, alguno podía reconocernos. El Tano nos dijo que tenía una fija, un tipo de una agencia de lotería. Ese viernes tenía que pagarle a los empleados y por eso iba a tener toda la guita ahí, en el negocio. No sabía cuánto, pero era mucho, y con eso podíamos tomarnos unas vacaciones, decía. Salvo el incidente del mostrador, nunca habíamos tenido ningún problema, así que con la confianza intacta, todos aceptamos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ese viernes nos reunimos en la plaza y repasamos el plan hasta el mediodía, que era cuando la agencia quedaba prácticamente vacía de clientes. A esa hora la plata iba a estar ahí, porque el tipo pagaba los sueldos al final del día. El Tano chequeó en la plaza el arma y se la guardó entre la ropa. Ibamos los cuatro caminando juntos, cada uno fue tomando posición sin decir palabra: Andrés dejó de caminar en la esquina, Mario se sentó en la puerta de la casa anterior a la agencia y el Tano y yo, entramos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Había tres empleados, uno en cada caja y sentado en un rincón el que debía ser el dueño, más viejo y de lentes. El Tano lo apuntó a él directamente y le gritó para que le diera la plata, el tip largó el mate que estaba tomando y le dijo que todo lo que había estaba en las cajas. El Tano se le&lt;br /&gt;fue al humo y le pegó una patada al banco donde el viejo estaba sentado, lo tiró al piso y le dijo: ¡Dame la plata porque te bajo! El viejo se levantó y sacó de atrás del mostrador una cajita de madera, el tano me hizo señas con la cabeza para que la abriera. Yo me acerqué y cuando la abrí,&lt;br /&gt;vimos que estaba toda la guita, había fajos chicos agarrados con cintas elásticas que&lt;br /&gt;apretaban papeles con los nombres de los que debían ser los empleados, y otros fajos&lt;br /&gt;más grandes sin nombre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El Tano me sonrió, se dio vuelta y apuntando al primer cajero le dijo: ¡Ahora sí, vaciá la caja!-, no terminó de decir eso cuando escuché la explosión. El Tano se desplomó frente a mí, el viejo&lt;br /&gt;estaba parado ahí con el arma en la mano y ahora me apuntaba, yo me arrodillé al lado del Tano y le agarré la cabeza, tenía la remera empapada de sangre, por el vidrio vi que Mario no estaba más. -Quedate tranquilo Tano, todo va a salir bien, no te muevas que vas a ir al hospital-. le dije.&lt;br /&gt;No, dejame acá... viste, al final se me dio, en 20 segundos no paso hambre nunca más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6276006553118497563?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6276006553118497563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6276006553118497563' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6276006553118497563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6276006553118497563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/20-segundos.html' title='20 segundos'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5nXo0-S3iI/AAAAAAAAAGg/aHPgrWkr3Do/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-3792886394470060402</id><published>2008-01-23T19:50:00.000-02:00</published><updated>2008-01-23T20:04:28.828-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Joaquín Rodríguez'/><title type='text'>El final</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5e50E-S3hI/AAAAAAAAAGY/h395PFbGQZ8/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5e50E-S3hI/AAAAAAAAAGY/h395PFbGQZ8/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158796202515553810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Joaquín Rodríguez&lt;/span&gt; (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre que estaba escribiendo sobre ese escritorio era un aspirante a escritor de novelas policiales.  Había utilizado mucho tiempo en encontrar la trama perfecta, el detective perfecto, la forma de escribirlo con maestría. Su objetivo era ser reconocido a través de los años como el hombre que realizó el mejor cuento policial, ganándole incluso al Sherlock Holmes de Conan Doyle. Y al parecer lo estaba logrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba meses viendo la forma perfecta de escribir ese cuento. Era seguro que ganaría el primer premio del concurso del que iba a participar, sí, el triunfo era seguro y ya lo tenía plasmado en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detective que había creado era de lo más ingenioso. Tenía las dosis perfectas de cada tipo de emoción, incluyendo el amor. ¿Por qué un excelente detective no iba a hacerse un lugar en su&lt;br /&gt;alma para un verdadero amor? Después de todo, si es tan brillante, debería también poder vivir con normalidad como cualquier otro ser humano. Con sentimientos y todo. ¡Sí, estaba yendo por el camino perfecto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso... debería resolverlo él. Que sea difícil. Que los lectores piensen una cosa... que después dé la impresión de ser otra... y que el final sea completamente inesperado. ¡Y ese gran final! Siempre lo tuvo pensado. Un gran secreto que nadie, absolutamente nadie, iba a poder revelar hasta el último párrafo  del cuento. Quizá le agregaría un pequeño epílogo explicando un poco más allá, explorando la profundidad del asunto. Porque había gente a la que no le gustaba los finales abruptos. Y como la explicación tampoco iba a ser mucha, iba a dejar satisfecho a todo el que lo leyera. ¡Ay, qué buen cuento, era el mejor de todo el mundo! Era la maravilla, la perfección. Algo nunca antes visto, único e inigualable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor pensó que había sido acertado no habérselo dicho a nadie más que a su representante. Después de todo, él siempre le había publicado sus cuentos. Nunca uno policial, siempre de magia, de monstruos, infantiles. Era un gran salto el hacer un cuento policial, encima, de esa estirpe... El escritor no podía comprender cómo había surgido eso de su imaginación, se sentía tan orgulloso de sí mismo... así que por eso había hablado con su representante; si bien no lo iba a publicar con él (ya que ese cuento estaba destinado a ganar un concurso), era muy habitual que lo llamase para alardear de su obra, para tener a alguien con quien ensayar sus discursos, o simplemente para hablar consigo mismo, pero teniendo un testigo que oyera sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez el orgullo lo había llevado a contarle todos los detalles de su obra maestra. Todos, a excepción del gran final. Ese sí era un dato que se reservaría. Incluso a su representante lo sorprendería, quizá a él más que nadie, ya que estaba acostumbrado a las “sobrenaturalidades”&lt;br /&gt;de la literatura de su escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Era muy gracioso! Haberle contado sobre su arte perfecto a ese hombre tan mediocre... lo único que su representante podía hacer bien era publicarle sus obras. Nada más. Le provocaba risa,&lt;br /&gt;porque incluso era incapaz de escribir sin faltas de ortografía... pero no debía pensar en eso ahora. No. Ya estaba terminando el cuento. Había buscado con su mente las palabras justas con las que largar ese final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor había empezado a escribir el anteúltimo párrafo, el cual había escrito en su cabeza. Ya era de noche. Estaba tan entusiasmado... quizá por eso no oyó los ruidos en la cerradura de la&lt;br /&gt;puerta de su pequeña casa de campo.  Este... sí, eso es lo que tiene que hacer el detective. ¡Es perfecto! Tal vez esa euforia y la concentración no le permipermitieron percibir los pasos que se acercaban lentamente hacia su escritorio, de espaldas a la puerta e iluminado sólo por una lámpara de noche. Así que fue demasiado tarde cuando escuchó el golpe en su lámpara, y vio a su representante enfrente suyo, mientras trataba de concluir ese último párrafo, con unos guantes negros y apuntándole con un arma directamente a la cabeza. Entonces todo se oscureció para el escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Es muy bueno escribir en un diario íntimo! Te permite escribir las cosas de la forma que quieras sin que nadie te esté criticando. Como ese asqueroso escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me trató de menos, era una porquería. Sin embargo, tenía razón en que no puedo hacer nada bien. ¡Por qué no apunté bien! En el pecho le tenía que pegar... pero igual, internado y todo, esa herida es mortal... tiene que ser mortal, si no, estoy perdido. A menos que entre y... pero no, ¡va a morir, tiene que morir! JAJAJA, y cuando muera habrá deseado leer cómo pinté su fin en estas hojitas de diario íntimo.  Realmente no puedo parar de reírme. Sin embargo, estoy nervioso. Pero va a morir. Tengo que rogar que así sea, ¡por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a pesar de todo, siempre confió en mi, su representante... sin saber que yo me vengaría de todos los años en los que me basureó tan insensiblemente, refregándome por la cara su éxito, haciendo suyo mi sueño de escribir cuentos infantiles... realmente se siente extraño. Mi sueño era escribir cuentos infantiles y ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será mejor que concluya este cuento que el escritor dejó inconcluso. Maldita sea, sí que es bueno. Pero tendría que haber esperado más para matarlo. Bueno, va a morir, así que el disparo fue como si lo hubiera matado. Al menos tendría que haberme asegurado que terminara de escribir su cuento. Pero bueno, lo hecho, hecho está. Esto está tan bueno que le ponga el final que le ponga, va a ser un éxito igual. Quizá podría concluir con algo así como que el detective es el culpable... ¡qué se yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mmmm... bueno... ya está, creo. Y esto va a llevar mi nombre, qué gracioso. Listo. Ahora me voy a hacerlo entrar en el concurso. ¡Diario, deseame suerte! Voy a ganar. Estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) El autor tiene 15 años&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-3792886394470060402?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/3792886394470060402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=3792886394470060402' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3792886394470060402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3792886394470060402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-final.html' title='El final'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5e50E-S3hI/AAAAAAAAAGY/h395PFbGQZ8/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7101065002484015918</id><published>2008-01-22T10:35:00.000-02:00</published><updated>2008-01-22T10:48:19.426-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Darío César Dublanc'/><title type='text'>El disparo instintivo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Xl7EETo5I/AAAAAAAAAGQ/orA4-8d6sjU/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Xl7EETo5I/AAAAAAAAAGQ/orA4-8d6sjU/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158281751089619858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Darío César Dublanc&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El disparo instintivo, el disparo rápido y al bulto se eleva entre las rutinas diarias, diáfano, íntegro y seducido por su propio destino incierto e inamovible. El cuerpo alerta como una serpiente sobresaltada. Las manos que suben juntas atrapando la culata del arma, montando al mismo tiempo el martillo, tratando de no apresurarse dentro de la rapidez, de la locura que requiere el momento. Buscando certezas en un instante de total incertidumbre, por la velocidad  de las circunstancias. El cuerpo propio buscando cubrirse, buscando el  cuerpo del otro, tal vez los ojos del otro, o solamente el cuerpo, quién sabe o quién se acuerda en una ocasión así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca seca por la angustia, por el humo de la pólvora que entra por la garganta sin asimilarla, el estampido de los disparos que casi no se sienten en los oídos aliviados por la creciente descarga de adrenalina. Mientras la boca del cañón del arma del otro lo busca a uno, tratando de llegar primero y definir la balanza a su favor más allá de las razones, de la justicia. Tal vez ese momento no pertenece a la justicia o a la razón o a la equidad. Quién sabe. El cuerpo buscando reparo y los disparos que ya resuenan en el aire, y aún con la convicción y el deseo de no ser uno el herido, seguir disparando para que del otro lado no haya más disparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desear estar en otro lado o no desearlo.  Tal vez desear estar en esa situación  por la adrenalina, por la detención en el tiempo o tal vez porque hay una intuición de justicia o de caballero cruzado&lt;br /&gt;en ese instante límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás realmente no hay otro enfrente disparando. Tal vez es uno mismo disparando a sus propios fantasmas, rutinas, miedos, falta de convicciones, y el otro enfrente haciendo lo mismo, tal vez también disparándose a sí mismo, a sus propias impotencias, desventuras, frustraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los dos contendientes, en definitiva, intercambiando atenciones, en esa ocasión cumbre, no buscada, o sí, no deseada, o sí, en que los hombres tratan de probar cosas en nombre de sí mismos, la justicia, las instituciones, las marginaciones. Y las cápsulas vuelan vacías de las pistolas, y en ese momento, porque todo pertenece a ese momento, sentirse único, irrepetible.&lt;br /&gt;En ese instante odiado y tal vez íntimamente deseado. Tratando a la fuerza por ambas partes de descorrer un velo misterioso atrás del que se en El disparo instintivo, el disparo rápido y al bulto se eleva entre las rutinas diarias, diáfano, íntegro y seducido por su propio destino incierto e inamovible. El cuerpo alerta como una serpiente sobresaltada. Las manos que suben juntas atrapando la culata del arma, montando al mismo tiempo el martillo, tratando de no apresurarse dentro de la rapidez, de la locura que requiere el momento. Buscando certezas en un instante de total incertidumbre, por la velocidad de las circunstancias. El cuerpo propio buscando cubrirse, buscando el cuerpo del otro, tal vez los ojos del otro, o solamente el cuerpo, quién sabe o quién se acuerda en una ocasión así.   La boca seca por la angustia, por el  humo de la pólvora que entra por la  garganta sin asimilarla, el estampido de los disparos que casi no se sienten en los oídos aliviados por la creciente descarga de adrenalina. Mientras la boca del cañón del arma del otro lo busca a uno, tratando de llegar  primero y definir la balanza a su favor más allá de las razones, de la justicia. Tal vez ese momento no pertenece a la justicia o a la razón o a la equidad. Quién sabe. El cuerpo buscando reparo y los disparos que ya resuenan en el aire, y aún con la convicción y el deseo de no ser uno el herido, seguir disparando para que del otro lado no haya más disparos. Desear estar en otro lado o no desearlo. Tal vez desear estar en esa situación  por la adrenalina, por la detención en  el tiempo o tal vez porque hay una intuición de justicia o de caballero cruzado en ese instante límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás realmente no hay otro enfrente disparando. Tal vez es uno mismo disparando a sus propios  fantasmas, rutinas, miedos, falta de convicciones, y el otro enfrente haciendo lo mismo, tal vez también disparándose a sí mismo, a sus propias impotencias, desventuras, frustraciones. Y los dos contendientes, en definitiva, intercambiando atenciones, en esa ocasión cumbre, no buscada, o sí, no deseada, o sí, en que los hombres tratan de probar cosas en nombre de sí mismos, la justicia, las  instituciones, las marginaciones. Y las cápsulas vuelan vacías de las pistolas, y en ese momento, porque todo pertenece a ese momento, sentirse único, irrepetible. En ese instante odiado y tal vez íntimamente deseado. Tratando a la fuerza por ambas partes de descorrer  un velo misterioso atrás del que se encuentran algunas respuestas, o no, al hecho de seguir vivos, o al hecho de terminar muertos. Tal vez sobrevivir a esa tormenta terminal, definitiva, ¿quién lo puede decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente no hay mucho tiempo para pensar en la profesión de ninguno, porque la vida empuja como una catarata en la cual uno permanentemente está cayendo sin llegar nunca al fondo. Sólo hay tiempo para actuar, más o menos acertadamente y acudir al disparo instintivo lo mejor posible, lo más entrenado posible. Y el otro también, cualquiera sea la razón de cada lado, todos acuden al disparo instintivo. Las cápsulas vacías, que parecen caer en cámara lenta, rebotan contra el piso y se desparraman como bellotas caídas de un árbol distinto, un árbol de fuego, con frutos color fuego, bellotas que no se traducirán en semillas que se enterrarán en tierra fértil, sino que permanecerán eternamente en la superficie, a la vista, como una conciencia presente y que reprocha y siempre será así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de terminado todo, empezar a comprobar el propio cuerpo, determinar si se está herido, porque los impactos no duelen en el momento, no duelen.  Solamente sobreviene una creciente debilidad, una pérdida gradual de conciencia, dependiendo  del lugar del impacto. Y del otro lado tratar de ver qué pasó con desesperación, con asombro, tratar de vislumbrar la realidad del otro lado, que tal vez alcanzó a huir o está en el suelo frente a nosotros entre las cápsulas semillas. Es la parte en que la pistola vuelve a la funda o al piso, depende. Si fuimos heridos, ya en la camilla la misma rutina, el médico, el gusto a  sangre en la boca, mezclado con la pólvora, el hospital, la antitetánica, los antibióticos. El médico que habla y dice como un veredicto condescendiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es operable, el proyectil entró y salió limpio, no tocó órgano ni huesos.  Luego, en la cama inmensamente blanca como una página en blanco, fumando un cigarrillo a escondidas bajo la mirada de la enfermera acostumbrada a ver todo,  que nos sonríe casi complacida por nuestra transgresión. El suero gotea y arde en la vena, como una realidad nueva que entra de a poco en nuestra realidad inmediata de remedios, dolores e interrogantes. Por la ventana, el día y la vida desarrollan sus estrategias ajenas a todo. Tal vez la vida nos protege con su actitud indiferente a los dramas particulares, nos insta a seguir, como a esos chicos que lloran cuando se golpean solamente si los padres los miran, si no se las aguantan y siguen adelante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7101065002484015918?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7101065002484015918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7101065002484015918' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7101065002484015918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7101065002484015918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-disparo-instintivo.html' title='El disparo instintivo'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Xl7EETo5I/AAAAAAAAAGQ/orA4-8d6sjU/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4537874819618033097</id><published>2008-01-21T21:03:00.000-02:00</published><updated>2008-01-21T21:15:00.291-02:00</updated><title type='text'>Sonidos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Um60ETo4I/AAAAAAAAAGI/NHEvPxrPvvI/s1600-h/tra3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Um60ETo4I/AAAAAAAAAGI/NHEvPxrPvvI/s320/tra3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158071740073747330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Denisse A. Morzilli &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cory’s Song&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;I wish the night would end,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;I wish the day’d begin,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;I wish it would rain or snow,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Or the wind would blow,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Or the grass would grow,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;I wish I had yesterday,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;I wish there were games to play.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;By Cory Dollanganger age 8, 1960&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;(Flowers in the attic V.C. Andrews)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:100%;" &gt;La noche parecía demasiado silenciosa, lo que me hacía sentir solo, casi abandonado, ni una hoja se movía en el bosque, lo que creaba en mí una sensación de inquietud, lentamente caminaba por la habitación sin animarme a salir, mucho silencio... demasiada quietud...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio no me gustaba y menos en este momento de mi vida, me hacía pensar en cosas que no quería recordar. Para ser sinceros, no quería pensar en ella, mi único pensamiento, que acudía a mi memoria una y otra vez. La amaba..., era única y sin embargo... sin embargo... un  suspiro que parecía provenir de mi triste alma escapó de mis labios trémulos. El amor había llegado como un fantasma,  un extraño que no golpea a la puerta y nos sorprende cuando menos lo esperamos,  “el amor es como los niños recién nacidos, hasta que no lloran no saben&lt;br /&gt;si viven”, recordaba esa frase, hacía poco la había leído en algún lado y no pude dejar de pensar en lo cierta que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conocí el amor hasta que la encontré a ella; claro que amaba a Julie pero  había algo, un lazo invisible, una fuerza superior que me unía a ella, que me hacía sentir solo, triste, desconsolado. ¿Eso era amor? Eso era sufrimiento, últimamente  sólo pensaba en eso y en su brazo alrededor de mi cintura, en las estrellas, aquella noche... y... “¡Vaya, qué tonto soy!” Me convencí. Salí afuera dando un portazo, el bosque, el aroma de los árboles, el viento estático que no quería soplar y las hojas quietas,  el calor... adormecían mis sentidos, y pensé: “Hoy se lo diré”. Claro que ése era un pensamiento imposible, estábamos destinados a odiarnos, no a amarnos,&lt;br /&gt;era el destino... pero a veces uno se empeña en cambiar el destino. Cómo  me gustaría hablar de eso con Julie, ella&lt;br /&gt;tenía una solución para todo, pero si había alguien a quien no podía comentarle  esto era a Julie justamente, pobrecita. Si sólo lloviera, si el viento soplara, si sólo fuera un juego en el que se pierde o se gana, pero era la vida real, y no se perdía  ni se ganaba, no pasaba nada... sólo pensamientos, inútiles, estériles, que no llevaban&lt;br /&gt;a ninguna parte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su brazo... el brazo en su cintura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano suave...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro ovalado, perfecto...&lt;br /&gt;....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué el amor no despertaba en mi más que dolor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso la gente enamorada se sentía feliz, dichosa? No, de ninguna manera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1, 2, 3, 4... las veces que rozó mi mano aquel día,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7... las veces que su rostro se acercó al mío, que su aliento casi tocó mi cuello&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1, 2, 3, 4, 5 las veces que la abracé, que busqué una excusa para tocarla, para abrazarla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 las excusas que busqué para llamarla por teléfono, para verla al menos 5 minutos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 veces las que la esperé a la salida de su casa y ahora estaba lejos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo en el bosque, solo, sin viento, sin lluvia, sin soles y solo en la noche...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9, 10 veces las que soñé con ella...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni una vez pude llorar... a pesar del dolor de no tenerla junto a mí De no poder hablarle, ni una vez pude&lt;br /&gt;llorar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente me alejé de la cabaña y caminé por el bosque, esperando, esperando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ahora empieza a llover significa que ella me quiere&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si mañana sale el sol ella me va a llamar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si camino tres pasos a la izquierda y uno hacia atrás significa que me vendrá a ver&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tontos juegos de niño, si me quedo en  casa, no me llama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si camino por el bosque solo, no me quiere&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cabeza era un torbellino de ideas maravillosas, de tonterías, de cosas bellas, de cosas horribles...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La deseaba... la deseaba... tanto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la deseaba a mi lado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1, 2, 3, 4 ,5, 6... 20 puñaladas eran las que Julie tenía en su corazón, porque la había llamado bruja, había dicho que yo no la amaba, que “ella” me había embrujado, que sólo jugaba conmigo. LA HABIA LLAMADO BRUJA y otras cosas tanto peores, a ella... a mi amor más grande. Una gota cayó en mi cabello, otra y otra, había empezado llover, empecé a contar las gotas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1, 2 ,3 ,4... empezaron los sonidos...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4537874819618033097?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4537874819618033097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4537874819618033097' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4537874819618033097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4537874819618033097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/sonidos.html' title='Sonidos'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Um60ETo4I/AAAAAAAAAGI/NHEvPxrPvvI/s72-c/tra3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-5303601211684249048</id><published>2008-01-21T20:58:00.000-02:00</published><updated>2008-01-21T21:03:48.369-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Daniel Almirón'/><title type='text'>Angelito de Dios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5UkuEETo3I/AAAAAAAAAGA/FEy1f3quZEA/s1600-h/tra2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5UkuEETo3I/AAAAAAAAAGA/FEy1f3quZEA/s320/tra2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158069322007159666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Daniel Almirón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Difícil quitar la vista de los oscuros y profundos ojos del pequeño, se podría decir que subrayaban casi como una muda súplica el pedido que le había hecho. Sonriendo se quedo estático, pensó en sus propios hijos, en esa edad donde la rebeldía comienza a expresarse, niños que se duermen a diario con el estómago lleno, cuya única obligación es estudiar, si para los sacrificios está él, para eso está todo el día en ese kiosco, entre golosinas, útiles escolares y tarjetas prepagas de teléfono, un pequeño universo que lo sustenta, junto a su familia, desde hace doce años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los labios del pequeño vuelven a moverse. El sigue abstraído en esos ojos profundos, despacio amplía el foco, la ropa un tanto desaliñada, definitivamente muy usada y sucia, qué triste destino para esa niñez que sólo puede vagar por la calle, que es presa de pegamentos y drogas más sofisticadas, una niñez sin cuentos de hadas, sin juguetes, sin desayunos atiborrados de pan con manteca y café con leche, sin timbres de recreo ni maestras solícitas, sin días del niño; una niñez de escalones de mármol en edificios públicos donde dormir, de deambular por restaurantes y otros locales mendigando una moneda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca del chico se mueve otra vez, pero el sonido pegadizo de un tango de Julio Sosa le llena los oídos y la cabeza, siempre quiso bailar tango, quizás si lo hubiera hecho en la juventud podría haber juntado buen dinero, bailando en el  extranjero, en lugar de regentear un kiosco de barrio, donde debía lucir una perenne sonrisa a pesar de las viejas cargosas llenas de tiempo libre y ocioso que sólo  se entretenían discutiendo todos los precios de las pequeñeces que llevaban. A&lt;br /&gt;veces se sentía miserable. El era un hijo obediente, en qué habrá fallado para que los suyos se comportaran así. Sabía que su mujer hacía lo posible para ponerlos a raya, claro, eso al volver del trabajo, el trabajo, al trabajar los dos la mayor parte del día es lógico que sus hijos actuaran con semejante rebeldía; pobre Nora, sabía que se  sentía impotente y a veces lloraba en silencio, qué linda que era cuando se conocieron... sonríe al recordar ese primer beso robado en un banco de plaza, algo de esa jovencita se encuentra aún en lo profundo de sus tristes ojos celestes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué? el chico dice algo más, el extraño tono lo saca de su ensimismamiento, un tanto sorprendido de que un pequeño de ocho o nueve años se exprese de manera tan exigente, lo mira, se ve tan extraño, por un lado tan desamparado y por el otro tan decidido, le sonríe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vecinos lo encuentran aún con la sonrisa dibujada en los labios, pero enmarcada en un rictus de sorpresa, el pequeño círculo negro, casi como un tercer  ojo, se ve como una nota discordante en la frente del comerciante, los ojos bien abiertos a la nada, vidriosos, cajas de golosinas por el suelo, las tarjetas de teléfono ausentes y la pequeña caja registradora abierta y vacía, el charco de sangre se mezcla con las blancas hojas de los repuestos escolares y los caramelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día más en un barrio más...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-5303601211684249048?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/5303601211684249048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=5303601211684249048' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5303601211684249048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/5303601211684249048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/angelito-de-dios.html' title='Angelito de Dios'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5UkuEETo3I/AAAAAAAAAGA/FEy1f3quZEA/s72-c/tra2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8579557644941081888</id><published>2008-01-21T20:45:00.000-02:00</published><updated>2008-01-21T20:56:25.647-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales María Vidart'/><title type='text'>Quebrada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Ui-kETo2I/AAAAAAAAAF4/ZlY3Www6bsc/s1600-h/tra1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Ui-kETo2I/AAAAAAAAAF4/ZlY3Www6bsc/s320/tra1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158067406451745634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María Vidart &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde chica se resbalaba de la cama, se enredaba con el cable del velador y despertaba con el reloj entre las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se caía de todas las sillas. En la escuela nadie jugaba con ella porque aplastaba a los demás chicos en los recreos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ponían en penitencia en un rincón del patio, y ni bien sonaba el timbre, caminaba con cuidado, pero tropezaba y volvía a caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es torpe- decía la mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es algo boba- decían los hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pobrecita- decía el papá y miraba hacia otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para mí que lo hace a propósito, es mala- decía la vecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba a los tumbos. Caía, se golpeaba. Herida, maltrecha, a los porrazos. Se derrumbaba sobre los otros, los lastimaba, hacia doler. Por eso la  evitaban, se cuidaban de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mejor tenerla lejos- decían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivió quebrada hasta los cuarenta y siete años. Clavícula fisurada, costillas astilladas, yeso, vendas, muletas, cabestrillos, sillas de ruedas, amputaciones, bastones y trípodes. Machucada, desdentada, arruinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca supo el por qué de tanto golpe. Estaba rota. El día de su cumpleaños numero cuarenta y ocho amaneció herida, magullada, las uñas quebradas, las caderas moradas, el tabique nasal demasiado cerca de la oreja izquierda. El codo derecho apuntaba hacia el norte y&lt;br /&gt;las rótulas al sudeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suavemente, como siempre lo había hecho, su sombra la tomó de los hombros, la llevó hasta la terraza... y entonces  le dio el último empujón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8579557644941081888?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8579557644941081888/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8579557644941081888' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8579557644941081888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8579557644941081888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/quebrada.html' title='Quebrada'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Ui-kETo2I/AAAAAAAAAF4/ZlY3Www6bsc/s72-c/tra1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2035152378757983389</id><published>2008-01-19T12:27:00.000-02:00</published><updated>2008-01-19T12:39:48.464-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Pablo Gómez'/><title type='text'>El gallo rojo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5ILnkETo1I/AAAAAAAAAFw/UFSvz3sxQ8U/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5ILnkETo1I/AAAAAAAAAFw/UFSvz3sxQ8U/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157197297617183570" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Pablo Gómez &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en un congreso de criminales  a distancia, que me tocó -a pedido de los nuevos grumetesrelatar una de las experiencias más desagradables de mi corta carrera delictiva. Era una noche solitaria de esas en que la oscuridad invita. Todo estaba preparado para pasarla bien; seguramente  una bella mujer de almanaque,  un buen auto, un par de billetes, un celular. Pero ella no llegó a la cita. Habíamos acordado reunirnos, aunque el sol de verano arrancó de mí la posibilidad... el corte de agua de 48 horas hizo estragos... amarnos, ya saben, con la grasitud de las pantallas solares, la transpiración y, fundamentalmente, sin la planchita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar las patitas de pollo fritas y la royalita, encendí la TV, vi que repetirían Dr. Little hasta el cansancio y fue entonces que decidí salir a robar. Tenía varios puntos marcados en mi mapa virtual, pero como mi ordenador no funcionaba, aproveché la guía de páginas amarillas que había llegado a fin de año junto con la correspondencia. Reflexioné rápidamente que no es sencillo comprar helado.  Entonces, por casualidad o no, la página se abrió en un anuncio que decía “Vida de perros drugstore”. El anuncio se proclamaba como un reducto especializado en comida para hámsters e hipocampos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, necesitaba un cómplice, un amigo en quien confiar para darle exactitud al golpe. Así que llamé a mi fiel perro “Chorizo” para que hiciera de campana. Juntos, nos encaminamos sigilosamente, hasta que caí en la cuenta de que en el colectivo en el que se viaja como ganado no se admiten&lt;br /&gt;animales. Una de esas cláusulas municipales, como la de la Terminal de ómnibus, que, para evitar despedidas, impide ingresar a un familiar hasta en la valija. Entonces le ordené al can que se dirigiera rápidamente hacia la dirección del anuncio. El aumento de los boletos me hizo dudar, pero afortunadamente tenía unas monedas de más. Desde la ventana del colectivo vi las luces de neón: era una de esas veterinarias modernas; y el cartel “vendía” que el alimento para&lt;br /&gt;animales está mejor elaborado que el de cualquier receta casera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al advertir que mi perro amaestrado tardaría un poco más, decidí adentrarme por la puerta trasera, no sin antes verificar que no hubiera ni una forma humana. Salté el corral de los asnos y adopté las mismas formas animalescas con las que iba a toparme, a modo de camuflaje. Esquivando las nauseabundas inmundicias de los porcinos, y colgándome de los troncos y lianas de la jaula de los monos, pude caer sencillamente de un salto felino en la pileta de los lobos marinos.  Nadie notó que había irrumpido  en sus hábitats.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puma, animal noctámbulo del norte argentino, encendió sus ojos. Afortunadamente, yo había colocado sobre mi cabeza una media de mujer con impresión de gatopardo y pude así confundirme entre las hierbas silvestres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inútilmente encendí mi linterna, pues había olvidado recargar las pilas. Lleva 4 de las grandes y es realmente un presupuesto. Me orienté de espaldas al viento y percibí en mi nuca el resoplar de un cuadrúpedo. Felizmente confirmé que no era un burro, sino un camello. La mirada de un perro muy tierno también me perturbó... se llamaba Paco y tenía todo el aspecto de haber sido robado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a la caja fuerte, que seguramente estaría custodiada por leones o serpientes, debía agudizar mis sentidos. Aproveché los segundos de sobra ganados al pisar los cocodrilos y eludir&lt;br /&gt;las telas de araña, para acariciar un delfín recién nacido que se había tragado una pelota. A su lado colgaba una hoja en la que el médico había garabateado la siguiente indicación: “No tocar, Flipper está a la espera de un hombre de brazos suficientemente largos. Llega el lunes del Conurbano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto divisé una luz amarilla. Mi atención y mis conocimientos de ladrón rápidamente advirtieron que algo andaba mal. Me invadió un calor profundo. Y al acercarme, mi olfato detectó una aglomeración de vidas.  No podía creer lo que mis ojos negaban: debajo de un calefón inútil se encontraba un centenar de pollitos apilados debajo de una sugestiva e intermitente luz que variaba entre el amarillo y el rosa, atormentando a la multitud de crías de gallina. Por un  momento creí percibir una vista aérea de una fiesta electrónica, algo así como creamfield. Pero no, era un perímetro de cartón (comúnmente llamado caja) abarrotado de criaturas amarillas piando como chinos en allanamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude permitir que en pleno siglo XXI, en pleno avance de la identidad ecológica, se maltratara de ese modo a una especie. Esta vez me quedaría sin botín, pero estaba dispuesto a recostar la cabeza sobre la almohada de la más sucia de las prisiones, con tal de liberar a estos rehenes de la luz mala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gallo rojo fue mi cómplice. El reloj marcaría las 6, hora en que el animal debe cumplir con su trabajo. Con un guiño de ojos, me ofreció unos minutos más. Suficientes para huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diarios titularon “el ladrón de los pollitos”. El chofer del micro no se percató de lo que había en la caja.  Ahora vivimos todos juntos, si bien algunos están muy grandes y también tienen sus familias, mis amigos me recomendaron un cambio de rubro... que no diera más vueltas con el tema, o en realidad sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso es que desde hace un tiempo estoy de este lado del mostrador, los cambié de habitáculo, ya no están apretujados, la temperatura es estable, tienen su ritmo sin moverse, y miran a la calle. También la economía del país me ayudó en mi regeneración al estabilizar los precios... pude mantener la oferta: “Dos pollos con papas, 14 pesos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2035152378757983389?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2035152378757983389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2035152378757983389' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2035152378757983389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2035152378757983389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-gallo-rojo.html' title='El gallo rojo'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5ILnkETo1I/AAAAAAAAAFw/UFSvz3sxQ8U/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7274255433670790919</id><published>2008-01-18T16:16:00.000-02:00</published><updated>2008-01-18T16:31:54.753-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Santiago Marelli'/><title type='text'>Culpable</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Dv0UETo0I/AAAAAAAAAFo/Awavq-HCvR4/s1600-h/tra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Dv0UETo0I/AAAAAAAAAFo/Awavq-HCvR4/s320/tra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156885255358227266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Santiago Marelli &lt;/span&gt;(*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche lo cubría todo, densamente, la luna era un olvido de nácar en un rincón del cielo, no daba más luz que un fósforo tembloroso en la oscuridad. Mis padres habían salido de vacaciones. Salí a dar un paseo. Me llamó la atención no escuchar la orquesta de grillos que obstinadamente ponen al verano su monótona banda musical. Ni siquiera estaban los mosquitos que este verano habían contraído la odiosa costumbre de picarme unas veinte veces por día. Nada me reclamaba a esas horas fuera de mi casa, ninguna necesidad, ningún compromiso, tan sólo las ganas de vagar&lt;br /&gt;sin apuro ni rumbo fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice pocos pasos cuando sentí que el frío me dolía en los huesos, la humedad me helaba la respiración. Sin embargo, no desanduve camino, sino que seguí, ciegamente, como un&lt;br /&gt;sonámbulo atraído por una fuerza irresistible. Todo ese paisaje infinitamente familiar se había vuelto repentinamente inquietante. Ningún ruido dentro de las casas -aunque no serían&lt;br /&gt;más de las 10-, nadie en la vereda, aunque tenía muy fresca la visión de muchos vecinos chupando el mate interminable del aburrimiento y conversando de casa a casa mientras el sol&lt;br /&gt;atardecía con paciencia-, ni siquiera un perro husmeando hambriento en la basura. Llegué a la casa de Pedro, mi mejor amigo, entré sin llamar, como tantas veces, y lo que vi me aterrorizó:&lt;br /&gt;la casa estaba completamente vacía. Ni Pedro, ni sus padres, ni su hermana, ni muebles, ni mesas, ni sillas. Absolutamente nadie ni nada. O se había mudado -lo que resultaba extraño porque hacía pocas horas que lo había visto-,  o un misterio se había apoderado de todo. Sólo paredes desnudas, viejas, descascaradas, húmedas, como si hiciera muchos años que la casa estuviera abandonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un graznido me sobresaltó: un cuervo me miraba fijamente desde la ventana, y salió volando. Lo seguí, sin saber por qué lo seguí, cruzando las tinieblas de la noche. Se detuvo sobre la vereda, cuando me agaché cautelosamente para atraparlo, el pajarraco graznó con furia y se perdió para siempre de mi vista. Un fuerte sacudón en un árbol hizo llover una tempestad de hojas, sin embargo, pese a que esforcé mi vista, no pude distinguir ningún ser vivo como causante de esa pequeña hecatombe. Esas baldosas por las que yo había galopado con el caballo de madera de mi infancia y que me habían sonreído brillantes de sol, ahora resonaban bajo mis pasos como lúgubres amenazas. Un arponazo de claridad me atravesó la conciencia: todas las casas parecían definitivamente deshabitadas. No sólo la de mi amigo, sino todas. Ni un sonido, ni una luz de  delataba la presencia de moradores. Es sabido que cuando una casa es habitada, un hálito de vida trasciende las paredes, y aunque esté cerrada, adivinamos en su interior seres que están durmiendo, amándose, divirtiendo o borrándose el alma mirando televisión.  Pero estas casas que digo, estas casas que yo tan bien conocía, y cuyos dueños podía identificar hasta con sus apodos, estaban frías, yertas, irreparablemente ausentes. De improviso me detuve a tocar timbre en la casa de don Pablo, quien siempre se acuesta tarde porque se queda escuchando programas de tangos. Esperé el milagro de los pasos de ese abuelo de espalda arqueada por incontables años de oficinista manso abriendo la puerta con su sonrisa de hombre bueno. Fue vano el segundo intento, ya sabía que nadie habría de atenderme. No eran convincentes las palabras con las que me hablaba a mí mismo, inconsistentes todas las explicaciones que me daba, falsos todos los consuelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad era cada vez más impenetrable. Adiviné, más que vi, la casa de Rocío, quien además de vecina era compañera de escuela. “Rocío”, dije en silencio, y fue una lenta ola tibia que me arrastró sin fuerzas a la orilla de una dicha olvidada. Fue un conjuro que convocó a un tiempo a los movimientos del mar, los susurros de la hierba, el recuerdo de un cuerpo apretado contra el dulce refugio de mi pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Rocío”, repetí, y un relámpago rajó la noche con una luz violenta que iluminó una silueta erguida en el umbral de esa casa, una mueca horrorosa le desfiguraba el rostro en una risa demente y unos brazos esqueléticos se extendían hacia mí reclamándome, irónicamente: “Pablo, abrazame”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve a punto de lanzar un grito de pánico, cuando un nuevo relámpago me descubrió que se trataba sólo de una alucinación. Seguí caminando, acatando ese misterioso instinto que me instaba a no quedarme quieto. Sentí claramente el llamado de unos dedos golpeteando levemente mi espalda, luego una respiración pesada sobre el hombro, y un murmullo inaudible. El espanto me inmovilizó. Luego de unos segundos que duraron una eternidad, giré lentamente la cabeza. No había nadie. Volví a escuchar el murmullo, esta vez el sonido era más alto, apremiante y airado. Pude distinguir una palabra: “Culpable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas una hilacha de sentido discernible  en esa masa compacta de voces que subían de la tierra y se desprendían del cielo, confusamente, asediándome e inmovilizándome en una fiebre helada. Me tomé la cabeza. “Debo estar volviéndome loco”, pensé, como si todo hubiera nacido de la intimidad vertiginosa de mi conciencia y se tratara de una pesadilla vivida con los ojos abiertos. Quise gritar, pero mi voz estaba presa en la garganta. “Culpable” volví a escuchar. Y fue un soplo helado apagándome las últimas fuerzas.  Un ruido me hizo abrir los ojos. Un micro venía circulando lentamente. Estuve a punto de salir corriendo para detenerlo, cuando vi, por la luneta trasera, unos ojos fosforescentes mirándome con fijeza. El micro se detuvo en la esquina, se escuchó el chirrido de la puerta abriéndose, y el hombre bajó lentamente, sin dejar de mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un cuchillo al rojo la mirada de esos ojos desiertos. No atiné a escaparme -para qué, hubiera sido en vanono me quedaba más que sentir esa mano apoyándose pesadamente en mi&lt;br /&gt;hombro, y una voz que se arrastraba como sobre vidrio molido, para decirme: “Todo esto es por tu culpa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) El autor tiene 14 años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7274255433670790919?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7274255433670790919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7274255433670790919' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7274255433670790919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7274255433670790919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/culpable.html' title='Culpable'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R5Dv0UETo0I/AAAAAAAAAFo/Awavq-HCvR4/s72-c/tra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-4333208637363381096</id><published>2008-01-17T16:57:00.000-02:00</published><updated>2008-01-17T17:14:04.875-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales  Sergio Severoni'/><title type='text'>Rutina</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4-o70ETozI/AAAAAAAAAFg/SaOB9tyH_JM/s1600-h/trana.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4-o70ETozI/AAAAAAAAAFg/SaOB9tyH_JM/s320/trana.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156525843904963378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Sergio Severoni &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Carajo! Si hay algo que me rompe las pelotas es que me despierten a la madrugada, porque a un boludo inoportuno se le ocurre morir en forma violenta. No es algo que en general me ponga irritable, pero hacía sólo un par de horas que me había caído sobre la cama, después de tomar&lt;br /&gt;unos tragos en lo del Gordo. Bueno... Después de todo la culpa la tengo yo, por haberme metido en la Fuerza y haber hecho carrera en Homicidios. La cuestión es que ahí estaba, con una resaca que todavía no era tal, una camisa barata con la cual había dormido y un dolor de marulo insoportable, manejando hacia el lugar del hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primera vista todo parecía tediosamente familiar: un par de giles uniformados en la puerta del edificio coqueto de Belgrano, vecinos curiosos, un portero testigo del hecho que narra una y otra vez lo que presenció, con una cara como si nunca le hubiese pasado nada mejor en su puta vida y los infaltables cronistas morbosos, que siempre me ganan. ¿Es que nunca duermen esos turros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre llego a la escena en cuestión con la vana esperanza de encontrar un crimen satánico o algo extrañamente sádico, que me saque de la rutina por un tiempo y me otorgue quince minutos de fama, pero no... Siempre la misma bosta: delincuentes chabacanos que matan pasados de falopa, crímenes pasionales, o algún imbécil que vio demasiadas veces El Padrino. Esa vez no me pasaba lo mismo, por el simple hecho de que sólo tenía tres neuronas sobrias, una que me mantenía en pie, otra que disimulaba la situación y la tercera... Al pedo, ya había muerto.&lt;br /&gt;En fin, sólo intentaba cumplir mi deber con el poco recato que me quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asco. Sencillamente eso es lo que me produce ver a esa clase de testigos llorones. ¡Qué repulsión! ¿Es que son todos una manga de maricones? Está bien que era la madre la que estaba tendida en el suelo con la mitad de su cerebro tapizando la sala, pero tampoco para hacer escándalos. ¿Cómo es que ese cristiano podía tener tantas lágrimas? Encima, cuando parecía reponerse, sólo bastaba que le preguntaran algo para que se volviera a quebrar. En fin, dejé al sensible deudo con la sargento y me dediqué a escudriñar la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un piso elegante y confortable, los muebles eran de estilo y las paredes estaban insoportablemente atiborradas de cuadros, platitos y demás huevadas. En el aire flotaba un agradable aroma a incienso, mezclado con ese meticuloso olor a limpieza que caracteriza a los hogares bacanes. Todo estaba estudiadamente en su lugar y, excepto la sangre, los pedazos de  cráneo y masa encefálica que adornaban las paredes y el sofá, no había rastros de violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propiedad era de la difunta, Clorídea Gómez Herrera, de 65 años, viuda de un próspero comerciante judío, León Goldstein, que según me informaron, se había suicidado unos años antes, sin razón aparente. Alberto, de 44, hijo único del matrimonio, vivía junto a su madre y una doméstica paraguaya con cama adentro, que fue a visitar a su familia en Ituzaingó aprovechando el día franco. Ella fue la que encontró el cuerpo y avisó al encargado del edificio, quien se ocupó de llamar al Comando y a media ciudad. Según pudo declarar Alberto, entre sollozos y desconsuelo, había salido después de cenar a mirar una película con una amiga y llegó cuando ya estaba la Policía. Indagado sobre el posible móvil del crimen, comentó que faltaba la caja de seguridad que se encontraba oculta dentro de la encuadernación del Diccionario de la Real Academia Española, el alhajero de su madre, así como también su reloj, billetera y algunos objetos de menor importancia. Ante la pregunta sobre si había algún arma en la casa, respondió negativamente. Aunque no llegó a convencerme. En este oficio se aprende a semblantear a la gente, a percibir los más ligeros cambios en su conducta, a oler su miedo como lo hace un perro con su presa y a no dejarse llevar por una fachada de cordero degollado. Ese chabón escondía algo y no necesitaba estar completamente sobrio para darme cuenta de ello. Pero no era momento de apretarlo, necesitaba algo más que corazonadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de Científica ya habían llegado y de inmediato comenzaron los peritajes. Hay que ser minucioso en estos casos, no está bien visto que el homicidio de una señora de clase alta quede impune.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No necesitaba la autopsia para arriesgar algunas certezas. A simple vista se notaba que no hubo resistencia por parte de la víctima, no había laceraciones ni marcas de golpes. La ropa, una blusa de seda blanca, un pantalón azul y zapatos de tacos negros, estaban prolijamente acomodados, sin rastros de lucha, salvo la gran cantidad de sangre proveniente de la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arma homicida debió ser algún grueso calibre, con gran velocidad y energía cinética, ya que literalmente le había volado la mitad de la cabeza. Seguramente el proyectil debió tener punta hueca o ser algún otro tipo de munición blanda, que se deforma al momento del impacto, generando terribles destrozos. Un trabajo efectivo, pero nada agradable a la vista.  Definitivamente no fue un profesional, ya que hubiese utilizado un calibre pequeño, como el 22, consiguiendo un resultado prolijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que volver a la Comisaría, necesitaba unas cuantas tazas de café, ya que a mi estado general calamitoso, se le había sumado una fuerte náusea y no es aconsejable vomitar la escena del crimen. De inmediato llamé a un amigo funcionario del Renar, para confirmar ciertas sospechas.  Además, pedí que citaran a la supuesta amiga con la cual había salido la noche&lt;br /&gt;anterior el hijo de la víctima, para que ratificara la coartada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Bingo! Detesto tener siempre la razón. León Goldstein había registrado en el ‘85 un revólver Smith &amp;amp; Weson, calibre 357 Mágnum. ¿Dónde se encontraba ese arma? Por si fuera poco, la supuesta amiga negó haber pasado la noche con Alberto. Dijo que después del cine, la acompañó&lt;br /&gt;hasta su casa y se despidieron a eso de la 1. Además, mencionó que lo había notado preocupado y completamente ido. La farsa duró demasiado poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice traer de inmediato al incauto parricida y me apresuré por quebrarlo antes de que cayeran sus bogas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mirada huidiza, sumamente nervioso y atento al mínimo movimiento en la sala, él solo se acusaba. No perdí tiempo. Después de las primeras preguntas de rigor, que a gatas pudo responder sin incriminarse, arrojé sobre la mesa la blusa de su madre que aún conservaba la humedad de la sangre. Su espanto fue tal que volteó la cara e intentó levantarse de la silla, cosa que el Subcomisario Mansilla evitó de un violento golpe en sus hombros. Acerqué la prenda a su cara mientras lo interrogaba a los gritos, los cuales se mezclaban con el llanto del infeliz, que no resistió más y confesó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé su brazo, le acerqué un vaso con agua y le convidé un pucho. Después de tranquilizarse aceptó declarar, no sólo el homicidio de su madre, sino también el de su padre, años antes, a quien había arrojado desde el balcón. El Smith &amp;amp; Weson apareció junto con los objetos faltantes&lt;br /&gt;en el baúl del auto. Más tarde sus abogados intentarían echar por tierra su declaración alegando apremios ilegales, pero su defendido se negó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya anocheciendo, caí nuevamente en lo del Gordo a cobrarme unos favores que me debía con whisky. Al fin terminaba otro tedioso día en la oficina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-4333208637363381096?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/4333208637363381096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=4333208637363381096' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4333208637363381096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/4333208637363381096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/rutina.html' title='Rutina'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4-o70ETozI/AAAAAAAAAFg/SaOB9tyH_JM/s72-c/trana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8009692221425683729</id><published>2008-01-16T12:24:00.000-02:00</published><updated>2008-01-16T12:39:21.123-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales María Sol García Cejas'/><title type='text'>Las reglas del juego</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R44W6EEToyI/AAAAAAAAAFY/ZMMqZnh1PZs/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R44W6EEToyI/AAAAAAAAAFY/ZMMqZnh1PZs/s320/trama.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156083810165826338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por María Sol García Cejas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás solo, en la oscuridad, esperando. Algo te dice que será esta noche y siempre seguiste tus pálpitos. El sonido de la cerradura que se fuerza, te confirma que estás en lo cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre irrumpe en tu habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenido- le decís encendiendo la luz-. Veo que las noticias corren rápido. Sabía que tarde o temprano iba a recibir visitas y, como verá, me tuve que preparar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre mira el revólver en tu mano y se apoya contra la pared. Te gustaría ver la expresión de su rostro, pero un pasamontañas se lo cubre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siéntese y ponga su arma sobre la mesa, despacito, sin trucos- ordenás. Te obedece y se sienta frente a vos. Las pestañas que recubren sus ojos azules ni siquiera parpadean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A pesar de haber entrado sin permiso, tendrá el honor de compartir conmigo un juego. Espero que haya oído hablar de la “ruleta rusa”. Las reglas son bastante conocidas: un revólver, una sola bala, la boca del cañón en la  sien, disparamos por turnos, uno vive, el otro muere. -¿Está claro, no?- le preguntás mientras hacés girar el único proyectil depositado en el barrilete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven asiente con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es simple pero letal: hay seis posibilidades de vivir y una de morir. Usted apostó su vida en el momento en que eligió entrar en mi casa. Yo haré lo mismo con la mía. Así que no perdamos el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscás tu moneda de la suerte en el bolsillo de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cara, empieza usted. Ceca, yo. Mi mamá siempre me decía “nene, el juego te va a matar”, espero que esta noche se equivoque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonreís por primera vez en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu dedo pulgar impulsa la moneda hacia-Cara, el primer turno es suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le entregás el calibre 22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se haga el vivo, cualquier movimiento extraño y el juego se termina pronto. Ya me fijé y la  suya está llena de balas, le advertís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desconocido no puede dejar de mirar el gatillo. Demasiadas preguntas tiene atragantadas en la garganta, demasiadas preguntas que tal vez de un tiro se queden sin respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si piensa tanto, pierde la gracia. Este juego tiene que ser rápido... -¡Ya, ya, ya! - le gritás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoya la boca del cañón sobre su sien. Cierra los ojos y dispara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego continúa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tuvo suerte para la desgracia!- bromeás. Ahora me toca a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dudás, casi como un acto reflejo, arriba. La dejás caer sobre la mesa la pistola está en tu cabeza, tu índice en el gatillo y lo jalás. El percutor retorna abruptamente a su posición original, pero la bala permanece en el barrilete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora estamos parejos, en la primera jugada el segundo jugador tiene ventaja y eso no me gusta mucho. Fue la moneda la que eligió. ¿Sabe que yo nunca hice trampa? No me gusta ganar así, no tiene sentido para mí... No, señor... Cada juego tiene sus reglas y hay que cumplirlas, porque si&lt;br /&gt;no se respetan, al final tocará pagar las consecuencias. ¿No le parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho ya ni siquiera te mira. Con la frente apoyada sobre la mesa, toma conciencia de que el próximo turno es suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiere un vasito de ginebra para matar los nervios?, le ofrecés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te contesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa. Me tomo el suyo y el mío. Vaciás las dos medidas en tu boca. El revólver vuelve a estar en las manos de tu oponente. Esta vez, no se toma su tiempo, quiere que todo termine rápido. Dispara, pero la bala no se hace presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde que gané los cuatro millones en la Lotería, siempre supe que los tendría que defender con mi vida. Así como el azar me los entregó, decidí que fuera el mismo azar el que me los quite -le confesás-.  Le doy una data: la clave de la caja fuerte es 9984, los últimos cuatro números del billete ganador. Está escondida debajo del cuadro de “Jerry”, mi caballo. ¿Sabe que tengo un pura sangre, no? Mientras hablás, apretás el gatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bala permanece en el tambor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, concéntrese, si logra salir victorioso de este juego, además de estar vivo, va a ser rico- le decís para animarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oprime el gatillo. Ninguna descarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intruso lanza una carcajada cargada de lágrimas, de tensión, de pánico. Una risa que hace estremecer hasta al demonio. Es la primera vez en la noche que emite un sonido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedan dos espacios, un proyectil y el cincuenta por ciento de posibilidades de morir o de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, la pistola está apoyada en tu sien y estás dispuesto a todo. De pronto, tu rostro palidece, como si hubieras tenido una visión, como si alguien te hubiese contado un secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente, dirigís la punta del revólver hacia tu rival y disparás. La única bala que había en el tambor se deposita en la frente del participante involuntario, cuyo cuerpo cae desplomado&lt;br /&gt;sobre la mesa. Su sangre no alcanza a teñir tu moneda de la suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pálpitos son pálpitos- pensás, mientras guardás la moneda en tu bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilustración: Damián Soriano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8009692221425683729?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8009692221425683729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8009692221425683729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8009692221425683729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8009692221425683729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/las-reglas-del-juego.html' title='Las reglas del juego'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R44W6EEToyI/AAAAAAAAAFY/ZMMqZnh1PZs/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-1635124847669843947</id><published>2008-01-15T10:20:00.000-02:00</published><updated>2008-01-15T10:30:34.088-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Nicolás A. Fleming'/><title type='text'>Maleficarum</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ynDUEToxI/AAAAAAAAAFQ/nPFwc472mKw/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155679348800594706" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ynDUEToxI/AAAAAAAAAFQ/nPFwc472mKw/s320/trama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Nicolás A. Fleming&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las ruedas de mi auto chillaron fuertemente en aquella calurosa noche de verano cuando me detuve frente a la casucha de los barrios bajos de la ciudad, y al ver la tenebrosa luz que se derramaba de sus ventanas parcialmente tapiadas comprendí que había llegado demasiado tarde, que ni azuzado por la desesperación y la certeza del peligro pude encontrar antes una respuesta satisfactoria al enigma que se me había presentado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es Felipe Anselmo, y en mis quince años de carrera como detective del departamento de policía nunca tuve que pasar por tanta tensión mental. Recuerdo a la madre del difunto Joel venir desesperadamente a mi oficina hace poco menos de una semana. Entre sollozos me describió los cambios de comportamiento de su hijo mayor, de los días que pasaba encerrado en su habitación prohibiendo la entrada al resto de sus familiares, del gran número de libros antiguos en los que había comenzado a invertir el dinero de la familia y hasta de un peculiar cambio en su tono de voz, volviéndose hasta siniestro y suspicaz. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La mujer me acompañó hasta su casa, y me dio la llave de la habitación del muchacho. La advertencia que el&lt;br /&gt;mismo le había hecho antes de desaparecer era tan terrible que ni ella ni nadie se habían atrevido a entrar a esa habitación, aunque pudieron comprobar que él mismo no estaba dentro gracias a que la cortina de la ventana había quedado descorrida. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Entré en esa polvorienta habitación, y me sorprendieron las torres de libros tan amarillentos como cubiertos de polvo que se apiñaban aquí y allá. Pero un bollo de papel, el único contenido del cesto de la basura, llamó mi atención. Allí estaban escritos caracteres totalmente extraños, por lo que sólo atiné a guardar este papel en mi bolsillo, y a cargar con la mayor cantidad de libros posibles para investigarlos por mi cuenta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pasaron siete días desde aquella noche, y recién esta tarde logré identificar lo que decía aquel papel. Leía un&lt;br /&gt;libro particularmente grande y pesado y en el margen de una página se encontraba escrita una dirección. La&lt;br /&gt;misma página contenía información suficiente para lograr traducir el contenido del papel, y esto era lo que decía: “Ven a mí, en siete días ven a mí, sólo para eso has nacido...”&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Subí desesperado a mi automóvil y me dirigí a aquella dirección, dejando el libro sobre mi escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tragué saliva y pateé la puerta, encontrando a Joel agachado sobre el suelo, en medio de un charco de sangre.&lt;br /&gt;Su cuerpo aparecía marcado a fue que hallé en el papel, y de sus ojos emanaba una inexplicable luz verde.&lt;br /&gt;De repente esos ojos se posaron en mí, y el maldito comenzó a reír terriblemente. Sólo atiné a cargar mi arma y dispararle a la cabeza, abatiéndolo instantáneamente. Pero sus risas... sus risas no cesaban... no hasta que incineré el cadáver en el fondo de esa casucha...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Se informó a la madre que el joven se había suicidado, obviamente enloquecido por la particular e insana lectura que coleccionaba. En alguna parte de mi estudio, un pesado libro titulado “MALEFICARUM” se desvanecía en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-1635124847669843947?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/1635124847669843947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=1635124847669843947' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1635124847669843947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/1635124847669843947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/maleficarum.html' title='Maleficarum'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ynDUEToxI/AAAAAAAAAFQ/nPFwc472mKw/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6727501466343754538</id><published>2008-01-14T15:41:00.000-02:00</published><updated>2008-01-14T15:45:42.384-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos policiales   Jerónimo Larsen'/><title type='text'>Pablo López y el asesinato de la abuela Tonson</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ufkkETowI/AAAAAAAAAFI/y3YidpRcPZc/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155389648961512194" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ufkkETowI/AAAAAAAAAFI/y3YidpRcPZc/s320/trama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Jerónimo Larsen (*)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el detective Pablo López y ya de chiquito me gustaba resolver casos, como quién se comió la última porción de torta en casa, quién se robó el lápiz de Juan, quién perdió la cámara de fotos, quién rompió el florero de la abuela, y muchas otras cosas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, con muchos más años, vivo con mi señora Amalia. No tenemos hijos. En aproximadamente 60 días, junto a ella como ayuda, resolvimos los casos que me dieron por descifrar; tanto los más difíciles como los más fáciles, porque también está estudiando la carrera de investigadora en el Instituto de Detectives y Buscadores de la Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos últimos años, meses, días, me está yendo muy bien con respecto al trabajo por algo que me pasó hace 48 meses, y justamente en una época en la que pensaba que estaba acabado.&lt;br /&gt;Estas cosas sucedieron repentinamente y al ser tan buenas para mi vida, en general, yo las comparto con vos... Era la navidad de 2004, yo estaba en mi departamento festejando solo, como era antes mi costumbre, ya que era soltero y un pobre detective sin trabajo desde hacía ya un par años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba a punto de quedarme dormido en el sillón rojo que tenía, sonó el teléfono y lo que me pregunté, fue lo que seguro se preguntan todos a los que los llaman a las 2.30 de la mañana: ¿¡Quién es a esta hora!? Pero dejé de preguntarme cuando escuché la voz del comisario Caña que me hablaba de la comisaría 9na, y pensé que al fin, después de tanto tiempo, se me asignaba un caso. Había pensado bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El me anunció de un asesinato, despacio, con voz gruesa y estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los testigos aseguran que se apagaron las luces de repente; se escuchó un grito y después de casi un minuto, volvió la luz. Durante esos segundos, habrían secuestrado a la abuela de 76 años. La familia buscó en la cocina, donde estaba la esposa del dueño de la casa, en eljardín, donde estaba el dueño de la casa, en el living, en la sala de cuadros, en el taller, en el estudio, hasta que llegaron al baño, y ahí encontraron el cadáver con un cuchillo en la extremidad inferior izquierda y con el tórax lastimado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los familiares, destrozados, llamaron a la comisaría y te llamé a vos. ¡Ah! Allá te vas a encontrar con los peritos...”. La calle es Avenida Siempre Viva al 2314.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, ya voy para allá- le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chau, apurate- me respondió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chau, chau- le volví a decir. Mi Fiat 600 y yo tardamos en llegar nada más que 5 minutos con 13 segundos, por la emoción y por el interesante y curioso caso que me había tocado después de dos muy largos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué había un clima muy tenso que no vivía desde hacía mucho; gente llorando, gritos de desconsuelo, etcétera. Como me anticipó el comisario, estaban los forenses y uno de ellos me dijo en voz muy baja, para que la familia no escuchara, que determinaron que la víctima murió desangrada tras veintitrés puñaladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a buscar pistas e interrogué al hermanastro de la señora y comentó que ella tenía una herencia multimillonaria que en el día de su muerte quedaría en manos de su hijo Alberto. También dijo que su hermano (el de la señora), Federico, estuvo al lado de ella durante el festejo, y su esposo Carlos a muy pocos centímetros del interruptor de luz. Por eso decidítener en la mira a esos tres sospechosos,pero al hermanastro también, ya que él me comentó eso y podría querer “taparse” con los demás. Igual, a lo dicho por el señor, interrogué a mis sospechosos,excepto a él. Ninguno asintió mis preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También busqué en cada rincón de la casa, en cada espacio vacío, hasta que encontré un guante de hule manchado con un poco sangre en el pasillo de la mansión. Lo primero que pensé fue que lo utilizaron para que no se observaran huellasdigitales en el cuerpo ni en cualquier lugar esencial para resolver el asunto. Después de esto, me apersoné en el bañoy vi que había varias hojas de árboles desparramadas por todo el lugar y una ventanilla abierta, por donde podría caber una persona muy delgada y al único lugar que conducía era al jardín. Con respecto a eso recordé lo dicho por Caña, que el dueño de la casa estaba en eljardín; por eso me di cuenta de que era el hijo, Alberto, el asesino de su propia madrey hubo 2 pistas fundamentales que lo destaparon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grité su nombre, me di vuelta y vi quitarse la vida a Alberto, sabiendo que lo había descubierto.&lt;br /&gt;Bueno, esa es la historia de mi buena carrera. En este momento estoy pensando en abandonar esto, más o menos en un año, así tengo un poco de tiempo para mi esposa y mis futuros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) El autor tiene 12 años, es platense y concurre a la escuela San Vicente dePaúl. La idea original del dibujo también es suya. Colaboró con la ilustración Damián Soriano&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6727501466343754538?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6727501466343754538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6727501466343754538' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6727501466343754538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6727501466343754538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/pablo-lpez-y-el-asesinato-de-la-abuela.html' title='Pablo López y el asesinato de la abuela Tonson'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4ufkkETowI/AAAAAAAAAFI/y3YidpRcPZc/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7131873226827201661</id><published>2008-01-13T14:10:00.000-02:00</published><updated>2008-01-13T14:15:52.875-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Marcelo A. Argemí'/><title type='text'>El cordón de plata</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4o5H0ETovI/AAAAAAAAAFA/nxolZw-bRXk/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154995529877529330" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4o5H0ETovI/AAAAAAAAAFA/nxolZw-bRXk/s320/trama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Marcelo A. Argemí &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así miraba ella a través de los anteojos oscuros en aquella mañana de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ocasionales caminantes diurnos no podían ver los ojos atemorizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, a su vez, no se animaba a abrir la boca o a hacer el mínimo gesto para alertarloso pedirles socorro, por el temor que le causaba pensar que aquel cuchillo amenazanteentre las costillas, fuera hendido.Seguramente antes de que alguien pudieradarse cuenta, el portador que ahora la sujetaba con la otra mano sobre el antebrazoizquierdo, hubiese escapado caminando tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación era desesperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unicamente su corazón, que latía descontrolado, gritaba el pedido de auxilio tan ansiado. Pero el bullicio de los micros y autos que transitaban por la avenida 7, lo enmascaraba todo. Nadie podía escucharlay ella no se atrevía a hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron así, como siameses unidos por el vil metal, varias cuadras.Pensaba en algún arma, en alguna piedra y tantas otras cosas... Todo en torbellino,todo mezclado... ¿un policía quizás? ¿Alguien que desde la ventanilla de un microme viera y reconociera?, ¡oh, por Dios!, exclamó hacia su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, quien conducía sus pasos la hizo voltear rápido, furiosamente, hacia una puerta improvisada que, presuntuosa,pretendía tapar la entrada de una casa en construcción, absolutamente desolada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pateó la puerta dos veces, no hizo falta más. Abandonada a la intrusión, permitió el paso de la pareja y del metal que los unía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ambiente, dos y los cuerpos se separaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquila- dijo él aflojando el cinturón con una mano y sin abandonar el cuchillo en la otra- no debe ser tu primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un segundo, uno de esos que duran horas, ella decidió cambiar de actitud. Primero pensó en su propio terror, luego en la inutilidad de tratar de eludir lo que seguramente iba a ser por la fuerza, dado el tamaño y el porte de su oponente. Debía luchar con otras armas. Pero, ¿qué tenía? Una cartera grande, maquillaje, femineidad, dinero... sus anteojos. Todo enel mismo segundo se sucedía en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mente que podía haber abandonado a cualquier otra mujer, pero no a ella. En el último eslabón de la cadena de pensamientos, encontró un arma y trazó rápidamente un plan.&lt;br /&gt;Lo miró directamente a los ojos y le sonrió. El quedó atónito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó caer la gran cartera al piso y se sacó los anteojos con la otra mano, arrojándolos a lo lejos a través de esa ventana que no estaba, hacia un patio inundado de escombros y bolsas de cal vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instintivamente la mano de él se aferró al bastón metálico, al mismo tiempo que la desconfianza comenzaba a producir más adrenalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella notó el cambio y se sintió más fuerte. Se agachó hacia el bolso mientras que él se acercó un poco. -Por las dudas- pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó un gancho para el pelo, de esos típicos alargados que asemejan a un pico de tucán, pero más fino, y se recogió el cabello rápidamente. El día caluroso lo ameritaba. Lo que venía, era lo más difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquilo vos- le dijo con voz irreconociblemente segura -te va a gustar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y comenzó a acercarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nudillos de él estaban blancos por la fuerza con que se aferraba al cuchillo. Desconfiaba.&lt;br /&gt;Ella siguió adelante. Limpió el piso al frente con el pie, sin quitarle los ojos de encima.Se agachó posando las rodillas sobre el pedregullo que aún quedaba. No le importó el dolor. El estómago se le dio vuelta del asco, pero abrió la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, él se fue relajando. La mano sobre el cuchillo tomó la suave presión con la que sostenemos a un canario, tratando de no asfixiarlo, pero sin que se nos vuele.&lt;br /&gt;En un momento, ella levantó la cabeza hacia él y le sonrió con picardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bajó la vista a mirarla y vio cuando se soltó el pelo. -Qué imagen bella- pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a bajar la cabeza y esperó a que él se entregara totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardó en ocurrir. Una mujer sabe eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el momento justo y obró en consecuencia. Tomó con más fuerza el gancho para el pelo que no había abandonado y lo elevó tan rápido y certero como pudo, en el mismísimo momento que cerraba la quijada cercenante. La punta del “pico” se incrustó muy adentro de él, que reaccionó casi con la misma velocidad, pero era tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuerpos, por segunda vez desde que entraron a la casa en construcción, se separaron.&lt;br /&gt;Los gritos de él quedaban apagados por el estrépito del tránsito exterior. El cordón de plata que los mantenía unidos, tornó al rojo vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, tendida a unos pocos metros, dejaba entrever una sonrisa distinta, sincera, que leiluminaba el rostro. Observaba agitada el cuerpo quieto que se revolcó por el dolor durante un breve lapso.&lt;br /&gt;Las sombras llegaban a sus ojos ahora hundidos. “Estado de penumbra”, lo llaman los médicos. El pulso débil y rápido completaba el cuadro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la herida profunda sobre la carótida izquierda era letal. El último corte de aquel cuchillo estilo Bowie, sumamente afilado, tuvo la mala suerte de ser a la altura de la cuarta vértebra cervical, justo donde se dividen ambas carótidas: la interna y la externa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su destino estaba sellado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por qué no habré sido pintora en lugar de enfermera- se bromeó a si misma.&lt;br /&gt;La respiración se hizo más ruidosa y más lenta. El coma era inminente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa, a mí no me toca ir hoy al infierno balbuceó mientras la mano izquierda aflojaba la presión sobre el cuello, aunque hubiese sido más fácil arrojar la cartera en la calle...&lt;br /&gt;La Policía encontró los cuerpos tres días después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Shock hipovolémico- dijo el médico forense señalando a la mujer.&lt;br /&gt;Ninguno pudo explicar cómo los anteojos negros de ella habían llegado hasta el patio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7131873226827201661?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7131873226827201661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7131873226827201661' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7131873226827201661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7131873226827201661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-cordn-de-plata.html' title='El cordón de plata'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4o5H0ETovI/AAAAAAAAAFA/nxolZw-bRXk/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-6392695604778582427</id><published>2008-01-11T10:47:00.000-02:00</published><updated>2008-01-11T11:03:36.427-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Sutter Kaihn'/><title type='text'>El parásito</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4dockETouI/AAAAAAAAAE4/lEKdGsp6I0s/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154203138476188386" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4dockETouI/AAAAAAAAAE4/lEKdGsp6I0s/s320/trama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Sutter Kaihn&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ilustración: Damián Soriano&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres meses que estoy así doctor, no entiendo por qué me siento cada vez más y más débil. Yacasi no tengo fuerzas para abrir la boca y respirar con profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo me abstengo a mirarlo de esta forma, mi piel está demasiado pálida y... ¿Usted qué piensa de esta extraña enfermedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo intento balbucear cosas. A veces trato de incorporarme, pero es inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó con un desmayo por presión baja. A veces, los viejos como yo ya no podemos ni con nosotros mismos.Mis hijos me han traído hasta este hospital, mientras que mi pobrecita esposa... que en paz descanse, se debe estarretorciendo de la tristeza para que yo no muera y siga viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. No sé por qué en estos meses estuve empeorando doctor. Mi cuerpo parece de plomo y mi vista está borrosa.Hace poco tuve una extraña pesadilla, soñé que una horrenda criatura se alimentaba de mí... &lt;strong&gt;de mi sangre. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era espantosa. Tenía una boca pegajosa y maloliente, llena de dientes pequeños. Con un par de ojos que parecían deun loco desquiciado. ¿Usted ha soñado algo así de escalo saber que una criatura de naturaleza desconocida, se alimenta de usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no, ésta fue mi primera vez y le confieso que sentí muchísimo miedo. Algo así no se sueña todos los días, dicen que a veces la mente humana experimenta pesadillas después de haber visto una película de terror, o después de leer una novela del mismo género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo jamás recuerdo haber visto películas de horror, ni haber leído algo así. Jamás me interesó. Bueno, creo que pensé demasiado hoy... Estoy cansado y necesito dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, se tiene que ir. Ya que se va... ¿podría traer algo que me reanime? No sé, cualquier cosa. Necesito salir de este hospital. Nunca me gustó estar aquí, siempre odié estar en una cama todo el día. No puedo estar sin hacer algo, aparte quiero ver a mis hijos, mis nietos. Extraño a mi gente y no puedo vivir sin ellos. Es lo único que tengo, después de que mi mujer murió en aquel fatídico accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está cruzando la puerta... se fue. Bueno, supongo que vendrá en algunos minutos. Lo que me queda por hacer en este momento, es mirar por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo los pájaros que se posan sobre la ventana, puedo escuchar el sonido de losárboles, de los autos. La gente que viene y se va, hay muchas cosas para escuchar, como aviones, tormentas. El correr de un manantial.&lt;br /&gt;Odio la civilización, yo me crié en el campo, como todas las familias que llegaron a este país. Recuerdo la casona donde vivía, allá en 157 y 62, pasando los barrios de ahora. Antes no habían tantas casas y... ¡No! Se  han volado los pájaros, necesito verlos. Me hacen recordar mucho mi vieja casa. No quiero que se vayan... ¿los han espantado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, claro, es el doctor. Vino para traerme algo supongo ¿Qué es lo que me trajo señor? ¿Qué es eso?&lt;br /&gt;Ah, es una jeringa. Odio las inyecciones. ¿No tiene pastillas o algo así? Pero doctor... esa jeringa está vacía. ¿Qué está haciendo? No... no. ¿¡Me está sacando sangre, doctor?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La está vaciando en un vaso! ¡Se la está tomando! No, por favor, no... ¿Usted se está alimentando de mí? Y... esosojos... esa mirada como en el sueño. Usted es... la... criatura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Gritó tanto que...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue cuando estuvimos en aquel invernadero, allí en las afueras de la ciudad platense. Era un campo bastante extenso, donde habíamos decidido ir con mi hermano Esteban. A él el campo mucho no le agradaba. Sólo que debíamos visitar a nuestra querida abuela y siempre rezongaba por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesita ayuda a veces...-le dije para compensar su aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tareas de campo? Siempre las odié -se quejó Esteban en su afán de volverse a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dijo que nos esperaba en el invernadero, pero lo que me parece un poco extraño... Es que el abuelo no salió a recibirnos -dije extrañado. Mucho no le interesó a mi hermano, quizás no estaba en la casona, o fue de compras al pueblo. -Me da lo mismo -se volvió a quejar- la abuela espera...-lo miré como desentendido. Esa mañana no sería como todas, algo presentía en Esteban. Por lo menos, a mí me parecía un poco extraño. El invernadero se veía enorme, parecía bastante abandonado, ya que la abuela no había trabajado dentro de él por culpa de su vejez. Las hierbas sobresalían por la entrada,los pájaros entraban y salían como querían. Muy lindo no estaba, precisaba mucho trabajo duro. ¿Te parece que tengoganas de entrar? -preguntó Esteban con las manos en los bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, todo depende de cómo quieras a la abuela- dije mirándolo fijo, yo la quiero... Aclaré, no sé vos qué opinás, él quedó pensativo, miró la entrada y se dirigió sin palabras. Allí dentro, estaba ella. Tenía una herramienta en su mano y la mirada casi perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Probé de todo... -murmuró entre dientespero nada parece funcionar. El viejo también trató un tiempo, pero se hartó. Nada sale bien en este invernadero maldito. Terminó por decir. Noté que la abuela no se sentía bien. Dediqué tanto tiempo en este lugar, que olvidaba las demás cosas de la casa. No sé por qué este lugar ya no es comoantes. Tenía tantas flores, tanta vida... Y ahora está tan, pero tan muerto, dijo la vieja tratando de arrodillarse y comenzó a remover la tierra con su herramienta. Tratamos de acercarnos a ella, pero sin previo aviso notamos una lágrima que recorría lentamente su blanca mejilla derecha. Hasta llegó a gritarme... -dijo con la voz gastada y nerviosa-, llegó a gritarme... gritó tanto que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuela -dije con dudas-, ¿estás bien? El abuelo no salió a recibirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me gritó mucho -contestó sin escuchar y mientras seguía removiendo la tierra floja, una mano avejentada sobresalía de allí. Nunca dijimos nada de lo sucedido esa mañana. Jamás lo haríamos. Amamos a nuestra abuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-6392695604778582427?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/6392695604778582427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=6392695604778582427' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6392695604778582427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/6392695604778582427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-parsito.html' title='El parásito'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4dockETouI/AAAAAAAAAE4/lEKdGsp6I0s/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-3120266257007775207</id><published>2008-01-10T11:10:00.000-02:00</published><updated>2008-01-10T11:26:54.106-02:00</updated><title type='text'>Cambio de planes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4YcEUETotI/AAAAAAAAAEw/--58KPJ7DGY/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4YcEUETotI/AAAAAAAAAEw/--58KPJ7DGY/s320/trama.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153837684003939026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Fabricio Dietrich &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Periodistas de mierda. “Noche siniestra”, decía la tapa del suplemento de policiales. Era 6 de septiembre, y ese tipo al que habían bautizado “El asesino de Satán” había matado una mujer la noche del 6 de junio. Otra la del 6 de julio. Y, sí,&lt;br /&gt;una más la del 6 de agosto. “La policía sigue sin tener pistas”. Me estaban empezando a hacer quedar mal, muy mal, y eso no me gustaba.&lt;br /&gt;Sentí el aroma de las lilas tres segundos antes de que dijera hola. Jamás supe diferenciar una flor de otra, pero sabía que su perfume olía a lilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, detective.&lt;br /&gt;Odiaba que me llamara así, y ella lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, teniente- decidí seguirle el juego.&lt;br /&gt;Salvo por el metro sesenta que apenas alcanzaba cuando andaba de civil con sus tacos aguja, todo en Laura era exagerado. Tenía los cabellos muy negros y muy lacios, los ojos muy redondos y muy verdes, la boca muy grande y muy roja, la barbilla muy pronunciada. Parecía un dibujo sacado de una historieta japonesa. Sus curvas también eran muy. Pese a ello, todo lo excesivo encajaba a la perfección en lo exiguo de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puntual, como siempre. Y eso que te llamé hace 20 minutos. Preferí no decirle que conducía mi auto cerca de allí cuando me había sonado el celular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me intriga que me hayas citado a esta hora y en un bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se haga ilusiones, detective -dijo con algo que no supe si era picardía o sarcasmo-. Es por el caso. No hacía falta aclarar qué caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo haber descubierto un patrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, mata mujeres los 6 a la noche y les marca con un cigarrillo el pezón izquierdo -levanté el diario-. Lo leí varias veces. Me miró con la suficiencia de un  egresado de Harvard que va a dar una conferencia a una secundaria de Los Hornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está matando prostitutas. Esa había sido nuestra hipótesis hasta la tercera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La tercera era secretaria le respondí con sequedad, para remarcar lo molesto que me resultaba decir una obviedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que él considera prostitutas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-puso el acento en el él, e hizo una pausa-. Y no sólo eso: las conocía a las tres. Y seguro conoce a la cuarta. Me quedé mirándola. Le temblaba el labio inferior. No sé por qué, pero me hizo recordar a Vivian Leigh en la escena final de Lo que el viento se llevó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque quizá a la primera no la conocía. Marilina Sánchez era una puta barata, que hacía la calle por dos mangos. Tal vez la eligió al azar. Tal vez fue la primera que se le cruzó la noche que había escogido para empezar a matar. Por eso la liquidó de un balazo y listo. No se ensañó como&lt;br /&gt;con la paraguaya y la rubia. No tenía nada contra ella. Bastaba con la marca del cigarrillo y que fuera la noche del 6 para que después quedara claro que había sido él. Detuvo su catarata verborrágica para encender un Parisienes. Porque Laura fumaba Parisienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La noche que la mataron, Karina Frías se había ido un rato antes del privado donde trabajaba. Dijo que estaba  descompuesta, pero estoy segura de que nuestro hombre la tentó con buena guita para que pasara la noche con él. Y ella aceptó porque lo conocía y sabía que pagaba bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La paraguaya no hacía dos semanas que trabajaba ahí -la interrumpí-. Yo mismo hice los interrogatorios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero hace un año y medio que vivía en Argentina, vivía sola, no tenía profesión conocida... es más que probable que antes estuviera en otro privado... y eso se puede averiguar, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que sí -mascullé-. Aunque habría que ser más que discretos. En teoría, la policía no sabe que esos lugares funcionan...  Laura echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada. En 49 años, sólo he conocido otras dos mujeres capaces  de hacer eso y no perder una pizca&lt;br /&gt;de sensualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, se puede hacer -concedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró a los ojos y cerró la carcajada en una media sonrisa que era más amplia que muchas risas que he conocido. Le hice la pregunta que estaba esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y la rubia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A la rubia la encontraron desnuda sobre su cama. La cerradura no había sido violada. Pero él no la sorprendió...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo mierda se sorprende a alguien que vive en un cuarto piso? Ella lo dejó entrar, y lo dejó entrar porque lo conocía. No podía imaginar que iba a terminar destazándola y arrancándole el clítoris con un cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo para darle una última calada al Parisienes, lo apagó en el cenicero con sólo dos pequeñas rotaciones de su muñeca, y se quedó en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguí en silencio. Cuando el silencio se me estaba empezando a meter por las fosas nasales, continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La conocía. Era su ex algo. Ex compañera de trabajo, ex vecina, no creo que ex pareja. La rubia estaba en planta en la Cámara, ganaba más que vos y yo juntos, y apenas podía tipear con los dos índices. Alguna vez fue muy bonita, no sé si me entendés.. para el tipo era una puta. Está llevando a cabo su propia campaña de limpieza moral, y no va a parar hasta que mate a todas las putas- Laura acompañó la palabra con un fuerte acento en la u e hizo unas comillas con el dedo índice y medio de cada manoque se le hayan cruzado en la vida. No me extrañaría que la quinta o la sexta sea su madre. Me reí. Creo que era la primera vez que eso me pasaba en el día, y eran las diez de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no es una novela de Agatha Christie, Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Odio a Agatha Christie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tenés una sola prueba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es mucho más de lo que conseguimos en tres meses. Busquemos ex compañeros, novios, amigos, vecinos, clientes, lo que sea de las tres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De las cuatro, si estos cagatintas tienen razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...y vamos a encontrar a nuestro hombre. Pensé: “OK, Laura, que sea así”. Y dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-OK, Laura, que sea así. Me miró como mira el paño el tahúr que acaba de acertar un pleno en la ruleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana pongo a toda mi gente a rastrear datos. Si tenés razón, en dos días lo agarramos. Y si hoy mata, mejor. Más fácil.  Esa chica debía tener un aire acondicionado en los ojos, porque en un&lt;br /&gt;segundo me congeló con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te importan un carajo estas mujeres, ¿no? Lo único que querés es salir bien parado.&lt;br /&gt;Me dieron ganas de putearla. Pero dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, digo, si tu teoría es cierta... no quise decir eso, Laura. Mejor vamos. Te llevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, dejá, me tomo un taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Laura, ya sé que vos y Miranda... El aire acondicionado de sus ojos bajó unos 15 grados. Puse mi mejor cara de perro que acaba de ser sorprendido después de orinar sobre la alfombra nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdoná, no soy nadie para meterme en tu vida privada. Sonreí por segunda vez en el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te llevo, dale, y de paso te cuento un par de cosas que se me están ocurriendo para ajustar tu teoría. Lo pensó unos segundos, el tiempo que tardó su ego en hacerla aflojar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó la cartera y amagó con sacar la billetera. Se lo impedí con un leve gesto de mi mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, vamos. No sé qué cosas se te ocurrieron, pero vas a ver que tengo razón. Y me vas a deber un ascenso.  Seguí el bamboleo de sus caderas a través de las mesas del bar. Antes de&lt;br /&gt;salir, pensé: “OK, Laura, que sea así”.  Pero es una pena. Hubiera preferido que fueras la sexta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-3120266257007775207?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/3120266257007775207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=3120266257007775207' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3120266257007775207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3120266257007775207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/cambio-de-planes.html' title='Cambio de planes'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4YcEUETotI/AAAAAAAAAEw/--58KPJ7DGY/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7325307491548318573</id><published>2008-01-09T16:19:00.000-02:00</published><updated>2008-01-09T16:35:52.387-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos policiales   Matías Behetty'/><title type='text'>Lo mismo que ellos buscaron</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4UTHUETosI/AAAAAAAAAD0/zOy_7aeiq5k/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4UTHUETosI/AAAAAAAAAD0/zOy_7aeiq5k/s320/trama.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153546364962185922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Matías Behetty &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Recorre con la yema del dedo pulgar la guía de Gran Buenos Aires. Letra F. Felir, Feller, Frei, Freyre... Pero su dedo retrocede, se detiene a media página, Feligrano Agencia: Investigaciones, parejas, seguimientos, etc. Llama al número que allí figura. Atiende una voz: “...Esta es la agencia de investiga...”; de repente la grabación&lt;br /&gt;se corta e interrumpe la misma voz: “Agencia...”. El encuentro se fija para esa misma tarde en una oficina céntrica de la ciudad de La Plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Hace más de treinta años, un familiar mío compró un terreno en la localidad de San Vicente, pero luego, por razones de trabajo de ese entonces tuvo que mudarse.&lt;br /&gt;Pocos años después falleció. Al principio la casa estuvo deshabitada, más tarde fue ocupada por una persona del barrio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien... y ¿cuál es el problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desplegó un papel sobre la mesa y lo leyó en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son cuatro lotes de 16 x 47 metros, números 10, 11, 24 y 25. Nomenclatura catastral: circunscripción I, sección B, quinta 40, fracción. II, parcelas 9, 8, 29 y 28 respectivamente. El 23 dic 76 los compró Norberto Pedro Freyre, según escritura 583 del Registro de la Propiedad de San Vicente. Intervino escribana Laura Meretine de López. La compra fue registrada en la dirección provincial del Registro de la Propiedad el 1º mar 77 bajo el número 53.793 en la matrícula 25.218/21 del partido de San Vicente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le reitero, no entiendo cuál es el problema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El problema es que no coincide el nombre que figura como comprador con el nombre de mi familiar. Pero por suspropias palabras yo sé bien que fue él quien compró esos terrenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es entonces el tal Norberto Pedro Freyre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Detuvo el auto justo en la esquina de la calle Guerrico. Bajó lentamente el vidrio del asiento del acompañante y encendió un cigarrillo. Treinta minutos. Nadie. Al fin, pudo ver a un hombre bajito, canoso, con anteojos gruesos salir a pie y a toda prisa de la casa. Esperó veinte minutos más y se dispuso a bajar. Se acercó a la fachada, los árboles la rodeaban, por la brisa que le pegaba en el rostro sintió la cercanía del río. Tocó la puerta, una, dos, cinco veces. Sacó un manojo de llaves y las probó una por una hasta que la puerta cedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa estaba bastante ordenada, el olor a sus pies de una alfombra húmeda y el papel rancio lo invadía todo. Enseguida recordó sus tiempos de oficina cuando le tocaba bajar al subsuelo del archivo y desempolvar voluminosos expedientes criminales. Había allí sólo dos ventanas con las persianas bajas que debían comunicar con un patio interno. Cantidades de libros estaban acomodados  en las paredes sobre tablones, diarios y revistas de todas las fechas apiladas en las esquinas, y al final de un pasillo que conducía a un baño, una pizarra de corcho clavada con anotaciones en papel recortadas. Se detuvo especialmente en un garabato que pudo descifrar: “Revisar archivo del día 25 de marzo de 1977, ver casilla 7 del Sótano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en la palabra sótano varias veces, porque quien está acostumbrado a las pesquisas&lt;br /&gt;pesquisas sabe que la resonancia extraña de una palabra devela de inmediato un misterio.&lt;br /&gt;Por eso, ahora sus pies sonaban distintos al moverse: sótano, sótano... El repiqueteo&lt;br /&gt;de sus movimientos pasaba a ser hueco.  Sótano. La clave. Levantó la alfombra húmeda&lt;br /&gt;y vio lo que suponía, las ranuras de una puerta. Sacó la navaja y levantó la tapa&lt;br /&gt;suavemente. Pudo ver los primeros escalones de una escalerita bastante precaria que&lt;br /&gt;se la tragaba la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Lo único que puedo decirle es que Norberto Pedro Freyre existe y vive en esa casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imposible, estoy seguro que esa casa fue comprada por mi familiar, tengo un testigo que allí vivió y así puede demostrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire, piense lo que quiera, usted me pagó para que yo le averigüe y esto es lo que yo he averiguado. En ese lugar vive una persona con el nombre de Norberto Pedro Freyre y de acuerdo a la edad que figura en los datos de la partida catastral que me ha brindado, coincide con la edad de su habitante. Pero hay algo más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dígame por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La persona que allí vive escribe y conserva guardado en el sótano un archivo con documentación muy extraña. Yo conozco de archivos y le aseguro que esta persona&lt;br /&gt;conoce muy bien del tema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué clase de archivos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le traje esto para que usted tenga, en una de esas puede interpretarlo mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feligrano hace entrega de una hoja doblada y amarillenta, el cliente la toma entre sus dedos temblorosos, como si estuviera dudando se queda unos minutos con sus ojos extraviados en algún punto, hasta que la abre y lee en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que nuestros hijos no busquen en nosotros, que ellos busquen a su manera lo mismo que&lt;br /&gt;nosotros buscamos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Eso fue escrito por mi familiar, no tengo ninguna duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Da igual, el trabajo está hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo sabe que Freyre es Freyre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy simple, me entrevisté con la escribana del lugar, la Dra. Laura Meretine de López.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un impostor, no se da cuenta! Freyre desapareció en la ESMA en 1977... Puede rastrear el nombre y la historia en Google si le interesa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ... No se da cuenta de que desde un inicio de la investigación usted me ha ocultado&lt;br /&gt;un dato fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es problema mío, a usted no le incumbe ese tema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire, aquí hay muchas cosas que no encajan y yo las presumo solo, le aconsejo que por el tema de la propiedad vaya a ver a la justicia, el resto me parece se trata de un asunto bastante complejo, una trama secreta muy bien guardada que podría cambiar muchas cosas de este país...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me imagino que usted fue policía por aquellos años... no tendría que haber confiado en un viejo represor, además, qué sabe usted de literatura...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7325307491548318573?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7325307491548318573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7325307491548318573' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7325307491548318573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7325307491548318573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/lo-mismo-que-ellos-buscaron.html' title='Lo mismo que ellos buscaron'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4UTHUETosI/AAAAAAAAAD0/zOy_7aeiq5k/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-7639646695847300285</id><published>2008-01-08T11:00:00.000-02:00</published><updated>2008-01-08T11:05:42.549-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Marcos Zocaro'/><title type='text'>La última vez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4N0-UETorI/AAAAAAAAADs/NFTksUUnSA0/s1600-h/trama.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4N0-UETorI/AAAAAAAAADs/NFTksUUnSA0/s320/trama.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153091012529463986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por Marcos Zocaro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se encuentra en el interior de su vehículo, a resguardo del hiriente frío nocturno y vestido íntegramente de negro, como si deseara mimetizarse con la oscuridad que lo rodea. Mantiene su profunda mirada clavada en la lejana puerta marrón, al otro lado de la calle. Por esa misma puerta, de un momento a otro, saldrá su objetivo. Su último objetivo. Después de éste ya no habrá otros, así se lo acaba de prometer a una emocionada Andrea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las agujas del reloj siguen avanzando, y la espera continúa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando una anciana pasa junto al coche, acelerando su paso, acaso alcanzada por el odio que desprende la mirada del hombre, éste arroja su cigarro encendido en medio de la calzada. Es en ese instante cuando la puerta marrón comienza a abrirse aparece una elegante y anónima mujer y, detrás de ella, usando el mismo traje oscuro que viste en la fotografía que su verdugo sostiene entre las manos, sale La Rata. El hombre, entre la cautela y la adrenalina, se sorprende: la mujer no debería estar allí. El monto acordado corresponde a un solo objetivo. Rápidamente se quita el guante de la mano derecha, marca un número en su celular y pide instrucciones.&lt;br /&gt;A partir de ahora los veinte mil dólares pasan a ser treinta mil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber que ésta será su última noche, La Rata sube a la mujer a su imponente auto deportivo y arranca. A varios metros de distancia, y aún envuelto en la oscuridad, el hombre no deja de observarlos, mientras enciende su propio vehículo. El viaje será largo pero necesario. La voz en el teléfono fue lo suficientemente clara: debe morir en su propio refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se mantiene a una distancia prudencial y con las luces apagadas. De todas formas, La Rata debe estar demasiado concentrado en las piernas de la mujer como para percatarse de su presencia. Durante el trayecto, inesperadamente, el hombre siente una inmensa curiosidad por saber quién es La Rata, a qué se dedica, cuál es el oscuro personaje al que ha molestado y que ahora lo quiere muerto.&lt;br /&gt;Piensa en que éste es su primer trabajo en el que no sabe absolutamente nada sobre su víctima. Ayer la voz fue terminante: “Treinta y dos gramos de plomo en su cerebro, así de sencillo. Y no pregunte quién es”. A continuación, como una catarata de recuerdo, llegan a su mente cada uno de los asesinatos. El primero siempre intentó olvidarlo, no debido al hecho de quitarle la vida a una persona, una vida que por cierto no valía demasiado, sino por cómo lo hizo: torpe, sin una&lt;br /&gt;pizca de profesionalismo, con un navajazo poco certero que mantuvo al tipo con vida, aunque inconsciente, por más de una hora. Ya en el segundo encargo, mejoró su modalidad cambiando la ineficiente y prehistórica navaja por una nueve milímetros, el abogado no tardó ni un segundo en morir. Pero no fue hasta el tercer asesinato que, por consejo del gran Mendizábal, comenzó a usar silenciador. Así pasó una larga sucesión de crímenes. ¿Cuántos fueron? ¿10? ¿15? A esta altura ya perdió la cuenta. El último, por obvias razones, es el que tiene más presente: el único hijo de Mastroiani, de Don Mastroiani, el individuo encargado de que cada rincón de la ciudad tuviera su ración de polvo blanco. Cincuenta mil dólares por un simple tiro en la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de veinte minutos, y de atravesar todo el lado sur de la ciudad, La Rata estaciona su lujoso coche frente a un edificio de la calle Brown que, sorpresivamente, resulta ser el mismo donde, un par de semanas atrás, el único hijo de Mastroiani fue ultimado. A cincuenta metros de distancia, anonadado por la situación, el hombre también apaga el motor y aguarda. Piensa que sería más efectivo poner una bomba en el lugar y acabar de una vez por todas con aquel nido de ratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos segundos, al ver a las dos figuras abandonar el auto en medio de la penumbra, saca un arma y un silenciador de la guantera y se dirige hacia ellos, sus blancos, que continúan sin percibir la cercanía de la muerte e ingresan a la mole de cemento que pronto se convertirá en su tumba. El hombre acelera el paso, a la vez que coloca el silenciador en la boca de la Glock nueve milímetros. Llega a la puerta a tiempo para evitar que se cierre. Y, repentinamente un fugaz deja vu lo arrastra quince días atrás... Cuando entra, el ascensor comienza a moverse, pero no pierde ni un instante en ver en qué piso se detendrá: lo hará en el primero. Sigue de largo y sube muy lentamente por la escalera. La luz es tenue y el silencio ensordecedor. El frío de&lt;br /&gt;la Glock penetra su guante y le recorre todo el cuerpo. No importa cuán profesional sea, la sensación de miedo siempre está presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo cuatro escalones y un pasillo lo separan del final de su carrera asesina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres escalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno.&lt;br /&gt;Llega al rellano y gira hacia la izquierda, pero no logra ver el pasillo. Un arma, muy similar a la suya, le bloquea la visión. Ha cometido un gravísimo error, ha subestimado a La Rata, ha subestimado a Don Mastroiani. Sabe que es el fin. Cierra los ojos, piensa en Andrea por una última vez, y luego todo se oscurece...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"&gt;El asesinato de mi esposa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi empleada doméstica fue la primera en hallar los cadáveres. Un lunes, tal como lo hacía todas las mañanas, María ingresó a la casa con su copia de las llaves. Y apenas puso un pie en la vivienda, percibió un fuerte olor que provenía de la cocina. Fue hacia el lugar y al llegar quedó helada: un hombre yacía tendido en el suelo, junto a la mesa y con un cuchillo enterrado en el pecho. Pero el espanto no terminaba ahí: a un costado de la entrada, su patrona, mi esposa, también estaba muerta. El cuerpo sin vida, arrojado sobre el suelo, tenía signos de una terrible golpiza. Uno de los golpes más fuertes había sido contra la cabeza, de la que escapaba una gran cantidad de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María salió corriendo a la calle, desesperada, y comenzó a gritar. No pedía ayuda, sus gritos eran producto del miedo. La Policía, alertada por los vecinos, no tardó en llegar.&lt;br /&gt;Yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perímetro de la casa fue cercado con uncordón policial y ni siquiera yo pude ver la escena de los crímenes. Debí permanecer en las inmediaciones del lugar mientras los peritos realizaban su trabajo, y tuve que conformarme con ver por última vez a mi mujer cuando, metida dentro de una bolsa azul, la subían a la ambulancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminados los peritajes, y hechas ciertas averiguaciones, la Policía dedujo que el hombre (que vestía sólo ropa de color azul) era empleado del correo, pero que ese día no tenía ninguna correspondencia para entregar en mi domicilio. Después, debido a los golpes en el rostro que presentaba mi esposa,determinaron que el hombre (ayudado por su vestimenta) había ingresado a la casa con el ánimo de robar. Asustada, mi mujer se refugió en la cocina, tomó un cuchillo y, al tener la oportunidad, se lo clavó en el tórax. Pero el individuo, con el resto de fuerza que le quedaba, le dio un último golpe que la estrelló contra la pared. Ese impacto fue el que le provocó la muerte a ella también.&lt;br /&gt;El hecho fue un golpe muy duro, en especial para mis hijos: Leo y Laura, los mejores  hijos que un padre podría desear. Hasta ese momento, habíamos sido una familia feliz, con varios problemas, pero felices al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana, primer día de las vacaciones de invierno (y a casi un mes de los hechos),  realizaré un viaje al sur con Leo y Laura. Ellos intentarán (no olvidar a su madre,   porque eso sería imposible), pero sí comenzar a cerrar la herida que les provocó su muerte.&lt;br /&gt;Pormi parte, aprovecharé para descansar y descargar toda la tensión acumulada durante este   último tiempo: antes de hacerlo, no creí que me iba a dañar tanto matar a la perra de mi   mujer y a su amante. Eso sí: no me arrepiento de nada, si me tocara atravesar la misma situación   unas mil veces más, estoy seguro que las mil veces volvería a hacer exactamente lo mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-7639646695847300285?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/7639646695847300285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=7639646695847300285' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7639646695847300285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/7639646695847300285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/la-ltima-vez.html' title='La última vez'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4N0-UETorI/AAAAAAAAADs/NFTksUUnSA0/s72-c/trama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-2120081315728055599</id><published>2008-01-07T10:39:00.000-02:00</published><updated>2008-01-07T21:46:42.302-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos Policiales Miguel Angel Di Benedetto'/><title type='text'>Fabia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4If3UEToqI/AAAAAAAAADk/sTU4c4Xl75A/s1600-h/fabia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152715958805308066" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4If3UEToqI/AAAAAAAAADk/sTU4c4Xl75A/s320/fabia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Por Miguel Angel Di Benedetto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es cierto Pro... A mí me mató la ambición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta voz es Fabia, treinta y pico, ojos verdes, cascada de rubios cabellos enmarcando una boca sensual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre laburé, estudié marketing. En la empresa soy la mejor conceptuada.&lt;br /&gt;Sin faltas, atenta a todo. ¡Y con esta pinta, Pro! Con el trabajo de mi ex nos iba muy bien. El es rocho, pero no un vulgar ratón, ¡eh!, de prima, Pro, le juro. Quedo&lt;br /&gt;embarazada, nace Pelín, hermoso el guacho; se amplía la casa, crece la empresa.&lt;br /&gt;Mi vida sucede entre mi hijo, el trabajo y el estudio. Mi ex hacía buena guita. Un tiempo se fue a Europa. Ahí todo rebién; pasaporte, buenas pilchas y lo mejor: guita fresca. Hasta que lo nuestro terminó. Separación. Reparto de bienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco al Topo, jefe de la banda de mi ex. ¡Un capo, Pro! Entro en la banda. El nene era muy chico, sola, las responsabilidades de la casa, el auto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cariño e infinita paciencia el Topo me fue enseñando. Llamaba al trabajo “Operativo”.Dejaba a Lucio con la chica y me mandaba al antro. Ahí se repartían los roles del plan y ¡a la lona! Durante más de cinco años duró este vértigo de adrenalina, ¡a mil, Pro, a mil!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hice, compré un cuaderno para anotar la guita que entraba.&lt;br /&gt;Una es organizada. Así no me garcan los chabones. Soy la mujer del jefe, ninguno se hace el piola. ¡Buena gente los muchachos! Pero, por si las moscas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un año ochenta mil pesos, puse una casa de ropa, cambié el auto. ¡Todo Ok!&lt;br /&gt;De mis amigas la única que sabía esta historia era Chichita, el resto, compañeros de la empresa y jefes, nada. Los operativos rotaban por toda la provincia y el interior.&lt;br /&gt;Me mudé de casa, compré otro auto, una moto de agua, puse una heladería, mis gastos mensuales superaban las cuatro lucas, el nene iba a inglés, vacaciones en tiempo compartido, ¡lo mejor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No crea que todo era fácil, dos o tres veces caí en cana. Y a la yuta hay que adornarla. Recuerdo una vez; el tipo que “hicimos” se puso como loco, me mandó al tefrén. En la taquería el principal me hizo pasar a la piecita del fondo y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Negrita, no te hagás la boluda,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿cuánto hicieron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué habla? No sé nada. ¡Ni siquiera estaba ahí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El tipo me bate la justa, Negra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirá, no hagás quilombo. Sabés que si me encanan, el tordo Muye me saca al toque y mañana estoy en mi casa. ¿Qué hizo el forro, Pro? ¡Me cometeó! ¡En la taquería!  ¡No hay decencia! Total, le dejé todo el toco. ¡Y el forrazo ni siquiera me dio una moneda para el bondi! Le tuve que pedir al comisario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la “orga” contactaba al entregador del banco. ¡Lugar, fecha, monto! ¡La precisa! Iba a un bar con el punto y pasaba el dato. En el operativo era la primera, reconocía el ambiente, la logística”, como dice el Topo. En algunos bancos yo tenía cuentas y siempre tuve dos o más tarjetas. Luego subía al auto de apoyo y por el handy batía. Nunca por celu. ¡No hay que ser dolobu! Entraban los muchachos, hacían el laburo y me adelantaba a esperarlos. ¡Cambio de auto y a volar! Reparto de guita, siempre en partes iguales y a guardarse hasta el próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día llaman a la puerta. ¡La yuta! La taquería. El principal: ¡Caíste, Negrita, caíste!&lt;br /&gt;Y me tira un sobre con fotos: hablando con el entregador, en el auto, cintas grabadas. ¡Me cagaron! Durante tres meses fueron mi sombra. Pensé: “Se acabó, Fabita”. El fiscal pidió quince años. En el último afano, un guardia se hizo el héroe y los muchachos lo cuetearon, con tanta mala leche, que el tipo murió a la semana.&lt;br /&gt;¡Y bué! ¡Ya está! Llevo cinco años adentro. Soy relegal, terminé el primario, hice el secundario, empecé una carrera universitaria y cuando salga voy a poner una peluquería. Volveré a la empresa, a mi hijo... Lucio cumple once el martes, el papá me lo trae. Es un garrón estar separada de los afectos. Sé que el tiempo es el único bien que no se recupera, por eso le aconsejo a las nuevas que aprovechen la “estadía”, estudien, hagan “oficio” y no vuelvan a la tumba nunca más. Este castigo lo merezco, no estoy acá por un kiosco o un par de zapatillas. Aprendí, le juro, que aprendí:  A mí, me mató la ambición.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-2120081315728055599?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/2120081315728055599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=2120081315728055599' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2120081315728055599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/2120081315728055599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/fabia.html' title='Fabia'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R4If3UEToqI/AAAAAAAAADk/sTU4c4Xl75A/s72-c/fabia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8468110607354466296</id><published>2008-01-04T13:19:00.000-02:00</published><updated>2008-01-04T13:39:50.773-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales Rodrigo Mauregui'/><title type='text'>El décimo será usted</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R35SxkETopI/AAAAAAAAADc/25_hsZDrDEM/s1600-h/cuento-3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151646035207234194" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R35SxkETopI/AAAAAAAAADc/25_hsZDrDEM/s320/cuento-3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Rodrigo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Mauregui&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una tarde &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;másdesde&lt;/span&gt; mi ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se llevaron a Pepe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A Pepe?¿el verdulero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Exacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ayer a la noche.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pepe era conocido en el barrio por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;sufalsa&lt;/span&gt; tonada italiana y su devoción &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;porlas&lt;/span&gt; estampillas. Tenía guardadas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;algunasque&lt;/span&gt;, según sus dichos, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;eruditolas&lt;/span&gt; pagaría una fortuna. Lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;conocícuando&lt;/span&gt; infante: tendríamos ocho &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;onueve&lt;/span&gt; años. Ambos éramos nuevos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;enel&lt;/span&gt; barrio. Solía &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;disgustarse&lt;/span&gt; cuando &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;locontradecía&lt;/span&gt;. Era un caprichoso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;querible&lt;/span&gt;.Con el devenir de los años nos fuimos distanciando, pero eso no &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;invalidaque&lt;/span&gt; guarde un grato recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pepe había sido el noveno. Antes &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;habíandesaparecido&lt;/span&gt; Carlos, el periodista,con quien habíamos sido compañeros de banco en primer grado, y su esposa,&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Marcela&lt;/span&gt;, una histérica engreída.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En el barrio se sospechaba que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;sehabían&lt;/span&gt; dado a la fuga hasta que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;hallaronlos&lt;/span&gt; cuerpos mutilados junto a las costas del río.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A los pocos días fue el turno de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Rómulo&lt;/span&gt;, un solterón que se jactaba de poseer incontable cantidad de hectáreas en el sur y un sin fin de conquistas amorosas. Nadie tuvo certezas de&lt;br /&gt;la veracidad de esos dichos pero a todos causó asombro la noticia de su huida. Allí comenzó el desconcierto barrial. ¿Estaría por avecinarse algo y sólo algunos estaban prevenidos? La&lt;br /&gt;duda estaba instalada. Tal vez habían sido suicidios o quizá estaban formando parte de una secta con rituales humanos. El único punto en común fue las marcas de un par de caninos a&lt;br /&gt;la altura de la yugular. Los investigadores echaron por tierra la idea del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;vampirismo&lt;/span&gt; (prefirieron creer que era una estrategia para sembrar pánico y desconcierto). Eran todas conjeturas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El día de la primavera trajo consigo la desaparición de toda una familia. No olvidaré jamás la notificación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Pasé por la casa de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Suárez&lt;/span&gt; y la puerta estaba abierta. Me asomé y observé la casa totalmente vacía. No entiendo nada. ¿Cómo pudieron irse sin avisarnos? Ana es como mi hermana y por Mateo daría todas mis vidas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¡Qué extraño! Yo al mayor lo vi hace unos días paseando en su bicicleta nueva.&lt;br /&gt;Parecía tan contento ¿estás segura?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Sí, no me lo contó nadie. ¿No te digo que entré?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿No será que salieron?¿Un viaje?¿Una urgencia? Viste que los médicos son así...impredecibles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No creo ¿Para qué se llevarían los muebles?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Es cierto. No tiene lógica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Llegará el día que también nosotros debamos abandonar esta casa?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Uno nunca sabe. Ayer éramos jóvenes sedientos de felicidad y mañana, un&lt;br /&gt;recuerdo. Son las reglas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Yo nunca las acepté.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Implícitamente sí desde el momento en que decidiste venirte a vivir a este barrio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-De ser por mí no lo hubiera elegido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Tampoco ellos eligieron desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Estás seguro?.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No. Supongo...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La charla había tenido poco de revelador. Nadie tenía la respuesta del acertijo. Algún hechicero oportunista cosechó adeptos adjudicándosela. Le tocó ser el octavo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo certero fue el telegrama.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EL &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;DECIMO&lt;/span&gt; SERA USTED&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No tenía remitente ni firma pero los últimos acontecimientos demostraban que eran estrechos los límites para dudarlo. Afortunadamente había sido yo el encargado de recogerlo, por lo que&lt;br /&gt;ella no se había dado por enterada. Lo leí reiteradas veces como tratando de hallar más pistas, algún mensaje &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;subliminal&lt;/span&gt;, una señal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Esa idea absurda no halló elementos para sostenerse. Lo hice un bollo y lo guardé en el bolsillo de la camisa. Debía ir a trabajar y no había que adelantar las preocupaciones. Mi abuelo solía decir&lt;br /&gt;no metas en tu boca más comida de la que puedas masticar. No guardaba correspondencia&lt;br /&gt;exacta con la situación pero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;habíame&lt;/span&gt; servido para rememorar los dichos de otro desaparecido añejo y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;causóme&lt;/span&gt; regocijo hacerlo. Si la muerte es ausencia y olvido, tal vez invocarlos&lt;br /&gt;sea devolverles retazos de vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A mi regreso hallé en ella una necesidad imperiosa de sentirse amada, como si supusiese que esa sería nuestra última noche. No acusé recibo y mantuve mis conductas habituales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nuestra relación estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;alunesada&lt;/span&gt; pero sin grandes vicisitudes que atravesar.&lt;br /&gt;Cogí de mi mesa de luz El juguete rabioso y me dispuse a leer la cuarta parte.&lt;br /&gt;Tal el protocolo, optaba por un beso costumbrista y dormirse (siempre le&lt;br /&gt;aburrió mi amor por la lectura).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Restaban pocos minutos para la medianoche. Afuera parecía haber alguien. Rumores. Algún motor. Pasos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me levanté en silencio para no alarmarla. Apagué la luz (la sombra es alcahueta).&lt;br /&gt;Me puse el pantalón y tomé un cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permanecí agazapado junto a la puerta de entrada. La pasividad era absoluta.&lt;br /&gt;Esperé unos instantes y salí. Portar el cuchillo me otorgaba una valentía&lt;br /&gt;inusitada. Tal vez por nervios, culpa o evidente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;inoperancia&lt;/span&gt;, lo cierto fue que&lt;br /&gt;obvié cerrar con llave.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Siempre recordaré a esa mujer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Las opiniones vertidas y/o contenidos de los cuentos son exclusiva responsabilidad&lt;br /&gt;de los autores. Siempre Noticias &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;SA&lt;/span&gt; no se hace responsable de los daños que&lt;br /&gt;podrían ocasionar los mismo&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8468110607354466296?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8468110607354466296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8468110607354466296' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8468110607354466296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8468110607354466296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/el-dcimo-ser-usted.html' title='El décimo será usted'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R35SxkETopI/AAAAAAAAADc/25_hsZDrDEM/s72-c/cuento-3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-3526447812362173004</id><published>2008-01-03T11:54:00.000-02:00</published><updated>2008-01-03T12:00:49.013-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales  Flavio Mogetta'/><title type='text'>MM</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3zp9kETooI/AAAAAAAAADU/Vx5fUQT9Te0/s1600-h/cuento_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151249317668037250" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3zp9kETooI/AAAAAAAAADU/Vx5fUQT9Te0/s320/cuento_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3zp3EETonI/AAAAAAAAADM/DhewlZuXgu4/s1600-h/trama_2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Flavio Mogetta &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado unos cuantos minutos de las diez cuando observé mi reloj. El aliscafo abría parsimoniosamente el agua marrón mientras yo tomaba un café irlandés acompañado por una rubia de pelo corto, ojos verdes y un par de pechos de esos que desbordan cualquier escote. Llevaba puesto uno de esos vestidos livianos que propicia el verano y que dejaba entrever una bikini anaranjada. No pasaba desapercibida para nadie, como no lo había resultado para mí cuando la vi entrar junto a otrastres amigas cargando mochilas a la sala de espera que tenía Fast Ferry en el puerto de Buenos Aires. Todas llevaban vestimentas similares, pero algo en ella la hacía sobresalir. Quizás su sonrisa. Ella acompañaba nuestracharla, que había virado hacia la literatura, con un submarino. Mi café irlandés ameritaba alguna firma en el libro de quejas de la empresa, pero no tenía intenciones de desviar la conversación que mantenía con Carla. El whisky erade lo peor, era capaz de avinagrar el sabor y el aroma del café exprés que excelso flotaba en el aire de la confitería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había comenzado una circunstancial charla en la borda mientras los dos observábamos como el barco se alejabade Buenos Aires dejando atrás puentes, cadáveres de embarcaciones, ruido a máquinas y contaminación. El aliscafoen su derrotero aportaba algo de combustible al río. La salida del puerto era gloriosa y digna de fotos y filmación. Eso era lo que hacía ella con sus amigas: retratar el instante, mientras que yo fumaba un cigarrillo negro contemplando esa fotografía que veía casi semanalmente y que aún así nunca conseguía aburrirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla iba a pasar el fin de semana a Colonia con sus amigas, yo volvía de hacer un trabajo en Buenos Aires y teníaen la ciudad uruguaya escala antes de continuar mi viaje en auto hasta Montevideo, donde vivía. No era uruguayo,sino un argentino que había emigrado a principios de los ochenta, pero nunca había perdido el contacto,de hecho viajaba casi semanalmente a mi país. Solía quedarme en Buenos Aires dos o tres días, salvo en ocasionescomo esta que sólo había permanecido veinticuatro horas. Siempre mis viajes respondían a motivos laborales nuncaeran por vacaciones, para esas oportunidades elegía el norte de Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a la ciudad porteña lloviznaba y habían pasado unos pocos minutos de las doce del mediodía deljueves. Tomé un taxi y me dirigí directamente al departamento que me habían asignado. Subí por las escaleras lossiete pisos, los escalones de mármol largos y altos, acompañaban haciendo un espiral un ascensor de esos antiguoscon red de metal negra, tan típicos de los viejos edificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí la puerta y dejé los zapatos a un lado. Estiré sobre la mesa de algarrobo el mapa de Buenos Aires y marqué con fibra indeleble roja los cinco lugares que debía visitar. Todos estaban relativamente cerca uno del otro, y el trazado de red de subterráneo iba a permitirme que me movilizara con rapidez y sin demasiados sobresaltos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé un poco más de siete horas en completar el trabajo, si algo me caracterizaba además de mi efectividad era lometódico, detallista y prolijo que era. Estaba tan acostumbrado a cargarme tipos que ya no me despertaba ningúnsentimiento, a veces me sentía un médico de terapia intensiva próximo a jubilarse.Pero esta vez el encargue del jefe había sido distinto, de las cinco víctimas dos eran sicarios como yo, alguna vez ya había hecho un trabajo parecido. También eran frecuentes las mejicaneadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único distinto en este trabajo fue el momento en que me cargué al zurdo Lucas. Por proximidad con el departamento donde paraba y quizás por un respeto inconsciente que él me infundía, lo había dejado para el final. Con la línea D del subte llegué hasta Diagonal Norte y allí empalmé la línea C hacia Constitución para bajarmedos paradas después. El zurdo tenía una fonda de mala muerte que le servía de fachada y en la que paraban mayoritariamente taxistas. Corrí el cortinado de plástico y colgado sobre el mostrador un televisor color devolvíaun partido de fútbol en diferido. No se veía ningún empleado, y el único comensal bebía ginebra mientras hacíalos autodefinidos de un diario. Crucé el local, y me dirigí a la cocina. Ahí lo encontré. El zurdo comía un plato de tallarines con tuco, llevaba puesta una musculosa blanca metida dentro de un pantalón de jogging azul. Cuando me vio entrar no intentó efectuar ningún movimiento defensivo, tan sólo esbozóuna sonrisa antes de escupir una frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchas veces estuve en tu lugar y nunca entendí la pasividad con que se entregaban los colegas. Disfrutalo mientras tengas trabajo, alguna vez hasta la rueda más aceitada deja de girar. Le devolví la sonrisa y le disparé sin titubear. La bala se metió por la frente y le sacudió la grasienta cabellera. Salí de la cocina como si nada pasara, el tipo de la ginebra seguía concentrado en su batalla intelectual. Era tarde, ya no habíasubtes, así que caminé las cuadras que me separaban del departamento. Esperé hasta que amaneciera y me toméun taxi hasta el puerto. El aliscafo había zarpado a la hora señalada, a las ocho en punto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Paró de llover- dijo Carla- ¿salimos un rato afuera?&lt;br /&gt;Acepté la invitación y continuamos la charla apoyados en la baranda de la popa observando el río. Hice un comentario gracioso que mereció su sonrisa y que me besara la comisura de los labios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Ya va a ser hora.- dijo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿De qué?.-le pregunté sonriente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-De qué nos conozcamos mejor- dijo con una sonrisa que encerraba picardía y mucha malicia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Cuando quieras- le conteste antes de comenzar a sentir un malestar que provenía de mi estómago o quizás delos intestinos. Eran como nauseas pero acompañadas de sequedad en la boca y mucha transpiración.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Te pasa algo?-preguntó preocupada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Nada- dije mintiéndole pero no pudiendo evitar arrodillarme por el dolor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Cuál fue la última estación de subte en la que bajaste anoche?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La miré desde mi lugar sin entenderla. Ella sonreía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿En qué estación bajaste antes de matar al Zurdo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-En Moreno.- le dije comprendiendo en este instante mi destino y antes de derrumbarme. La miré desde el piso, elcielo ya estaba azul y huérfano de nubes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Le sonreí pero no tuve fuerzas para repetir la frase que me había escupido el zurdo Lucas pero si para repasarlamentalmente. Fue en ese instante que terminé de comprender que no existía el azar, y que finalmente iba a morircomo un NN, como MM, como Mariano Moreno en alta mar. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-3526447812362173004?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/3526447812362173004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=3526447812362173004' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3526447812362173004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/3526447812362173004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/mm.html' title='MM'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3zp9kETooI/AAAAAAAAADU/Vx5fUQT9Te0/s72-c/cuento_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7282359644112492584.post-8129955828260179144</id><published>2008-01-02T13:51:00.000-02:00</published><updated>2008-01-02T14:18:44.297-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos policiales Alejandra Castillo'/><title type='text'>La luna de Mario</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3u5E0ETomI/AAAAAAAAADE/GoK3fIFYKLc/s1600-h/cuento.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5150914091175617122" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3u5E0ETomI/AAAAAAAAADE/GoK3fIFYKLc/s320/cuento.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por Alejandra Castillo&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil probarlo, pero es casi seguro que Marito se supo distintodesde que nació. Lloró, berreó, tomó teta, gateó y derritió atoda la familia con su primer “papá”, pero él no era igual a… a ver… el pibede enfrente, Pedro; o a sus primos. Ni siquiera a su hermano Augusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. El se sabía y no tardó en mostrarse distinto al resto. A los tres,lideraba a cuatro bandidos del jardín dedicados a saquear las bolsitas de lasaulas, mientras sus compañeritos se revolcaban en el arenero. Las andanzasduraron un par de meses, que fue lo que tardó la seño en descubrir consus magros dotes de pesquisa el modus operandi de los ladronzuelos yexponerlos al escarnio en una ronda redonda. Los cuatro compinchessucumbieron al poder de las lágrimas, de las lágrimas de la vergüenza.Marito no. El se rió sin mostrar los dientes ni arrugar los ojitos, perocómo se rió. Y aprendió que no hay que fiarse de los escrupulosos. Por esaépoca aprendió otra lección igual de importante: que la noche acuñaba lasmáximas cualidades exigibles a cualquier cosa, o persona. Misteriosay callada, no fallaba nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya por los cuatro años esperaba en la cama a que la familia durmiera,para desandar con sus pies desnudos el sendero de parquet que lo conducíade su cuarto al patio de baldosas grises, donde desplegaba una mantavieja y se tendía de cara a la luna, sin importar cómo estuviese. Desdibujadapor las nubes, rechoncha, indiferente matrona en ese territorio deluces. En enero o en julio. Lo único que atentaba contra su ritual era lalluvia. Odiosa lluvia, impertinente, ruidosa y empecinada lluvia.Traicionera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los seis, viajó con Augusto y sus padres a Rosario, para visitar a Rafael,un tío gendarme al que no conocía. Linda casita, rica comida, y una Bersa9 milímetros mal escondida en un cajón del mismo modular en el queguardaban los cubiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Marito, hacé algo, poné la mesa”, le decían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Marito -“qué criatura más divina”- iba gustoso. Una semanaduró la visita.&lt;br /&gt;Ellos se fueron y con ellos la Bersa, esta vez bien escondida en la panza deun osito. Marito ya había soplado seis velitas y siguió soplando; y haciendo lacomunión, y rindiendo pruebas y confirmando su fe ante la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Qué buen pibe”, sentenciaban los vecinos viéndolo pedalear hacia undescampado al que sembró de casquillos y latas agujereadas, al tiempoque lo vaciaba de gatos y perros. Todo, a puro tiro. Practicó. Practicó.Hasta que a los 18 se supo listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de septiembre encaró a su amigo en la remisería para la que manejabaun Peugeot 504 de color blanco. “Mañana te pongo a prueba”, le dijo.Pascual no era misterioso ni callado,pero tampoco hacía preguntas y no lehabía fallado. No iba a empezar ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora pactada, Marito se subió al Peugeot en silencio. Ajeno a lapuntada de la Bersa en la cintura, largó una dirección como cualquierpasajero apurado. Cuando llegaron al banco, le ordenó a Pascual que noapagara el motor y lo esperara en la esquina. Lo esperable: Pascual nopreguntó.&lt;br /&gt;Marito se detuvo unos segundos ante ese edificio al que había ido tantasveces a pagar facturas, preguntar por cajas de seguridad que no planeabaabrir y a retirar billetes de 20 pesos en los cajeros automáticos. Antes deempujar la puerta se calzó un pasamontañas de lana y apretó la Bersacomo único amuleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró. No le dijo al vigilador que las medallas no quedan bien en las mortajasni cualquier otra frase de una película clase B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No te hagás el vivo”, largó antes de sacarle el arma, y encaró a la línea decajas sabiendo que a esa altura del mes y a esa hora los clientes eranpocos, como sabía que la alarma silenciosa le regalaba tres minutos yque el odio de los cajeros hacia sus patrones es directamente proporcionalal miedo a caer fritos. Eran tres y los tres colaboraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto habrían tirado en esa mochila? ¿Cuánto habría? ¿Cuántossegundos pasaron? ¿Cuál sería el próximo banco? ¿Pascual estaría enla esquina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las respuestas no llegaron. Cuando empujó la puerta, estalló un truenocomo estornudo inesperado. Marito miró al cielo. Y una gota gorda le besóun ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traicionera, pensó, cuando estalló otro trueno. Pero no era un trueno. Lostruenos no queman. Los truenos no duelen. La sangre tiñó las baldosas grises,hasta que las lavó la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Traicionera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no hubo más lunas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7282359644112492584-8129955828260179144?l=tramaurbana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tramaurbana.blogspot.com/feeds/8129955828260179144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7282359644112492584&amp;postID=8129955828260179144' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8129955828260179144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7282359644112492584/posts/default/8129955828260179144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tramaurbana.blogspot.com/2008/01/la-luna-de-mario.html' title='La luna de Mario'/><author><name>MF</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M1f1vWxm7bw/SkrHAmR9NSI/AAAAAAAABro/5YL4SDHRQwM/S220/mf.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_M1f1vWxm7bw/R3u5E0ETomI/AAAAAAAAADE/GoK3fIFYKLc/s72-c/cuento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
